viernes, 12 de febrero de 2016

CUMPLEAÑOS DE CARLOS GUZMÁN

Hoy 12 de Febrero de 2016, es el cumple de Carlos Guzman, padrino de la hija de Alfredo Musante, amigo, confidente y co-equiper en el programa radial EL ALFA Y LA OMEGA, un tipo con una fe increíble, una oratoria estupenda, una vida de servicio y entrega a los demás, sobre todo los jóvenes, un testimonio vivo del anuncio de la Buen Nueva. FELIZ CUMPLE CARLOS!!!!

miércoles, 10 de febrero de 2016

LAS TENTACIONES DE JESÚS

1º DOMINGO DE CUARESMA (C)
DOMINGO, 14 FEBRERO, 2016
LAS TENTACIONES DE JESÚS.
LUCAS 4,1-13

El evangelista Lucas, nos recuerda que las tentaciones han sido dirigidas a Jesús por un agente externo. No son el resultado de una crisis sicológica o porque se encuentra en un conflicto personal con alguien. Las tentaciones, más bien, nos llevan a las “tentaciones” que Jesús ha experimentado en su ministerio: hostilidad, oposición, rechazo. Tales “tentaciones” han sido reales y concretas en su vida. No ha recurrido para resolverlas a su poder divino.

Estas pruebas han sido una forma de seducción diabólica, una provocación a usar su poder divino para cambiar piedras en pan o para manifestarse de modos excéntricos. Las tentaciones terminan con esta expresión: “Una vez agotadas todas las formas de tentación, el demonio se alejó de él, hasta el momento oportuno” el diablo abandona a Jesús (4,13). Luego las tres escenas que contienen las tentaciones se han de considerar como expresión de todas las “tentaciones o pruebas” que Jesús ha debido afrontar. Pero el punto fundamental es que Jesús, en cuanto Hijo, ha afrontado y vencido la tentación. Todavía más: ha sido probado en su fidelidad al Padre y ha sido encontrado fiel.

martes, 9 de febrero de 2016

INTENCIONES DE ORACIÓN DEL PAPA DE ENERO DE 2016



El Video del Papa es una iniciativa global desarrollada por la Red Mundial de Oración del Papa (Apostolado de la Oración) para colaborar en la difusión de las intenciones mensuales del Santo Padre sobre los desafíos de la humanidad.

¿FUE TENTADO JESÚS POR EL DIABLO? Primera Parte

A mucha gente le cuesta aceptar que Jesús haya sido tentado por el diablo. Y en el fondo es porque consideran a la tentación como algo deshonroso para la persona, como una debilidad, una deficiencia. Sin embargo no es así. La tentación no es ni buena ni mala. Es simplemente inevitable. La Biblia sostiene que Jesús era verdadero hombre, semejante en todo a los demás hombres (Heb 2, 17). Que "padeció y tuvo tentaciones" (Heb 2, 18). Y que él "puede entender nuestra debilidad pues tuvo las mismas tentaciones que nosotros, sólo que jamás pecó" (Heb 4, 15). Pero las tentaciones que le sucedieron a Jesús según el Evangelio resultan rarísimas. ¿Cómo puede decirse que son las mismas que las de nosotros? En primer lugar, extrañamente el diablo aparece de un modo frontal, sin camuflajes ni caretas, lo cual contradice la forma habitual en que suele representárselo. Y así, a rostro descubierto lo invita a pecar. En segundo lugar, se le aparece una sola vez en toda su vida, al final de un ayuno de 40 días en el desierto; lo desafía, y al ser derrotado se va y no vuelve nunca más durante su ministerio. ¡Qué diferente de nosotros que sufrimos el aguijón de las tentaciones todos los días! Por si fueran poco insólitas estas tentaciones, aparece Jesús cambiando extravagantemente de escenario. La primera tentación, por ejemplo, ocurre en el desierto. Pero para la segunda, el diablo aparece trasladándolo personalmente al Templo de Jerusalem (Mt 4, 5).

¿Cómo lo transportó? ¿Alzándolo? ¿Volando? Esto exigiría aceptar que el diablo realizó un portento impresionante. ¿De dónde sacó poder para obrar milagros, cuando la tradición bíblica sostiene que sólo Yahvé puede hacerlos? (Sal 72, 18; 86, 10; 136, 4). En la tercera tentación se lo presenta al diablo llevándolo esta vez a un monte alto, donde le muestra todos los reinos y países del mundo (Mt 4, 8). ¿Existe en la tierra esta extraordinaria montaña, desde donde se pueda contemplar semejante espectáculo? ¿Y cómo pudo Jesús permanecer cuarenta días en el desierto sin comer y sobre todo sin beber? La deshidratación no perdona a nadie. A menos que Jesús haya hecho un milagro para no sufrirla, pero entonces ¿qué sentido tenía su ayuno? Hubiera sido una mera burla. Finalmente, ¿cómo se enteraron los discípulos de este duelo en el desierto? ¿Andaba Jesús contando estas intimidades personales? Todo esto invita a suponer que, si bien Jesús tuvo tentaciones durante su vida, la forma como están aquí contadas no es histórica. Se trata más bien de una creación literaria de los evangelistas con el fin de dejar una enseñanza religiosa, una idea válida para la vida de los creyentes, que tropiezan con sus tentaciones en el desierto de la vida. En primer lugar, Jesús tuvo tentaciones no un solo día sino todos los días de su vida. Él mismo les dijo una vez a sus apóstoles: "Ustedes me han acompañado a lo largo de todas mis tentaciones, por eso les daré un Reino como mi Padre me dio a mí" (Lc 22, 28-29).

¿En qué tentaciones lo acompañaron sus apóstoles? No ciertamente en las del desierto, donde aparece solo, sino a lo largo de su vida pública. En efecto, por los Evangelios sabemos que quisieron tentar a Jesús muchas veces. Como cuando "se le acercaron los fariseos y saduceos para tentarlo y le pidieron una señal en el cielo " (Mt 16, 1). O la vez que le preguntaron "para tentarlo: ¿puede uno por cualquier motivo divorciarse de su mujer?" (Mt 19, 3). O cuando él contestó a los que le interrogaban si había que pagar o no los impuestos: "¡Hipócritas! ¿Por qué me tientan?" (Mt 22, 18). O el día en que le trajeron una mujer sorprendida en adulterio "para tentarlo" (Jn 8, 6). La vida de Jesús, como se ve, estuvo atiborrada de tentaciones, pero los autores bíblicos quisieron resumirlas sólo en 3, porque éste es un número simbólico que aparece muchas veces en la Biblia con el sentido de "totalidad". Tal simbolismo quizá le venga por el hecho de que 3 son las dimensiones del tiempo: pasado, presente y futuro. Por lo tanto decir 3 es de algún modo decir "siempre" o "todo". Por ejemplo, los 3 hijos de Noé (Gn 6, 10) representan a la totalidad de sus descendientes. Y las 3 veces que Pedro negó a Jesús (Mt 26, 34) simbolizan la totalidad de las veces que le fue infiel. Las 3 tentaciones del Señor reflejan, entonces, todas las veces que él estuvo expuesto a ellas durante su vida.

¿Por qué eligieron los evangelistas esas 3 tentaciones? ¡Ahí está la clave y el secreto de todo el relato! Las eligieron para trazar un paralelo con lo sucedido con el pueblo de Israel luego de la salida de Egipto. Según el Antiguo Testamento, después de atravesar prodigiosamente el Mar Rojo (Éx 14, 15-31), los israelitas entraron en el desierto (Éx 15, 22), conducidos por el Espíritu de Yahvé (Is 63, 13-14). Allí permanecieron 40 años (Núm 31, 13) y sufrieron principalmente 3 tentaciones. Teniendo en cuenta estos detalles, los autores bíblicos presentan a Jesús como el nuevo pueblo de Israel, que vino a reemplazar al antiguo. Por eso todos los detalles vuelven a repetirse: Jesús después de atravesar con prodigios las aguas del Jordán al bautizarse (Mt 3, 13-17), entra en el desierto 40 días (4, 1), conducido por el Espíritu de Yahvé, donde tuvo 3 tentaciones (Mt 4, 1-11; Lc 4, 1-13). ¿Y por qué Jesús viene a reemplazar al antiguo Israel? Porque éste había fracasado. Cada vez que había tenido tentaciones en el desierto, había salido derrotado. En cambio Jesús sale victorioso de esas mismas tentaciones. Por eso ahora él forma el nuevo pueblo, la nueva raza de hombres, y puede realizar el programa liberador encomendado por Dios al antiguo Israel, el cual no había podido llevarlo a la práctica por su infidelidad. Así, según los evangelistas, la primera tentación de Jesús tiene por escenario el desierto. Allí los escritores lo imaginan que, tras 40 días sin comer, siente hambre y el tentador lo incita a dejar su plan de ayuno y convertir las piedras en pan.

Ahora bien, el pueblo de Israel tuvo la misma experiencia. Después de salir de la esclavitud de Egipto y entrar a la libertad del desierto, por 40 años experimentó un hambre parecida. Ante la escasez de alimento, el pueblo sí cayó en la tentación. Se reveló contra Moisés, anheló poderes especiales para hacer aparecer alimento, y hasta llegó a añorar tener poder para volver a la esclavitud de Egipto, en donde comía bien. (Éx 16). Muchos años después, Moisés le echaría en cara esta debilidad, diciéndole que deberían haber pensado que no sólo de pan vive el hombre, sino también de todo lo que sale de la boca de Yahvé (Deut 8, 3). Pero cuando le sobrevino esa misma tentación a Jesús, se negó a usar sus poderes especiales en beneficio de sí mismo, y recordando aquellas palabras de Moisés se las presentó al diablo y lo derrotó.

Extractado de la Revista Vida Pastoral
Editorial San Pablo - Argentina
Biblista y Teólogo
Ariel Álvarez Valdés

MIÉRCOLES DE CENIZA

"Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás"
"Arrepiéntete y cree en el Evangelio"

El uso litúrgico de las cenizas se originó en tiempos del Antiguo Testamento, simbolizaban luto, mortandad y penitencia, en el Libro de Ester 4-1, leemos: "Cuando Mardoqueo se enteró de lo que había pasado, rasgó sus vestiduras se puso un sayal, se cubrió de ceniza y salió por la ciudad dando gritos de amargura", aquí nos relata que Mardoqueo se viste de tela de saco y se cubre de cenizas cuando supo del edicto del Rey Asuro que ordenaba el exterminio por la espada de los judíos, en todas las provincias de su reino. En el libro de Job 42-6, nos dice al respecto y uso de las cenizas: "Por eso me retracto, y me arrepiento en el polvo y la ceniza".

En el libro de Daniel 9-3, profetizando el desierto babilonio de Jerusalén, escribe: "Yo volví mi rostro hacia el Señor Dios para obtener una respuesta, con oraciones y súplicas" En el Evangelio de Mateo 11-21 leemos que Jesús menciona el uso de las cenizas: "Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros realizados entre ustedes se hubieran hecho en Tiro y en Sidón, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y cubriéndose con ceniza"

Antiguamente los judíos acostumbraban cubrirse de ceniza cuando hacían algún sacrificio y los ninivitas también usaban la ceniza como signo de su deseo de conversión de su mala vida a una vida con Dios. La Iglesia adaptó el uso de las cenizas para señalar el comienzo de la temporada penitencial de Cuaresma, cuando recordamos nuestra mortandad y lamentamos nuestros pecados. En la presente liturgia para el Miércoles de Ceniza, se utiliza las cenizas sacadas de las palmas que habían servido el año anterior para la procesión del Domingo de Ramos. La imposición de ceniza es una costumbre que nos recuerda que algún día vamos a morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo. Nos enseña que todo lo material que tengamos aquí se acaba. En cambio, todo el bien que tengamos en nuestra alma nos lo vamos a llevar a la eternidad. Al final de nuestra vida, sólo nos llevaremos aquello que hayamos hecho por Dios y por nuestros hermanos los hombres.

En los primeros siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un "hábito penitencial". Esto representaba su voluntad de convertirse. En el año 384 d.C., la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI, la Iglesia acostumbra poner las cenizas al iniciar los 40 días de penitencia y conversión.

El sacerdote bendice e impone las cenizas en la frente de los creyentes, haciendo la señal de la cruz y diciendo la siguiente formula:

"Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás", o "Arrepiéntete y cree en el Evangelio"

¿CÓMO VIVIR BIEN LA CUARESMA?

Abstinencia: Todos los viernes de Cuaresma a no ser que coincidan con una solemnidad. Debe guardarse la abstinencia de carne, o de otro alimento que haya determinado la Conferencia Episcopal de cada país.

Ayuno y Abstinencia (se observan ambos): El Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. La ley eclesiástica obliga a guardar abstinencia a los que hayan cumplido 14 años de edad y a practicar el ayuno, a todos los mayores de edad (18 años), hasta que hayan cumplido 59 años.

LA ORACIÓN: en este tiempo es importante, ya que nos ayuda a estar más cerca de Dios para poder cambiar lo que necesitemos cambiar de nuestro interior. Necesitamos convertirnos, abandonando el pecado que nos aleja de Dios. Cambiar nuestra forma de vivir para que sea Dios el centro de nuestra vida. Sólo en la oración encontraremos el amor de Dios y la dulce y amorosa exigencia de su voluntad. Para que nuestra oración tenga frutos, debemos evitar lo siguiente:

LA HIPOCRESÍA: Jesús no quiere que oremos para que los demás nos vean, llamando la atención con nuestra actitud exterior. Lo que importa es nuestra actitud interior.

LA DISIPACIÓN: Esto quiere decir que hay que evitar las distracciones lo más posible. Preparar nuestra oración, el tiempo y el lugar donde se va a llevar a cabo para podernos poner en presencia de Dios.

LA MULTITUD DE PALABRAS: Esto quiere decir que no se trata de hablar mucho o repetir oraciones de memoria sino de escuchar a Dios. La oración es conformarnos con Él; nuestros deseos, nuestras intenciones y nuestras necesidades. Por eso no necesitamos decirle muchas cosas. La sinceridad que usemos debe salir de lo profundo de nuestro corazón porque a Dios no se le puede engañar.

HACER SACRIFICIOS: Su significado es "hacer sagradas las cosas", debemos hacerlos con alegría, ya que es por amor a Dios. Si no lo hacemos así, causaremos lástima y compasión y perderemos la recompensa de la felicidad eterna. Dios es el que ve nuestro sacrificio desde el cielo y es el que nos va a recompensar.

PARA PODER EXPERIMENTAR EN NUESTRA VIDA CRISTIANA EL MIÉRCOLES DE CENIZA: SÍNTESIS

La ceniza no es un rito mágico, no nos quita nuestros pecados, para ello tenemos el Sacramento de la Reconciliación. Es un signo de arrepentimiento, de penitencia, pero sobre todo de conversión. Es el inicio del camino de la Cuaresma, para acompañar a Jesús desde su desierto hasta el día de su triunfo que es el Domingo de Resurrección. Debe ser un tiempo de reflexión de nuestra vida, de entender a dónde vamos, de analizar cómo es nuestro comportamiento con nuestra familia y en general con todos los seres que nos rodean.

Es un tiempo de pedir perdón a Dios y a nuestro prójimo, pero es también un tiempo de perdonar a todos los que de alguna forma nos han ofendido o nos han hecho algún daño. Pero debemos perdonar antes y sin necesidad de que nadie nos pida perdón, recordemos como decimos en el Padre Nuestro, muchas veces repitiéndolo sin meditar en su significado, que debemos pedir perdón a nuestro Padre, pero antes tenemos que haber perdonado sinceramente a los demás.

Debemos leer, meditar y escuchar el Evangelio, creer en él y con ello convertir nuestra vida, siguiendo las palabras del Maestro y evangelizar, es decir transmitiendo su mensaje con nuestras acciones y nuestras palabras.

ORÍGENES DE JUAN EL BAUTISTA

Zacarías, el padre de Juan el Bautista, era un sacerdote de la estirpe de Abías, la octava de las veinticuatro clases en que fueron divididos los sacerdotes, podemos verlo en 1º Crónicas, 24, 7-19; Isabel, la madre del Precursor, era "descendiente de Aarón" según Lucas (1, 5); el mismo evangelista, unos versículos después (1, 36) la llama "prima" de María. Estas dos afirmaciones parecen contradictorias, ¿cómo podía ser una prima de María "descendiente de Aarón"?. El problema se podría resolver adoptando la lectura que se da en una antigua versión persa, donde encontramos "hermana de la madre" en vez de "prima". Una explicación en cierto modo análoga, probablemente tomada de algún escrito apócrifo, y tal vez correcta, se da por San Hipólito.

Según ella, Mathan tuvo tres hijas, María, Soba, y Ana. María, la mayor, se casó con un hombre de Belén y fue la madre de Salomé; Soba se casó también en Belén, pero con "un hijo de Leví", de quien tuvo a Isabel; Ana desposó a un galileo (Joaquín) y dio a luz a María, la Madre de Jesús. Así Salomé, Isabel, y María, la madre de Jesús fueron primas hermanas, e Isabel, "descendiente de Aarón" por línea paterna, era, por su madre, prima de María. El hogar de Zacarías se designa sólo de una manera vaga por Lucas 1-39: En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá”. El nacimiento del Precursor fue anunciado de la manera más chocante. Zacarías e Isabel, como sabemos por Lucas 1-6,7: "Ambos eran justos a los ojos de Dios y seguían en forma irreprochable todos los mandamientos y preceptos del Señor. Pero no tenían hijos, porque Isabel era estéril; y los dos eran de edad avanzada" Habían rezado mucho para que su unión fuera bendecida con descendencia; pero, ahora que "los dos eran de edad avanzada", el reproche de esterilidad pesaba sobre ellos. En el mismo evangelio de Lucas 1-8,17, leemos:

"Un día en que su clase estaba de turno y Zacarías ejercía la función sacerdotal delante de Dios, le tocó en suerte, según la costumbre litúrgica, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso. Toda la asamblea del pueblo permanecía afuera, en oración, mientras se ofrecía el incienso. Entonces se le apareció el Angel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso.

Al verlo, Zacarías quedó desconcertado y tuvo miedo. Pero el Angel le dijo: «No temas, Zacarías; tu súplica ha sido escuchada. Isabel, tu esposa, te dará un hijo al que llamarás Juan. El será para ti un motivo de gozo y de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento, porque será grande a los ojos del Señor. No beberá vino ni bebida alcohólica; estará lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre, y hará que muchos israelitas vuelvan al Señor, su Dios.

Precederá al Señor con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a los padres con sus hijos y atraer a los rebeldes a la sabiduría de los justos, preparando así al Señor un Pueblo bien dispuesto".

Como Zacarías fue lento en creer esta asombrosa predicción, el ángel, al hacérsela conocer, le anunció que, en castigo a su incredulidad, estaría afectado de mudez hasta que la promesa se cumpliera, así lo relata Lucas 1,23-24: "Al cumplirse el tiempo de su servicio en el Templo, regresó a su casa. Poco después, su esposa Isabel concibió un hijo y permaneció oculta durante cinco meses".

Ahora bien durante el sexto mes tuvo lugar la Anunciación, y, como María había oído al ángel que su prima había concebido, "fue sin demora" a felicitarla, leemos en Lucas 1,39-44: "En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno".

Al llegar el tiempo del nacimiento del hijo de Isabel, el evangelio de Lucas nos relata todo lo ocurrido desde el versículo 57 al 80 nos dice que:

“Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella. A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre dijo: «No, debe llamarse Juan».

Ellos le decían: «No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre». Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran. Este pidió una pizarra y escribió: «Su nombre es Juan». Todos quedaron admirados. Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios.

Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea. Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: «¿Qué llegará a ser este niño?». Porque la mano del Señor estaba con él. Entonces Zacarías, su padre, quedó lleno del Espíritu Santo y dijo proféticamente:

«Bendito sea el Señor, el Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su Pueblo, y nos ha dado un poderoso Salvador en la casa de David, su servidor, como lo había anunciado mucho tiempo antes, por boca de sus santos profetas, para salvarnos de nuestros enemigos y de las manos de todos los que nos odian.

Así tuvo misericordia de nuestros padres y se acordó de su santa Alianza, del juramento que hizo a nuestro padre Abraham de concedernos que, libres de temor, arrancados de las manos de nuestros enemigos, lo sirvamos en santidad y justicia, bajo su mirada, durante toda nuestra vida.

Y tú, niño, serás llamado Profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor preparando sus caminos, para hacer conocer a su Pueblo la salvación mediante el perdón de los pecados; gracias a la misericordiosa ternura de nuestro Dios, que nos traerá del cielo la visita del Sol naciente, para iluminar a los que están en las tinieblas y en la sombra de la muerte, y guiar nuestros pasos por el camino de la paz».


El niño iba creciendo y se fortalecía en su espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que se manifestó a Israel”.

¿QUE ES LA CUARESMA?

La Cuaresma es hoy un período litúrgico de cuarenta días, destinados a preparar la celebración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Por más que los liturgistas no se ponen de acuerdo acerca de la fecha precisa en que se estableció en la Iglesia la Cuaresma, si viviendo todavía los apóstoles o bastante después, todos sabemos que hay una Cuaresma de origen bíblico; pues en la Biblia constan expresamente las de Moisés, Elías y Jesucristo. El primer documento conocido que menciona la Cuaresma propiamente dicha, es el canon 5 del concilio ecuménico de Nicea, celebrado en 325. A partir de esa fecha, abundan los testimonios en los escritos y concilios de Oriente, y desde el año 340, también en Occidente.

Pero lo que ni en Oriente ni en Occidente se descubre claramente, en aquellos primeros siglos, es el comienzo y término de la Cuaresma. Combinándola de muy distinta manera las diversas iglesias, incluyendo unas en ella la Semana Santa, y excluyéndola otras. En una cosa, empero, convenían todas: en el número de ayunos, que solía ser para los fieles, de treinta y seis días. En el siglo V se unificó, por fin, la duración; y en el VII, un Papa posterior a San Gregorio Magno completó los cuatro días de ayuno que faltaban a la Cuaresma, prescribiéndolo como obligatorio desde el miércoles de ceniza, que se llama "PRINCIPIO DEL AYUNO".

Lo que Moisés, Elías y Jesucristo practicaron con más rigor en sus respectivas cuaresmas, fue el ayuno y la oración, los que, por lo mismo, sirvieron de base para la Cuaresma cristiana, a la cual agregó la Iglesia la práctica de la limosna y obras de caridad. La ley del ayuno la observaban los antiguos con sumo rigor. No contentos con cercenar la cantidad de alimento, se privaban totalmente de carnes, huevos, lácteos, pescado, vino y todo aquello que el uso común consideraba como un regalo. Hacían sólo una comida diaria, después de la Misa "estacional" y Vísperas, que terminaban al declinar la tarde; y esa única comida solamente consistía en pan, legumbres y agua, y, a las veces, una cucharada de miel.

Con la particularidad que ninguno se eximía del ayuno ni aun los jornaleros, ni los ancianos, ni los mismos niños de más de doce años de edad, tan sólo para los enfermos se hacía una excepción, que era autorizado por el médico y el sacerdote. A estas penitencias añadían otras privaciones, tales como la continencia conyugal, la supresión de las bodas y festines, del ejercicio judicial, de los juegos, recreos públicos, caza, deportes, etcétera. De este modo se santificaba la Cuaresma no ya solamente en el templo como ahora, sino también en los hogares, y hasta en los tribunales, en los casinos, en los hoteles, en los teatros y en los circos. Es decir, que el espíritu de Cuaresma formaba la vida de toda la sociedad cristiana.

Actualmente la observancia íntegra del ayuno y abstinencia cuaresmal ha quedado confinada a algunas órdenes religiosas, ya que el derecho común tan sólo manda ayunar con abstinencia el miércoles de ceniza y de témporas, y los viernes y sábados de Cuaresma, y sin abstinencia, todos los demás días. La oración cuaresmal por excelencia era y es la Santa Misa, precedida antiguamente de la procesión estacional. Ahora es digno complemento, por la tarde, el ejercicio del Vía Crucis. El tiempo de Cuaresma va desde el miércoles de Ceniza hasta la Misa de la Cena del Señor exclusive. Sucede 46 días antes de Pascua, pero dura 40, ya que no se cuentan los domingos por considerarse pascuales y no penitenciales.

La Iglesia invita a los fieles a vivir con intensidad este tiempo litúrgico con tres medios concretos: el ayuno y la abstinencia (los viernes especialmente), la oración intensa y, sobre todo, la vivencia de la caridad fraterna. De este modo, todo católico debe prepararse para la celebración de los principales misterios de nuestra fe que se actualizan en Semana Santa. La liturgia considera el Viernes Santo, Sábado Santo y Domingo de Resurrección como una sola celebración a la que se llama Triduo Pascual. La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo.

El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual. En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de vida. La Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que por acción de nuestro pecado, nos alejamos más de Dios.

Por ello, la Cuaresma es el tiempo del perdón y de la reconciliación fraterna. Cada día, durante toda la vida, hemos de arrojar de nuestros corazones el odio, el rencor, la envidia, los celos que se oponen a nuestro amor a Dios y a los hermanos. En Cuaresma, aprendemos a conocer y apreciar la Cruz de Jesús. Con esto aprendemos también a tomar nuestra cruz con alegría para alcanzar la gloria de la resurrección. La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ésta, se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto.

En la Biblia, el número cuatro simboliza el universo material, seguido de ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, seguido de pruebas y dificultades. En la Cuaresma a lo largo de este tiempo, sobre todo en la liturgia del domingo, hacemos un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes que debemos vivir como hijos de Dios.

MARÍA EN EL TIEMPO DE CUARESMA

La liturgia nos presenta en este tiempo a la Virgen como modelo de creyente que medita y escucha la Palabra de Dios. Observamos a María, obediente a la voluntad del Padre, ella camina también hacia la cruz. Ha sido vista así por la tradición cristiana muy cerca a la cruz. Es verdad que existe un ropaje que nos dificulta ver a María como creyente obediente al Padre, creyente que hace también un camino de fe y de subida a Jerusalén.

La presencia de las procesiones cuaresmales, la presencia de María en esas procesiones, con tanta fuerza, responde a una teología válida: María sentida y celebrada como creyente fiel, como compañera privilegiada del Hijo que se entrega.

En el camino cuaresmal, la figura de María aparece con sobriedad, con discreción, con sigilo, casi de puntillas. El centro de la cuaresma es la profesión bautismal y los compromisos que ella supone. En definitiva, el centro cuaresmal es la preparación a la pascua. En el camino, como una más, pero como creyente significativa, está María. No es un adorno cuaresmal. Es un modelo. Ella ha recorrido también ese camino. Como lo recorrió su Hijo, como lo tiene que recorrer cualquiera que sea seguidor de Cristo.

La nota característica de la cuaresma es el discipulado. Quien sigue a Jesús es el que escucha su palabra y la pone en práctica. En este sentido María se presenta como la discípula del Señor. Ella tuvo que pasar de ser madre biológica a ser madre creyente y fiel. La devoción a María no es un puro grito del alma o del sentimiento del creyente. Es la admiración de la obra de Dios en María, la llena de gracia.

Juan nos presenta a María como compañera junto a la cruz del Señor. Ausente, silenciosa y silenciada durante el ministerio público de Jesús, aparece en el momento cumbre de la cruz. Cumple así lo que el Hijo había anunciado: “el que quiera ser mi discípulo de verdad, que cargue con su cruz y me siga; y donde yo esté, estará él”.

Celebrando a María, celebramos el misterio de la salvación. Por ello la Cuaresma es también tiempo oportuno para crecer en nuestro amor filial a Aquella que al pie de la Cruz nos entregó a su Hijo, y se entregó Ella misma con Él, por nuestra salvación. Este amor filial lo podemos expresar durante la Cuaresma impulsando ciertas devociones marianas propias de este tiempo: “Los siete dolores de Santa María Virgen”; la devoción a “Nuestra Señora, la Virgen de los Dolores” (cuya memoria litúrgica se puede celebrar el viernes de la Vº semana de Cuaresma; y el rezo del Santo Rosario, especialmente los misterios de dolor.

PERSONAJES DE LA CUARESMA

1.- LA SAMARITANA:

Jesús le respondió: "El que beba de esta agua tendrá nuevamente sed, pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más volverá a tener sed. El agua que yo le daré se convertirá en él en manantial que brotará hasta la Vida eterna". "Señor, le dijo la mujer, dame de esa agua para que no tenga más sed y no necesite venir hasta aquí a sacarla".
(Juan 4, 1-31)


En este extracto del relato de Juan, es el ejemplo de la persona alejada, que se encuentra con Jesús, se abre a su diálogo, se deja interpelar, abre su conciencia y Jesús transforma su vida. Necesitaba el agua viva para limpiar las adherencias y suciedades de su vida anterior. El agua de Jesucristo la limpia y purifica y se convierte en otra persona y en un testigo.

2.- LA MUJER ADULTERA:

"Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Alguien te ha condenado?".
Ella le respondió: "Nadie, Señor". "Yo tampoco te condeno, le dijo Jesús. Vete, no peques más en adelante".
(Juan 8, 1-11)


Personifica la capacidad de misericordia de Jesucristo. Habla del misterio del perdón cristiano. Llama a la sinceridad del corazón y de una vida recta partiendo de uno mismo. Alerta sobre nuestros juicios y prejuicios. Habla de la necesaria apertura cristiana hacia todas las personas, que siempre son dignas del amor y del perdón de Dios. Testimonia la potencialidad salvadora de la mirada compasiva de Jesucristo.

3.- EL PADRE DE LA PARÁBOLA DEL HIJO PRÓDIGO:

“Traigan en seguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies…Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado”
(Lucas 15,11-32)


Es la imagen del Dios Padre rico en misericordia. Nos recuerda su amor, su bondad, su espera. Cree en la libertad y confía en el retorno de su hijo. No inquiere, no lleva cuentas del mal, sino que siempre está dispuesto al abrazo del perdón, de la reconciliación y de la vida nueva. Es justo desde el amor, un amor que no tiene medidas ni reglas puramente humanas.

4.- EL HIJO PRÓDIGO:

“Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo”.
(Lucas 15,11-32)


Es, de nuevo, imagen de los alejados y de aquellos que hacen, en algún momento, un uso indebido de su libertad y de sus derechos. Es prototipo, en primera instancia, de quien piensa sólo en sí mismo y busca los placeres rápidos, inmediatos y efímeros. Es después representación de la obra de la gracia, que también desde situaciones, circunstancias y conveniencias humanas, va moviendo el corazón hacia la conversión. Toma conciencia de su situación de postración, se pone en camino, se deja guiar por la reconciliación y experimentan el don y la gracia inmensa del perdón y del amor.

5.- EL HERMANO MAYOR DEL HIJO PRÓDIGO:

“Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos.
¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!'.
Pero el padre le dijo: 'Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo”.
(Lucas 15,11-32)


Es reflejo de tantos de los planteamientos de los "cercanos", de los que se mantienen en la Iglesia, pero que no acaban de abrir del todo su alma a la sabiduría de Dios y a la plenitud del Evangelio. Lleva "cuentas", el calculador, lo tiene todo apuntado, tiene sus razones y sus derechos. Pero necesita encontrar las verdades razones y derechos de la gratuidad, del perdón y del amor.

6.- NICODEMO:

"¿Cómo un hombre puede nacer cuando ya es viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el seno de su madre y volver a nacer?".
(Juan, 3.1-21)


Representa al hombre cabal, religioso y recto que busca la verdad. La cuaresma es tiempo para no anclarnos en la "verdad" de nuestros pensamientos y opciones sino de ponernos en camino en la búsqueda de la verdad auténtica y definitiva.

7.- EL ENFERMO DE LA PISCINA DE BETESDA:

“Había allí un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho años. Al verlo tendido, y sabiendo que hacía tanto tiempo que estaba así, Jesús le preguntó: "¿Quieres curarte?". El respondió: "Señor, no tengo a nadie que me sumerja en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras yo voy, otro desciende antes". Jesús le dijo: "Levántate, toma tu camilla y camina".
(Jn 5, 1-16).


Es el prototipo del enfermo que aguarda la salud y de quien necesita ayuda de los demás. Llevaba 38 años enfermo y nadie le había empujado a la piscina de las aguas sanadoras. El cristiano debe estar alerta para descubrir a quien necesite de nosotros. El enfermo de la piscina de Betesda, una vez sanado, es también modelo de agradecimiento y de testimonio.

8.- EL CIEGO DE NACIMIENTO:

“¿No es este el que se sentaba a pedir limosna?". Unos opinaban: "Es el mismo". "No, respondían otros, es uno que se le parece". El decía: "Soy realmente yo". Ellos le dijeron: "¿Cómo se te han abierto los ojos?". El respondió: "Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, lo puso sobre mis ojos y me dijo: 'Ve a lavarte a Siloé'. Yo fui, me lavé y vi".
(Jn. 9, 1-41)


Representa la oscuridad y la ceguera como enfermedad del cuerpo y como enfermedad del alma. Cuaresma es descubrir las oscuridades de nuestra vida cristiana y buscar la mano sanadora de Jesús, que, a través de su Iglesia, unta el barro y el ungüento de la luz en los ojos de nuestra alma. La fe es la luz; Jesús es la luz. Vivir sin la fe, vivir sin Jesús es oscuridad y ceguera. Y el cristiano, como el ciego de nacimiento, una vez recobrada la vista, debe ser testigo de la Luz.

9.- LÁZARO:

“¿Dónde lo pusieron?". Le respondieron: "Ven, Señor, y lo verás". Jesús, conmoviéndose nuevamente, llegó al sepulcro, que era una cueva con una piedra encima, y dijo: "Quiten la piedra". Entonces quitaron la piedra, y Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: "Padre, te doy gracias porque me oíste.
Yo sé que siempre me oyes, pero lo he dicho por esta gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado". Después de decir esto, gritó con voz fuerte: "¡Lázaro, ven afuera!". El muerto salió con los pies y las manos atadas con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: "Desátenlo para que pueda caminar".
(Jn. 11, 1-44).


Es el amigo de Jesús. Es el resucitado, signo y primicia de la gran Resurrección de Jesucristo, prenda de nuestra futura resurrección. También nosotros, si creemos, si mantenemos y cultivamos la amistad con Jesús, podremos ver la gloria de Dios y dar testimonio de ella con nuestras obras. Lázaro, junto a sus hermanas Marta y María, habla de la necesidad de mantener un trato de intimidad con Jesús y de hacer de nuestra cuaresma tiempo y espacio para nuestra Betania cotidiana.

10.- MARÍA DE NAZARET:

“Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: "Mujer, aquí tienes a tu hijo". Luego dijo al discípulo: "Aquí tienes a tu madre". Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa”.
(Jn. 19. 25-27)


Es la madre, es la solidaria, la asociada a la pasión, muerte y resurrección de su Hijo Jesucristo. Mira la pasión y la pascua con ojos y corazón compasivos, como Jesús. Está. Testimonia así la fuerza decisiva de la presencia, de la compañía, de saber estar en el lugar donde debemos estar. María de Nazaret nos ha de ayudar a permanecer al pie de la cruz de nuestros hermanos y a saber acompañarlos con nuestra presencia y amor en sus Vías Dolorosas.

¿QUE ES UN ALMA EN PENA O ERRANTE?

Un "alma en pena" o "alma errante" es una figura recurrente en numerosas mitologías, que se caracteriza por ser un espíritu o fantasma del alma de una persona, que después de morir vaga sin descanso (por ejemplo por haberse suicidado); ya que no pueden encontrar el camino al Más allá. Su alma continúa deambulando en el mundo de los vivos sin tener plena conciencia de su muerte. El Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica dice al respecto: "Cada hombre después de morir recibe en su alma inmortal su retribución eterna en un juicio particular, bien a través de una purificación, bien para entrar inmediatamente en la bienaventuranza del Cielo, bien para condenarse inmediatamente para siempre" (#1022). Aquí nos habla de las opciones que tenemos para la eternidad: Cielo, Purgatorio o Infierno. De estas tres opciones la única que no es eterna es el Purgatorio, pues las almas que allí van pasan posteriormente al Cielo.

Nuestro destino para toda la eternidad queda definido en el instante mismo de nuestra muerte. En ese momento nuestra alma, que es inmortal, se separa de nuestro cuerpo e inmediatamente es juzgada por Dios. Este momento se llama en Teología el "Juicio Particular", y consiste en una especie de radiografía o "escaneo" espiritual instantáneo que recibe el alma por iluminación divina, mediante la cual ésta sabe exactamente el sitio/estado en que le corresponde ubicarse para la eternidad, según sus buenas y malas obras. Van al Cielo las almas que han obrado conforme a la Voluntad de Dios en la tierra y que mueren en estado de gracia y amistad con el Señor y perfectamente purificadas; al Purgatorio van las almas que han obrado bien, pero que aún deben ser purificadas de las consecuencias de sus pecados antes de entrar a la visión de Dios en el Cielo; y al Infierno, van las almas que se han rebelado contra Dios y mueren en esa actitud, es decir, mueren en pecado mortal, sin haberlo confesado antes o, si no han podido confesarlo, sin haberse arrepentido de manera perfecta. Las almas que van al Infierno se les conoce como almas condenadas o almas en pena eterna.

En el Evangelio de Lucas 20, 36, los hijos de Dios que se salven serán como ángeles en el Reino de los Cielos, entonces analógicamente debemos aceptar que los que se consagraron al mal serán como Demonios y por tanto tendrán las mismas capacidades que ellos en el infierno, pues, son espíritus malditos, toda vez que, escogieron el lugar preparado para el diablo y para sus ángeles (Mt 25, 41), por ende, atacan al género humano en todas sus formas. No ocurre lo mismo con las almas de los hombres que decidieron obrar conforme a la voluntad de Dios en la tierra y posteriormente, las almas que se purifican de las consecuencias de sus pecados, pues tienen una relación con Dios en su estado de espera, toda vez que, presupone permanecer en la morada de los muertos antes del Juicio final o universal (Mt 25, 31-46) para entrar al Cielo: (Mt 25, 34): "Entonces el Rey dirá a los que están a su derecha: Vengan, benditos de mi Padre, y tomen posesión del reino que ha sido preparado para ustedes desde el principio del mundo" Así mismo, Jesús nos indicó en (Jn 3, 13): "Sin embargo, nadie ha subido al Cielo sino sólo el que ha bajado del Cielo, el Hijo del Hombre"

En Eclesiastés 9, 5-6 y 10, lo siguiente: "Los vivos saben que morirán; los muertos, nada saben. No tienen nada que esperar: son sólo un recuerdo olvidado. Pudieron amar, odiar, tener ambiciones: todo se perdió y nunca más tomarán parte en todo lo que se hace bajo el sol. Haz todo lo que esté a tu alcance y que te sientas capaz de hacer; porque en la morada de los muertos a donde tú vas, no hay ni trabajos ni problemas ni conocimiento ni sabiduría" Las almas que están en el purgatorio no pueden estar vagando por la tierra, pues la palabra dice que "nunca más tomarán parte en todo lo que se hace bajo el sol" Jesús lo confirmó en el caso de Lázaro (Jn 11, 11-15): “Después les dijo: "Nuestro amigo Lázaro se ha dormido y voy a despertarlo. Los discípulos le dijeron: Señor, si duerme, recuperará la salud" En realidad Jesús quería decirles que Lázaro estaba muerto, pero los discípulos entendieron que se trataba del sueño natural. "Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto, pero yo me alegro por ustedes de no haber estado allá, pues así ustedes creerán. Vamos a verlo"

En Lc 16, 27-31 indicaría que no les está permitido a los espíritus humanos, regresar a visitar a los vivos sin permiso, y si el permiso no es otorgado aún con el propósito de prevenir a la gente de escapar de la ira venidera, menos sería dado por razones frívolas: "Entonces te ruego, padre Abraham, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre, a mis cinco hermanos: que vaya a darles su testimonio para que no vengan también ellos a parar a este lugar de tormento. Abraham le contestó: Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen. El rico insistió: No lo harán, padre Abraham; pero si alguno de entre los muertos fuera donde ellos, se arrepentirían. Abraham le replicó: Si no escuchan a Moisés y a los profetas, aunque resucite uno de entre los muertos, no se convencerán" Cuando una persona consulta o de hecho tiene contactos con seres espirituales, de familiares o desconocidos, a través de sesiones de espiritismo, este último es muy diferente a la práctica cristiana de orar por los difuntos, la cual se fundamenta en la doctrina que los que mueren en gracia están siendo purificados en el purgatorio (en ese caso rezamos a Dios por ellos) o están ya en el cielo (entonces pueden interceder por nosotros ante el trono de Dios, pero es Dios quien actúa con su poder infinito. Los santos jamás actúan por su cuenta y nosotros en la tierra no buscamos de ellos sino que intercedan ante Dios para que se haga Su divina voluntad. Dios ha querido esta comunión de la Iglesia militante, purgante y triunfante)

El Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, lo identifica como un pecado contra el Primer Mandamiento. Bajo el encabezamiento "adivinación y magia" el catecismo enseña:

2117 “Todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo —aunque sea para procurar la salud—, son gravemente contrarias a la virtud de la religión. Estas prácticas son más condenables aun cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro, recurran o no a la intervención de los demonios. Llevar amuletos es también reprensible. El espiritismo implica con frecuencia prácticas adivinatorias o mágicas. Por eso la Iglesia advierte a los fieles que se guarden de él. El recurso a las medicinas llamadas tradicionales no legítima ni la invocación de las potencias malignas, ni la explotación de la credulidad del prójimo”

Para concluir diremos que, las almas que se conectan con los médium, o cualquier vidente o personas con alguna potencialidad paranormal, no son las que descansan en la paz del Señor. Se les suele llamar "almas en pena" aunque ni siquiera proceden del purgatorio. Las almas que no sirven al Señor, ocupan ese lugar que Jesús llamaba la Gehena o el Hades, donde rechinan los dientes y que no es ni más ni menos que el infierno. A esas invocaciones, o "sesiones de espiritismo", acuden espíritus impuros, como el Evangelio los denomina, puesto que no pertenecen al Señor, ni es Él quien las envía y por descontado, los demonios, haciéndose pasar por familiares de los "consultantes" y creando un ambiente embaucador. El peligro de comunicarse con un “alma en pena”, requiere casi siempre, la intervención de un exorcista, pues las más de las veces, los que han tenido contacto con estos "seres espirituales", quedan poseídos de verdaderas impiedades y esclavizados por años de impurezas indignas, obligándolos en la mayor parte de las ocasiones a pecados y prácticas antinaturales, difíciles de reparar con tratamiento psiquiátrico o psicológico.

miércoles, 3 de febrero de 2016

LA FE EN LA PALABRA DE JESÚS Y LA PESCA MILAGROSA

5º DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (C)
DOMINGO, 7 FEBRERO, 2016
LA FE EN LA PALABRA DE JESÚS Y LA PESCA MILAGROSA.
LUCAS 5, 1-11


Jesús está de pie, junto a la orilla del mar, está de pie no importa las obscuridades amenazadoras e ignoradas de las olas del mar y de la vida. Se pone de frente a este pueblo reunido, listo para la escucha y para el éxodo, Él es el buen pastor, con el cayado de su Palabra. Quiere conducirlo a través de los mares y de los océanos de este mundo, en un viaje de salvación que nos lleva siempre más cerca del Padre. El Señor habla y las aguas se separan delante de Él, como ya aconteció en el Mar Rojo (Ex 14, 21-23) y junto al río Jordán (Jos. 3, 14-17).

También el mar de arena del desierto queda vencido por la fuerza de su Palabra y se abre, convirtiéndose en un jardín, una senda llana y enderezada (Is 43, 16-21) para cuantos deciden el viaje de retorno a Dios y por Él se dejan guiar. En estos pocos versículos del Evangelio, el Señor Jesús prepara, una vez más, para nosotros el gran milagro del éxodo, de la salida de las tinieblas de muerte por la travesía salvadora hacia pastos frescos de la amistad con Él, de la escucha de su voz. Todo está preparado: nuestro nombre ha sido pronunciado con infinito amor por el buen pastor, que nos conoce de siempre y nos guía por toda la eternidad, sin dejarnos abandonados nunca de su mano.

martes, 2 de febrero de 2016

NUESTRA SEÑORA DE LOURDES

El 11 de Febrero de 1858, acompañada de su hermana y de una amiga, BERNARDITA se dirige a la Gruta de MASSABIELLE, al borde del GAVE, para recoger leña, ramas secas y pequeños troncos. Mientras se está descalzando para cruzar el arroyo, oye un ruido como de una ráfaga de viento, levanta la cabeza hacia la Gruta en medio de una luz resplandeciente como el sol, pero dulce y apacible, una joven prodigiosamente bella de unos 16 o 17 años de edad se dejó ver solo a BERNARDITA, y ella misma relata la visión:

“Vestía un traje blanco, brillante y de un tejido desconocido, ajustado al talle con una cinta azul. Un largo velo blanco le caía hasta los pies envolviendo todo el cuerpo. Los pies, de una limpieza virginal y descalzos, parecían apoyarse en el rosal silvestre sobre el que flotaba la imagen, a la entrada de la gruta. Dos rosas brillantes de color de oro cubrían la parte superior de los pies de la Santísima Virgen. Juntas sus manos ante el pecho, ofrecían una posición de oración fervorosa. Tenía entre sus dedos un largo Rosario blanco y dorado con una hermosa Cruz de oro. Todo en Ella irradiaba felicidad, majestad, inocencia, bondad, dulzura y paz. La frente lisa y serena, los ojos eran azul celeste llenos de amor y los labios mostraban suavidad y mansedumbre”.

La SEÑORA parecía saludarla tiernamente mientras se inclinaba ante BERNARDITA. Frotándose sus ojos los volvió a abrir, confirmando que no estaba soñando y que lo que veía era real. En ese momento, al ver la sonrisa de la SEÑORA, perdió todo miedo y arrodillándose buscó su Rosario que traía siempre en su bolsillo.

La SEÑORA hizo una señal de aprobación con su cabeza y tomó el Rosario que llevaba. BERNARDITA intentó hacer la señal de la Cruz, pero su mano quedó paralizada. En ese momento la Virgen tomo la Cruz del Rosario e hizo la señal de la Cruz e indicó a BERNARDITA que lo hiciera como ella. En ese momento su brazo paralizado quedó libre.

Empezó a pasar las cuentas del Rosario entre sus dedos y BERNARDITA empezó a rezar el suyo, cada una en oración interior. Sólo al final de cada misterio la Madre de Dios rezaba el Gloria con BERNARDITA. Al terminar, la Virgen le hizo señas con el dedo para que se acercara y extendiendo el brazo, se inclinó dulcemente y sonrió como despidiéndose, retornando hacia el interior de la gruta. ¡La Visión había desaparecido!

BERNARDITA preguntó a las otras niñas si habían visto algo en la gruta y al responderle éstas que no, les contó su experiencia y les pidió silencio. Pero su hermana se lo contó a su madre. La madre no le creyó y ordenó a BERNARDITA que se dejase de imaginaciones y que le estaba prohibido regresar a la gruta. Esa noche, mientras rezaban el Rosario en familia, BERNARDITA rompió en llantos, repitiendo su invocación favorita:

"Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros que acudimos a ti".

BERNARDITA insistió ante su madre para que la deje volver a la gruta, pero ésta se negó repetidamente con diversos argumentos. Pensaba que todo era un engaño del demonio, o que su hija se había vuelto loca, pero ante todo temía hacer el ridículo entre sus vecinos.

Finalmente el día 14 de febrero las niñas insistieron en que les dieran permiso para regresar a la gruta. Todos pensaban que lo que le había pasado a BERNARDITA era un engaño de Satanás, y entonces le dijeron que fuera a la gruta y rociara agua bendita para terminar con todo aquello. Así huiría el demonio y se quedarían tranquilos. Ante estos argumentos la madre finalmente aceptó y le dio autorización para ir a la gruta acompañada de otras niñas que, conociendo la historia, insistían en acudir al lugar con ella.

Cuando llegaron a la gruta, BERNARDITA les pidió que se arrodillaran a rezar el Santo Rosario. De pronto aparece nuevamente la SEÑORA, y el rostro de BERNARDITA testimonió transfigurándose frente a las demás niñas. Ella tiró el agua bendita y dijo:

"Si vienes de parte de Dios, acércate a nosotras".

El agua bendita llegó hasta los pies de la Virgen y Ella sonriendo con más dulzura se acercó a BERNARDITA. Tomó el Rosario y se persignó con él. Empezaron ambas a rezarlo. BERNARDITA estaba como muerta, su mirada extasiada fija en la gruta, tan así que las otras niñas empezaron a llorar ruidosamente. Esto atrajo a dos mujeres del cercano MOLINO SAVY.

Cuando vieron a BERNARDITA en éxtasis trataron de moverla, de interrumpir su visión, pero nada de esto fue posible. Entonces una de ellas fue a buscar a su hijo ANTONIO, un joven de 28 años. El se quedó maravillado de lo que vio: el rostro de BERNARDITA era una visión celestial, no se sintió digno siquiera de tocarla. Obligado por su madre, ANTONIO tomó a BERNARDITA en sus brazos y la llevó hacia el MOLINO SAVY.

En todo momento ella mantuvo sus ojos clavados en un punto por encima de su rostro. Al llegar al molino BERNARDITA volvió lentamente en si, dejando el éxtasis. Cuando se entero su madre, esta enfureció, y no castigó a su hija porque las señoras y ANTONIO la reprendieron. Al atardecer ya toda la población comentaba las maravillas que ocurrían en la GRUTA DE LOURDES, pero a los comentarios se unían las burlas, desprecios e insultos.

El 18 de febrero una señora y una religiosa deseaban acompañar a BERNARDITA a la gruta. La niña caminaba tan rápido que parecía como si una fuerza superior la empujase hacia allá. Se arrodilló y empezó el rezo del Rosario, lanzó un grito de júbilo al ver al fondo de la gruta a la SEÑORA. Le preguntó si se podían quedar sus dos acompañantes y la Virgen dijo que sí. Ellas también se arrodillaron y se pusieron a rezar mientras encendían una vela. BERNARDITA le pasó un papel a la Virgen pidiéndole que escribiera cualquier cosa que deseaba comunicarle, a pedido de una de las señoras. La Virgen le dijo entonces:

"Lo que tengo que comunicarte no es necesario escribirlo, hazme únicamente el regalo de venir aquí durante quince días seguidos"

Bernardita se lo prometió y la SEÑORA le respondió:

"Yo también te prometo hacerte dichosa, no ciertamente en este mundo, sino en el otro"

El rumor de las apariciones se esparció rápidamente y una gran multitud acudió a la gruta a partir de entonces. El domingo 21 de Febrero, varios miles de personas llenaban todos los alrededores de la gruta. Hubo un momento en que la aparición parecía hacerse hacia atrás, y como hundirse en el interior de la roca. Para no perderla de vista, BERNARDITA fue acercándose de rodillas. Observó que la Virgen se había puesto triste y le preguntó:

¿Qué te pasa?, ¿qué puedo hacer?

La Virgen respondió:

"Rueguen por los pecadores"

El martes 23 de Febrero, por primera vez la Virgen formula una orden concreta. Ante diez mil personas la Virgen le da a BERNARDITA un secreto que solo a ella le concierne y que no puede revelar a nadie. También le enseñó una oración que le hacía repetir, pero que no quiso que la diera a conocer. La Virgen le dijo:

"Y ahora, hija mía, ve a decir a los sacerdotes que aquí, en este lugar, debe levantarse un Santuario, y que a el debe venirse en procesión"

El Miércoles 24 de Febrero, toda la gente quiso saber que pasaría con el encargo del Párroco y si la Virgen haría el milagro del rosal. BERNARDITA como siempre llegó a la gruta y se arrodilló, sin poner atención en absoluto a la gente que iba por curiosidad. Le contó a la Virgen lo que el sacerdote le había pedido. La Virgen solo sonrió, sin decir una palabra. Después la mandó a rogar por los pecadores y exclamó tres veces:

“¡Penitencia, Penitencia, Penitencia!

Le hizo repetir estas palabras y BERNARDITA lo hacía mientras se arrastraba de rodillas hasta el fondo de la gruta. Ahí le reveló un secreto personal y después desapareció. Por humildad no relató todo los detalles, pero los testigos contaron que también se le vio besar la tierra a intervalos. La Virgen le había dicho:

"Rogaras por los pecadores. Besarás la tierra por la conversión de los pecadores"

El jueves 25 de Febrero María le dijo en la visión a BERNARDITA:

"Hija mía, quiero confiarte solamente para ti el ultimo secreto; igualmente que los otros dos, no los revelaras a ninguna persona de este mundo"

Un mes después el jueves 25 de Marzo, en el día de la Anunciación BERNARDITA se sintió fuertemente movida a ir a la Gruta. Muy contenta obedeció ese llamado en su corazón, y fue inmediatamente. Como era una fecha solemne, los peregrinos tenían la esperanza de que la Virgen se apareciera y cuando llegó BERNARDITA se asombró de la cantidad de personas que encontró. Fue este día 25, en la historia de las apariciones, un día de gloria. BERNARDITA volvió a preguntarle a la Señora:

"quieres tener la bondad de decirme quien eres y cual es tu nombre?"

La visión resplandecía más que nunca, sonriendo siempre, y siendo su sonrisa la única respuesta. Bernardita insistió...

"¿quieres decirme quien eres?, te lo suplico Señora Mía".

Entonces la Señora apartó su vista de BERNARDITA, separó sus manos, hizo deslizar en su brazo el Rosario que tenía en sus dedos, levantó a un mismo tiempo sus manos y su cabeza radiante, en tanto que sus manos se juntaron delante del pecho, su cabeza se afirmó y, mas resplandeciente que la luz del sol, dirigida la vista al cielo dijo:

"YO SOY LA INMACULADA CONCEPCIÓN"

La joven vidente salió corriendo, repitiendo sin cesar, por el camino, aquellas palabras que no entiende. Palabras que conmueven al buen párroco, que se pregunta: “¿Como podía una niña sin ninguna instrucción religiosa saber el dogma que solo unos cuatro años antes había la Iglesia promulgado?”.

En 1854 el Papa Pío IX había definido el dogma de la Inmaculada Concepción. Ya que BERNARDITA ignoraba esa expresión teológica que sirve para nombrar a la Santísima Virgen.

El jueves 16 de Julio de 1858, Día de la Virgen del Carmen. BERNARDITA, que llevó el escapulario del Carmen toda su vida, se siente de nuevo movida a ir a la gruta, que está cercada, vigilada y prohibida por las autoridades locales. Va acompañada de su Tía BASILE y unas vecinas. Bajan por praderas contiguas a la gruta, siendo acompañadas por una multitud que al verla no dudó del llamado de María. Se arrodillaron lo más cerca posible de la gruta pero sin poder llegar a ella.

BERNARDITA recibe la última visita de la Virgen y diría luego:

"Me parecía que estaba delante de la gruta, a la misma distancia que las otras veces, no veía más que a la Virgen, ¡jamás la había visto tan bella!"

Había cumplido su misión, con gran amor y valentía ante todos los sufrimientos que tuvo que sobrellevar y ante todos los obstáculos que el Enemigo puso en su camino. Su confesor dijo repetidamente: "La mejor prueba de las apariciones es BERNARDITA misma, su vida".

EL CARNAVAL DE BARRANQUILLA

Tiene su origen remoto en el Carnaval que vino a América desde España. De ahí viene su espíritu de renovación y cambio parecido al que animó estas fiestas en Europa. El primer Carnaval celebrado en la ciudad se pierde en la historia hace más de un siglo, cuando Barranquilla era un pequeño poblado.

Sin embargo, han circulado diversas historias referentes a la manera como el pueblo barranquillero festejaba el Carnaval; su forma siempre ingenua, graciosa, festiva y ante todo sana, han permitido que se conserve una tradición que se remonta a hace tres siglos. Las fiestas de Carnaval, de origen europeo, fueron introducidas a América por los españoles y portugueses.

Las de Barranquilla tienen antecedentes próximos en la celebración que se efectuaba en Cartagena de Indias, en época de la Colonia, como fiesta de esclavos; por esas fechas aparecían por las calles los negros con instrumentos típicos y atuendos especiales, danzando y cantando. La tradicional novena de La Candelaria, en Cartagena de Indias, sirvió de marco a suntuosos bailes que en el Siglo XVIII concedían un día de fiesta a los negros bozales traídos de África. Esas fiestas constituyen fuente de las principales danzas del Carnaval de Barranquilla.

No es fácil precisar con certeza la etimología de la palabra Carnaval. Sin embargo, se cree que procede de "Carrus Navalis", una fiesta popular derivada de las Saturnales Romanas. Si bien hay vestigios de esa celebración en todos los pueblos antiguos, se dice que la diversión del Carnaval tuvo un carácter religioso en sus remotos orígenes, cuando se celebraba el año nuevo -entrada de la primavera-, como símbolo del renacer de la naturaleza. En tales espectáculos comunes así mismos entre teutones y celtas, se paseaba aparatosamente un barco con ruedas dentro del cual, grupos enmascarados ejecutaban ciertas danzas y entonaban canciones satíricas en medio de jubiloso desorden.

La costumbre de este "carro naval" subsiste aún en Reus, (España) donde por épocas carnestolendas, colocan sobre un carromato una embarcación de 70 toneladas y la hacen arrastrar por diez caballos, desde la nave arrojan flores y caramelos. El día clásico del carnaval es el Domingo, pero van agregados a él el lunes y el martes siguientes. En muchos lugares el carnaval se inicia el 6 de enero. Siglos atrás, el carnaval de Venecia comenzaba el 26 de diciembre.

El Rey Momo, hijo del sueño y de la noche, presidía las fiestas de los locos, que se celebran en pueblos, aldeas y ciudades. Divinidad de la burla, amo de la sátira hiriente y del sarcasmo cruel y de la más despiadada ironía, Momo se convirtió en el "protector" de todos aquellos que se entregaban al jolgorio, al escándalo del vicio y a los excesos. Esta deidad -que se burlaba de las divinidades- fue el predilecto de las pequeñas cortes feudales.

JOHN WILLIAMS

Es un compositor y director de orquesta estadounidense, que ha compuesto varias de las más famosas bandas sonoras de la historia del cine como: Tiburón, E. T.: El extraterrestre, Superman, la saga de películas de Star Wars, Indiana Jones, Parque Jurásico, La lista de Schindler, Memorias de una Geisha, Harry Potter, Inteligencia Artificial entre muchas otras. También ha realizado composiciones musicales para diversos Juegos Olímpicos, numerosas series de televisión y varias piezas de concierto. Williams ha recibido el Óscar de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood en cinco ocasiones y tiene en su poder 48 nominaciones. Es uno de los compositores más reconocidos de música de cine; ha realizado la banda sonora de más de cien películas, sin contar la música para series de televisión.

Las primeras composiciones musicales que realizó en el cine fueron para películas pertenecientes al género de la comedia, como es el caso del filme Cómo robar un millón, protagonizado por Audrey Hepburn y Peter O'Toole. Sin embargo luego de alcanzar el éxito en 1972 con la banda sonora de La aventura del Poseidón, fue encasillado por las empresas cinematográficas como especialista en la composición de música para películas del género cine catástrofe. John Williams ganó fama por su versatilidad a la hora de componer tanto jazz, música para piano, así como música sinfónica. Recibió su primera nominación a los premios Óscar por la banda sonora de la película Valley of the Dolls, de 1967. Ganó su primer premio, un Óscar a la mejor banda sonora, por El violinista en el tejado, en 1971.

En 1974, recibió la propuesta de Steven Spielberg para componer la música de The Sugarland Express, película en la que Spielberg debutaría como director. Spielberg confió en Williams para proveer a sus películas los sonidos que deseaba, por lo que, un año después, volvieron a reunirse, esta vez con motivo de la película Tiburón. Esta exitosa película y su memorable banda sonora le valieron a Williams su segundo Óscar (el primero para Mejor banda sonora original) y sus primeros BAFTA, Globo de Oro y Grammy. En el mismo período, Spielberg le recomendó a John Williams a su amigo y colega George Lucas, que necesitaba un compositor para su ambiciosa película épica espacial, Star Wars.

Williams utilizó una gran orquesta sinfónica (la Sinfónica de Londres), a la manera de Richard Strauss y compositores de la edad de oro de Hollywood, como Erich Wolfgang Korngold y Max Steiner. El tema principal se convirtió en uno de los más popularmente conocidos en la historia de las películas de cine, y temas como el de la princesa Leia y el de la Fuerza son ejemplos del uso de leitmotiv. La película y la banda sonora fueron muy populares; de hecho, la banda sonora vendió más de 4 millones de copias, haciéndolo uno de los álbumes no-pop más exitosos en la historia de la grabación, y la banda sonora sinfónica más vendida de la historia. Con su composición, Williams ganó su tercer Óscar.

Durante los siguientes años, compuso las bandas sonoras de películas como Encuentros Cercanos del Tercer Tipo (1977), Superman, y Tiburón 2, y luego fue llamado para componer la banda sonora de El Imperio contraataca, segunda parte de la trilogía original de Star Wars, donde introdujo la famosa “Marcha Imperial” como tema para el Imperio Galáctico y, principalmente, para Darth Vader. La trilogía concluyó en 1983, con Return of the Jedi, siendo composiciones destacadas de la banda sonora el Tema del Emperador (Emperor's Theme) y Celebración Ewok y Finale.

La llamada Colaboración Williams-Spielberg regresó con Raiders of the Lost Ark (1981), lo que le reportó a Williams otra nominación al Óscar con una banda sonora que cuenta con temas tan famosos como Raiders March, tema principal de Indiana Jones. La colaboración con Spielberg continuó con otra obra maestra del cine: E.T., el extraterrestre (1982), con la cual Williams ganó su cuarto Óscar. Posteriormente realizaron juntos El imperio del Sol, de 1987, y continuó hasta el presente, abarcando desde éxitos de taquilla (Jurassic Park y Saving Private Ryan), y tragedias sombrías (La lista de Schindler), con esta banda sonora, Williams consiguió su, hasta ahora, último Óscar.

En el nuevo milenio, Williams fue llamado para componer la banda sonora de la adaptación al cine de la serie de libros de Harry Potter. Se encargó de la composición en las tres primeras películas de la franquicia. Compuso Hedwig's Theme, pieza característica de la saga que se empleó en todas las cintas. Williams no pudo aceptar el encargo de componer la música para Harry Potter y el cáliz de fuego debido a que ya tenía otras cuatro bandas sonoras que desarrollar en ese año: Múnich, Memorias de una Geisha, Star Wars Episodio III: La Venganza de los Sith y La Guerra de los Mundos.

John Williams tiene una amplia variedad de composiciones que abarcan bandas sonoras, conciertos, temas para televisión y obras festivas, entre otras. El estilo más común de las composiciones de Williams suele ser descrito como una forma de neoromanticismo, principalmente con influencias de compositores del romanticismo alemán como Richard Wagner, Max Steiner y Erich Wolfgang Korngold. Al igual que varios compositores de dicho período (principalmente Wagner) hace uso recurrente del leitmotiv; sus leitmotiv han identificado a personajes (por ejemplo la "Marcha Imperial" a Darth Vader, la pieza "Gilderoy Lockhart" a dicho personaje), objetos (el "Tema del Arca" en Raiders of the Lost Ark), criaturas (Fawkes el Fénix, en Harry Potter y la cámara secreta, el tema del Tiburón en la película Tiburón), lugares ("El mar de dunas de Tatooine", en Star Wars), etcétera.