miércoles, 23 de abril de 2014

Fiesta de la Divina Misericordia

La Fiesta de la Divina Misericordia tiene como fin principal hacer llegar a los corazones de cada persona el siguiente mensaje: Dios es Misericordioso y nos ama a todos... "y cuanto más grande es el pecador, tanto más grande es el derecho que tiene a Mi misericordia" (Diario, 723). En este mensaje, que Nuestro Señor nos ha hecho llegar por medio de Santa Faustina, se nos pide que tengamos plena confianza en la Misericordia de Dios, y que seamos siempre misericordiosos con el prójimo a través de nuestras palabras, acciones y oraciones... "porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil" (Diario, 742).

Con el fin de celebrar apropiadamente esta festividad, se recomienda rezar la Coronilla y la Novena a la Divina Misericordia; confesarse -para la cual es indispensable realizar primero un buen examen de conciencia-, y recibir la Santa Comunión el día de la Fiesta de la Divina Misericordia.

La esencia de la devoción se sintetiza en cinco puntos fundamentales:

1. Debemos confiar en la Misericordia del Señor.Jesús, por medio de Sor Faustina nos dice: "Deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en mi misericordia. Que se acerquen a ese mar de misericordia con gran confianza. Los pecadores obtendrán la justificación y los justos serán fortalecidos en el bien. Al que haya depositado su confianza en mi misericordia, en la hora de la muerte le colmaré el alma con mi paz divina".

2. La confianza es la esencia, el alma de esta devoción y a la vez la condición para recibir gracias.
"Las gracias de mi misericordia se toman con un solo recipiente y este es la confianza. Cuanto más confíe un alma, tanto más recibirá. Las almas que confían sin límites son mi gran consuelo y sobre ellas derramo todos los tesoros de mis gracias. Me alegro de que pidan mucho porque mi deseo es dar mucho, muchísimo. El alma que confía en mi misericordia es la más feliz, porque yo mismo tengo cuidado de ella. Ningún alma que ha invocado mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión. Me complazco particularmente en el alma que confía en mi bondad".

3. La misericordia define nuestra actitud ante cada persona.
"Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia mí. Debes mostrar misericordia siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte. Te doy tres formar de ejercer misericordia: la primera es la acción; la segunda, la palabra; y la tercera, la oración. En estas tres formas se encierra la plenitud de la misericordia y es un testimonio indefectible del amor hacia mí. De este modo el alma alaba y adora mi misericordia".

4. La actitud del amor activo hacia el prójimo es otra condición para recibir gracias.
"Si el alma no practica la misericordia de alguna manera no conseguirá mi misericordia en el día del juicio. Oh, si las almas supieran acumular los tesoros eternos, no serían juzgadas, porque la misericordia anticiparía mi juicio".

5. El Señor Jesús desea que sus devotos hagan por lo menos una obra de misericordia al día."Debes saber, hija mía que mi Corazón es la misericordia misma. De este mar de misericordia las gracias se derraman sobre todo el mundo. Deseo que tu corazón sea la sede de mi misericordia. Deseo que esta misericordia se derrame sobre todo el mundo a través de tu corazón. Cualquiera que se acerque a ti, no puede marcharse sin confiar en esta misericordia mía que tanto deseo para las almas".

La Santa Sede decreta día de la Divina Misericordia
Una propuesta de Santa Faustina Kowalska

La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos publicó el 23 de mayo del 2000 un decreto en el que se establece, por indicación de Juan Pablo II, la fiesta de la Divina Misericordia, que tendrá lugar el segundo domingo de Pascua. La denominación oficial de este día litúrgico será «segundo domingo de Pascua o de la Divina Misericordia».

Ya el Papa lo había anunciado durante la canonización de Sor Faustina Kowalska, el 30 de abril: «En todo el mundo, el segundo domingo de Pascua recibirá el nombre de domingo de la Divina Misericordia. Una invitación perenne para el mundo cristiano a afrontar, con confianza en la benevolencia divina, las dificultades y las pruebas que esperan al genero humano en los años venideros».

Sin embargo, el Papa no había escrito estas palabras, de modo que no aparecieron en la transcripción oficial de sus discursos de esa canonización. Santa Faustina, que es conocida como la mensajera de la Divina Misericordia, recibió revelaciones místicas en las que Jesús le mostró su corazón, fuente de misericordia y le expresó su deseo de que se estableciera esta fiesta. El Papa le dedicó una de sus encíclicas a la Divina Misericordia («Dives in misericordia»).

Los apóstoles de la Divina Misericordia están integrados por sacerdotes, religiosos y laicos, unidos por el compromiso de vivir la misericordia en la relación con los hermanos, hacer conocer el misterio de la divina misericordia, e invocar la misericordia de Dios hacia los pecadores. Esta familia espiritual, aprobada en 1996, por la archidiócesis de Cracovia, está presente hoy en 29 países del mundo. El decreto vaticano aclara que la liturgia del segundo domingo de Pascua y las lecturas del breviario seguirán siendo las que ya contemplaba el misal y el rito romano.

Casa de Niños Expósitos

Como parte del complejo administrativo que significaba el Protomedicato del Río de la Plata, el virrey Vértiz fundó, el 7 de agosto de 1779, sobre un solar de la calle San José, próximo a la esquina con San Carlos, actuales calles Perú y Alsina (Manzana de las Luces), una Casa de Niños Expósitos. El nombre de la casa se debe a sus funciones; en ella se albergaba a los “expósitos” (del latín ex-posĭtus, puesto afuera), palabra que se aplicaba a los niños recién nacidos abandonados, generalmente en las puertas de las iglesias o en la calle.

La necesidad de fundar la casa respondió casi en forma directa a la elevación de la ciudad a la categoría de sede del virreinato. En 1776, Carlos III crea el Virreinato del Río de La Plata y abre el puerto de Buenos Aires a la navegación directa con España. Para proteger la ciudad, que en ese momento contaba con cerca de 28 mil habitantes, envía 9.000 soldados. Las largas estadías de estos hombres en tránsito, con pocas ocupaciones en uno de los puertos naturalmente mejor protegidos del mundo produjo, como una de las primeras consecuencias, un enorme aumento de las violaciones a las mujeres nativas y los consiguientes embarazos no deseados y el abandono de numerosos recién nacidos.

Después que los niños abandonados sufrieran tremendas atrocidades (eran comidos por perros y cerdos que andaban sueltos por las calles de la ciudad, eran atropellados por transeúntes y carruajes en la oscuridad de la noche por carencia de alumbrado público, morían de frío, de hambre o de sed, o ahogados en los charcos que abundaban en las calles), un grupo de vecinos, apoyando la idea del procurador general, Marcos José de Riglos, peticionan ante el virrey el 17 de junio de 1779, la apertura de una casa-cuna, para evitar esas muertes. Con fecha del 14 de julio de 1779, el virrey, que conocía la problemática por haberse desempeñado anteriormente como juez de menores, dispone se abra una Casa de Niños Expósitos, similar a las que se encontraban en Madrid o Lima.

La casa comenzó a funcionar en dependencias ocupadas hasta ese momento por el arsenal de guerra, en lo que fuera parte de las antiguas dependencias de los P.P. de Jesús que ocupaban, desde mayo de 1661 y hasta su expulsión, toda la manzana conocida hoy como Manzana de las Luces. Toda la propiedad estaba administrada por la Junta de Temporalidades que cede el edificio y el alquiler de nueve pequeñas propiedades, pequeños locales con vivienda ubicados frente a la Plaza Mayor, como ayuda para el mantenimiento de los expósitos. De este primer edificio de la Casa, actualmente quedan en pie dos salas.

Después de acondicionada, el 7 de agosto de 1779, bajo la dirección de Martín de Sarratea, la casa comienza a funcionar. La primera niña admitida en la institución era negra y fue bautizada Feliciana Manuela, había sido admitida el 9 de junio de 1780, pero murió al poco tiempo. En los siguientes diez años, la institución recibió a más de dos mil niños. El magro presupuesto de la casa, se sostenía principalmente de los aportes de la Real Imprenta de Niños Expósitos, los alquileres antes mencionados, funciones a beneficio dadas en el Teatro de La Ranchería, la venta de Bulas para poder comer carne en Cuaresma y donaciones de parte de la Hermandad de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesucristo, creada en 1727, en la Iglesia de San Miguel Arcángel.

Ya con un pedido de relevo del cargo efectuado por parte de Sarratea y antes de regresar a España, el 21 de febrero de 1784, el virrey decide dejar la administración de la casa a cargo de la Hermandad. Una vez que esta institución se hace cargo de la casa, le otorga la dirección a Pedro Díaz de Vivar y se decide vender el edificio originario y mudar la casa a uno de una sola planta, cito en las calles San francisco y de Cristo, actuales calles Moreno y Balcarce, junto al Hospital de Mujeres, ubicado detrás del Convento de San Francisco. El frente del edificio contaba con un armazón giratorio de madera que, colocado en un hueco en la pared servía para recibir los niños manteniendo el anonimato. Alguien depositaba al bebé en el torno, hacía sonar una campanilla que se encontraba adosada a la pared y un empleado, desde dentro del edificio, hacía girar el aparato y recibía al niño sin saber quién lo había abandonado. Esta especie de torno funcionó hasta 1891.

En 1786 viven en la casa 150 niños y se establece un Reglamento General de Funcionamiento que se imprime en la Imprenta de Niños Expósitos. Los lactantes estaban a cargo de “amas de leche” y el resto bajo el cuidado de “amas de cría”. En el año 1796, se dicta la Constitución de la Casa de Expósitos y, don Francisco Necochea dona 12 becas para que los internos más destacados completen su formación en España. A partir de la Revolución de Mayo, el gobierno patrio disminuye las atribuciones de la Hermandad de la Caridad y el establecimiento es visitado asiduamente por inspectores del Estado.

En 1817 se nombra como director al Dr. Saturnino Segurola, que forma un cuerpo médico y una botica para la atención de la salud de los internos. Es así que en ese mismo año de 1817 ingresan al servicio de la Casa el Dr. Juan de Dios Madera, médico de la policía del Cabildo y el boticario Diego Gallardo. En 1821, Bernardino Rivadavia, que era ministro de Martín Rodríguez, llevó adelante una reforma religiosa, centrada en la disolución de las órdenes religiosas (pocas se salvaron, sólo las que tenían muchos miembros) y pasó a manos de la provincia los bienes de la Iglesia católica. Con ello se disolvió la Hermandad de la Santa Caridad cubriéndose su ausencia y la de todas las sociedades de bien público de orden religioso con la Sociedad de Beneficencia, organizada por algunas mujeres de la oligarquía porteña.

La Sociedad dispuso que la dirección de la Casa quedara a cargo de Narciso Martínez y que su médico fuese Pedro Rojas. Con el cambio de autoridades, cambió también el manejo de toda la institución. El gobierno pasó a pagar mensualmente a 250 amas, para que cuidaran en sus hogares a los niños a leche completa, media leche y despecho, según su estado de salud y edad, luego de un examen médico mensual a las amas y los niños. A partir de los cuatro años, los niños se daban en guarda como criados. Los que no podían ser asignados a una familia en calidad de criados, continuaban en la Casa de Expósitos, muchos de ellos, una vez emancipados, continuaban trabajando en diferentes áreas de la institución como empleados de la misma.

Cuando el bloqueo anglo-francés del Río de la Plata estragó el erario, el gobernador Juan Manuel de Rosas suspendió las partidas presupuestarias para las instituciones públicas. Ante esta situación, Segurola presentó su renuncia al cargo de director. En 1852, por decreto de gobierno, se vuelve a establecer la Sociedad de Beneficencia, que preside María Sánchez de Mendeville y la Casa de Niños Expósitos, gracias a una generosa donación de la directora de la Sociedad y del general Justo José de Urquiza, vuelve a funcionar. El director más destacado de esta nueva era de la casa fue el Dr. Manuel Blancas, que desde 1855 entrega sus mejores esfuerzos a la institución.

En 1859 se dispone que las Hermanas del Huerto colaboren con la Sociedad en el control de las amas y en la administración de la Casa, en la que permanecieron más de 120 años. En 1873, Juan Argerich sucede en su cargo a Manuel Blancas y resuelve el traslado de la Casa de Niños Expósitos a un predio ubicado en la continuación de la avenida Santa Lucía, en el nacimiento de la calle Barranca Balcarce, actual avenida Montes de Oca, sobre un edificio en el que funcionaba el Instituto Sanitario Modelo, que se neutraliza al recibir a la, a partir de entonces, denominada Casa Cuna y actual Hospital General de Niños Dr. Pedro de Elizalde.

San Jorge

La leyenda de San Jorge, forjada en Oriente y difundida en Occidente de forma amplia a raíz de las Cruzadas, aúna la descripción del martirio del santo y el mito pagano de la victoria sobre el dragón, cristianizado a su vez por las fuentes medievales. La versión más antigua de la pasión del mártir es la de Pasícrates, tachada de extravagante por la Iglesia. Incluye sin embargo un dato de importancia: el martirio de San Jorge tuvo lugar el octavo día antes de las calendas de mayo a la hora sexta; es decir el 23 de abril al mediodía.

La Iglesia prefirió las denominadas Actas Griegas de San Jorge, conservadas en la edición de Lipomano y Surio, según un manuscrito vaticano en latín. No obstante la popularización de San Jorge vino definitivamente con la difusión de La Leyenda Dorada de Santiago de La Vorágine en el siglo XIII.

San Jorge parece ser el trasunto de un personaje histórico poco conocido, no obstante. La reinterpretación legendaria mezcla dichas reminiscencias con mitos. San Jorge habría nacido en Capadocia y habría sido instruido en la piedad cristiana por su madre, con la que marchó a Palestina, tras la muerte del padre. Por su origen noble fue nombrado tribuno militar. Rico heredero, al morir su madre, entró al servicio del emperador romano. Pero cuando ve las crueldades a que son sometidos los cristianos, reparte su riqueza y se enfrenta a las autoridades y al propio emperador.

Las fuentes hagiográficas recogen con variantes los terribles martirios a que San Jorge es sometido por defender su fe: atado a una rueda de cuchillos, arrojado a cal viva, sumergido en plomo ardiente, obligado a beber veneno, y finalmente, tras provocar conversiones y resurrecciones, es decapitado. La leyenda del dragón convirtió a San Jorge en un caballero vencedor de la tiranía. La ciudad Libia de Silca estaba domeñada por un terrible dragón que se ocultaba en un gran lago. El monstruo despedía un terrible hedor que infestaba todos los alrededores. Había que alimentarlo para que no fuese a reclamar su comida a la ciudad. 

Llegó un momento que no hubo más alimento para el dragón que los propios habitantes de Silca, quienes debían sortearse el sacrificio. Un día la mala suerte recayó en la hija del rey. La princesa, resignada a su destino, se disponía ya a cumplir su terrible deber, cuando apareció San Jorge. La doncella le contó la terrorífica historia y el santo caballero se enfrentó al dragón al que doblegó y entrego prisionero y moribundo a la princesa para que lo condujera a la ciudad. Cuando todos los habitantes de Silca se hubieron convertido, San Jorge mató al dragón.

Este episodio del dragón llega a Occidente desde Siria en el siglo XI por medio de los cruzados. Simbólicamente el dragón enlaza con la idea oriental, especialmente sumerias, del gran adversario, y del caos primigenio de la cosmología mesopotámica. En el texto de la Leyenda Dorada alude a la peste, a las frecuentes y mortíferas plagas medievales.

La idea de enemigo primordial, y de la lucha heroica desplegada contra él, está además en relación con todos los mitos solares del Mediterráneo oriental, y es por extensión la representación del enemigo de Cristo y su pueblo. Enlaza por tanto con la lucha de la reconquista en territorio peninsular y con el milagro de la Batalla de Alcoraz en tierras aragonesas.

La batalla de Alcoraz tuvo lugar en el año 1096 en las cercanías de Huesca.  El ejército aragonés asediaba la ciudad, dirigido por el rey Sancho Ramírez, desde el campamento establecido en el cerro de San Jorge. El combate queda trabado cuando llegan las tropas musulmanas desde Zaragoza y en él pierde la vida el rey Sancho Ramírez. La tradición asegura la aparición de San Jorge en la batalla, ganada por los cristianos.

Tras Alcoraz, y sobre todo a partir del siglo XIII, se populariza la protección de San Jorge sobre la Corona de Aragón, dando lugar a nuevas tradiciones sobre apariciones en combates. Jaime I, cronista y rey, cuenta que en la campaña contra Valencia algunos nobles y caballeros entre aragoneses y catalanes le explicaron que cuando ellos "estuviesen en un monte que ahora se llama Santa María del Puig, y contra ellos viniese toda la morisma, en la gran batalla se que se entabló entre ellos, se apareció San Jorge con muchos caballeros del paraíso que ayudaron a vencer en la batalla en la que no murió cristiano alguno".

El mismo Jaime I narra que en la conquista de Mallorca, "según le contaron los sarracenos, estos vieron entrar primero a caballo a un caballero blanco con armas blancas". Para el rey este caballero fue San Jorge, "pues encuentro en otras historias que en otras batallas lo han visto muchas veces cristianos y sarracenos".

Aragón quedó ligado a la figura de San Jorge a raíz de la tradición de la aparición del santo caballero en la batalla de Alcoraz. Alusiva a este episodio es la divisa de la cruz de San Jorge (cruz roja sobre fondo blanco) y las cuatro cabezas de moros. La divisa, convertida en la de Aragón, será citada en las Ordinaciones de Pedro IV el Ceremonioso, rey devoto de San Jorge.

Con ocasión del enfrentamiento con Pedro I de Castilla, el Ceremonioso envío cartas a sus ejércitos para que portasen "señeras con la señal de San Jorge" (1356-1359). Los reyes aragoneses adoptarán además como emblema el dragón - el drac- que aparecerá en las cimeras de sus vestimentas ornamentales. San Jorge presidirá la capilla del palacio zaragozano de La Aljafería y será invocado en todas las iglesias del Reino buscando su intercesión en favor de las victorias aragonesas. También será el patrón de la expedición a Grecia.

La devoción a San Jorge era casi exclusiva del monarca y los caballeros. Durante el siglo XIII las modas caballerescas favorecen la aparición de cofradías y órdenes militares, muchas de ellas bajo el patronazgo del santo. En la renovación de la caballería desempeñará un papel importante una obra, atribuida a Pedro IV, titulada "Obra de mosén Jordí e de cavalleria". Anterior a 1371 es la "empresa" también de Pedro IV que establece que "al servicio de Dios y de nuestra dueña Santa María y en reverencia del bienaventurado mosén San Jorge, se haga una empresa de nobles y de caballeros escritos en la forma que se dice y que se llame a los inscritos caballeros de San Jorge". De especial importancia fue también la fundación en Huesca de la Cofradía de San Jorge, mencionada ya en 1243. Otra cofradía dedicada a San Jorge se instituyó en Teruel en 1263 con la protección del rey Jaime I.

En el siglo XV se constituye en Zaragoza la cofradía de Justadores, bajo el patrocinio de San Jorge. Cuando a comienzos del siglo XVI, Fernando II confirma su normativa, se ha convertido ya en el Capítulo de Caballeros e Infanzones de San Jorge. Llegó a reunir a la baja y alta nobleza aragonesa.

El influjo de la tradición Georgina se advierte en la misma Diputación del Reino aragonés, que adoptará la simbología del santo en los sellos de validación de sus documentos, erigirá una capilla en su honor y dará su nombre a la sala principal del palacio, donde en un lugar privilegiado se colocará una imagen de San Jorge.

La reacción de los enemigos

"Mateo es el único evangelista que transmite el episodio de los guardias de la tumba. Una escena que introduce un elemento de humor en lo más hondo del misterio: 

“Y entonces hubo un gran terremoto: un ángel del Señor bajó del cielo y se acercó a remover la piedra, sentándose luego encima. Su aspecto era como el del relámpago y su manto blanco como la nieve. Los centinelas se estremecieron de miedo ante él y quedaron como muertos” (Mt 28, 2-3).

La visión de un ángel, aunque no vaya acompañada de terremotos ni relámpagos, ya es por sí sola suficientemente terrible. En todo el nuevo testamento, cuando se nos describe una aparición angélica, se trata no de los ángeles dulces de nuestras estampas sino de aquel «todo ángel es terrible» de que hablara Rilke.

Algo ocurrió. Algo misterioso que dejó inmovilizados a los guardias. No se trató de un grupo de ladrones, sino de algo maravilloso ante lo que se sintieron impotentes. Algo vieron que les obligó a restregarse sus ojos, a palpar sus cuerpos para comprobar si seguían vivos, que les llenó de una profunda sorpresa cuando, superado su espanto, comprobaron que la tumba estaba abierta y vacía.

Ahora un nuevo miedo se apoderó de ellos. ¿Cómo se presentaban ante sus superiores y les contaban que... habían dejado escapar a un muerto? Conocían los terribles castigos que en la milicia romana se daban a los infractores. ¿Huir? Aún era más grave. Un desertor era, en aquellos tiempos, hombre muerto. Tendrían, además, que enfrentarse, al mismo tiempo, a las autoridades romanas y a las judías. Imposible escapar.

Eligieron el camino que les pareció más fácil. No fueron directamente a sus superiores militares sino a los sumos sacerdotes. Y allí contaron lo que había ocurrido, adornándolo probablemente con una corte de prodigios que justificaran mejor su fracaso. Pero sin poder ocultar ni modificar el hecho fundamental de que el muerto había regresado a la vida.

Y la acogida de los sacerdotes fue absolutamente sorprendente. La primera reacción de los amigos es siempre de miedo, de resistencia a creer; piensan que es un fantasma, que es el jardinero, imaginan que es alguien que se parece a él, pero no pasa por sus cabezas la idea de que haya resucitado. Con sus enemigos ocurre lo contrario: desde el primer momento aceptan que están ante un nuevo prodigio de «aquel impostor». Creían en su fuerza más que los propios amigos. Le odiaban, pero reconocían su poder. Muchas veces —ay— el odio es más clarividente que el amor. En el fondo, aquella su desconfianza, aquel pedir guardias para vigilar la tumba, era una forma de manifestar que todo lo creían posible. Y ahora se les escapaba de nuevo. 

Y su miedo fue bien diferente del de los amigos y los soldados ¿Qué podía ocurrir ahora? ¿Cómo se plantearía la nueva batalla? Porque su fe en Jesús —pues de alguna forma de fe se trataba— no iba acompañada de la humildad del corazón. Veían que la luz era luz, pero estaban dispuestos a seguir ahogándola hasta convertirla en tinieblas. Ni por un momento se plantearon la posibilidad de haberse equivocado; mucho menos la de reconocer que esa potencia podía venir de Dios y hacer verdadero cuanto aquel hombre había hecho y dicho.

Y acudieron entonces a una solución ridicula: luchar contra la verdad con una siembra de mentiras:

 “Ellos, reunidos con los ancianos, tomaron el acuerdo de dar a los soldados muchas monedas de plata, diciéndoles: Decid que sus discípulos vinieron de noche y robaron el cuerpo mientras dormíais. Y si se sabe algo de esto delante del gobernador, nosotros le convenceremos y os sacaremos salvos” (Mt 28, 12-15).

La escena se ha vuelto verdaderamente bufa. Los soldados van de sorpresa en sorpresa. Cuando van hacia la casa de los sacerdotes están seguros de que nadie va a creerles: ¡es tan inverosímil lo que cuentan! ¡Se reirán de ellos, les tomarán por locos o por farsantes! Y se encuentran con que los sacerdotes creen su narración sin vacilación alguna. Se diría que, en el fondo, esperaban ya este desenlace que ni los propios soldados —que lo han vivido— se acaban de creer.

Temían, además, ser castigados. Y he aquí que, en lugar de ello, les dan dinero. Y parece que bastante. Y se lo dan por difundir algo que, si no les honra mucho como soldados, por lo menos es más creíble que la verdad que ellos han vivido.

Para colmo, se les propone que difundan algo que aún a ellos les parece absurdo. La fórmula que los sacerdotes proponen es lo que sólo se le ocurre a quien está aterrado y no sabe por donde salir.  San Agustín se reirá de ellos preguntando como saben que el cuerpo fue robado y que lo fue por los apóstoles, si ellos mismos dicen que ocurrió mientras ellos dormían ¿Si dormían, como lo vieron? Testigos dormidos no son precisamente los mejores testigos 

Curiosamente, el terror de sus enemigos, su necesidad de inventar una historia para cubrir la verdad, se convierte en una prueba mas firme que las mismas afirmaciones de los amigos” 

San Marcos, Evangelista

Suele identificársele con Juan, llamado Marcos. Este personaje aparece varias veces en los Hechos de los Apóstoles. Se le cita por primera vez en Hechos 12:12, cuando Simón Pedro, milagrosamente liberado de la cárcel, se refugia en casa de María, madre de "Juan, por sobrenombre Marcos". Acompañó a Pablo de Tarso y a Bernabé en el primer viaje de Pablo (Hechos 13:5), pero se separó de ellos cuando llegaron a Panfilia, regresando a Jerusalén (Hechos 13:13 (en estos versículos se hace referencia a él simplemente como "Juan". Cuando Pablo iba a iniciar su segundo viaje, tuvo una grave disputa con Bernabé a propósito de "Juan, llamado Marcos": Bernabé quería que fuese con ellos, pero Pablo se negaba, ya que les había abandonado en el viaje anterior. Pablo y Bernabé terminaron por separarse, y Marcos acompañó al segundo en su viaje a Chipre (Hechos 15:37-39).

En el final de la Primera Epístola de Pedro, éste se refiere a "mi hijo Marcos". Mientras que las iglesias católica y ortodoxa interpretan que se trata de un hijo espiritual (es decir, que Marcos hubiese sido bautizado por Pedro) o que simplemente Pedro le tenía mucho cariño, varios teólogos protestantes no tienen inconveniente en admitir que podría tratarse de un hijo físico.

Marcos es considerado por la tradición cristiana el autor del evangelio que lleva su nombre. Puesto que él no fue discípulo directo de Jesús basó su relato -siempre según la tradición- en las enseñanzas de Pedro. El autor más antiguo que asignó a Marcos la autoría de este evangelio fue Papías de Hierápolis, en la primera mitad del siglo II, en un testimonio citado por Eusebio de Cesárea:

«Y el anciano decía lo siguiente: Marcos, que fue intérprete de Pedro, escribió con exactitud todo lo que recordaba, pero no en orden de lo que el Señor dijo e hizo. Porque él no oyó ni siguió personalmente al Señor, sino, como dije, después a Pedro. Éste llevaba a cabo sus enseñanzas de acuerdo con las necesidades, pero no como quien va ordenando las palabras del Señor, más de modo que Marcos no se equivocó en absoluto cuando escribía ciertas cosas como las tenía en su memoria. Porque todo su empeño lo puso en no olvidar nada de lo que escuchó y en no escribir nada falso».

La tradición cree que Marcos es el joven que va envuelto en una sábana siguiendo a los que llevaban preso a Jesús (Mc 14, 51-52), y se escapa desnudo; esta sería una especie de firma secreta de su autoría. Así mismo se cree que la "estancia superior", en la cual se celebró la última cena y donde se reunían los discípulos después de muerto Jesús era propiedad de su familia.

Según la tradición, Marcos predicó el evangelio en Alejandría, donde realizó varios milagros y estableció una iglesia, nombrando un obispo, tres presbíteros y siete diáconos. También se cree que fue martirizado allí hacia el año 68, y que sus asesinos trataron de quemar su cuerpo, sin conseguirlo. Los cristianos de Alejandría rescataron su cuerpo intacto, lo envolvieron y le dieron sepultura en la parte oriental de la iglesia que habían construido.

En 828, las reliquias atribuidas a San Marcos fueron llevadas de Alejandría por navegantes italianos, que las trasladaron a Venecia, donde se conservan en la Basílica de San Marcos, construida expresamente para albergar sus restos. Los coptos creen que la cabeza del santo quedó en Alejandría. Cada año, en el día 30 del mes de Babah, la Iglesia Copta conmemora la consagración de la iglesia de San Marcos, y la aparición de la cabeza del santo en la iglesia copta de San Marcos, en Alejandría, donde se conservaría su cabeza.

Se asocia a San Marcos con el león porque su Evangelio empieza hablando del desierto, y el león era considerado el rey del desierto y porque su Evangelio empieza hablando del río Jordán y a sus alrededores había muchas fieras, entre ellas el león. También se dice que es el león porque en su Evangelio comienza hablando de Juan el Bautista como "Voz que clama en el desierto", voz que sería como la de un león. La Iglesia católica celebra su fiesta el 25 de abril.

Genocidio Armenio

Fue la deportación forzosa y masacre de un número indeterminado de civiles armenios, calculado aproximadamente en la muerte de entre un millón y medio y dos millones de personas, durante el gobierno de los Jóvenes Turcos, en el Imperio otomano, desde 1915 hasta 1923, durante la Primera Guerra Mundial.

Se caracterizó por su brutalidad en las masacres y la utilización de marchas forzadas con las deportaciones en condiciones extremas, que generalmente llevaba a la muerte a muchos de los deportados. Otros grupos étnicos también fueron masacrados por el Imperio otomano durante este período, entre ellos los asirios y los griegos de Ponto. Algunos autores consideran que estos actos son parte de la misma política de exterminio.

La fecha del comienzo del genocidio se conmemora el 24 de abril de 1915, el mismo día en que las autoridades otomanas detuvieron a unos 800 intelectuales armenios que eran líderes de la comunidad de armenios en Estambul. Posteriormente los militares otomanos expulsaron a los armenios de sus hogares y les obligaron a marchar cientos de kilómetros -por el desierto de lo que hoy es Siria- privados de alimentos y agua. Las masacres no respetaron la edad o el sexo de las víctimas, y las violaciones y otros tipos de abusos sexuales eran frecuentes.

Aunque la República de Turquía, sucesora del Imperio otomano, no niega que las masacres de civiles armenios ocurrieran realmente, no admite que se tratase de un genocidio, arguyendo que las muertes no fueron el resultado de un plan de exterminio masivo dispuesto por el Estado otomano, sino que se debieron a las luchas interétnicas, las enfermedades y el hambre durante el confuso periodo de la Primera Guerra Mundial. A pesar de esta tesis, casi todos los estudiosos -incluso algunos turcos- opinan que los hechos encajan en la definición actual de genocidio.

Es generalmente considerado el primer genocidio sistemático moderno; de hecho, es el segundo caso más estudiado de genocidio, después del Holocausto. Hasta la fecha 22 Estados han reconocido oficialmente el genocidio.

Primeras razones para el genocidio armenio: la población musulmana del Imperio Otomano junto a sus mandatarios islamistas radicales sentían desprecio por los habitantes armenios (cristianos) del Imperio. En 1915 el Imperio otomano entra en guerra junto con los Imperios Centrales (Alemania y Austria-Hungría), debido a que Alemania ofrece todos los territorios rusos que conquisten y así Rusia tendría que luchar en dos frentes a la vez, lo cual debilitaría su ejército y causaría su colapso. Pero esto no se produjo. En 1916 se comete el genocidio armenio por los turcos en plena guerra. Se secuestraba a los armenios y al día siguiente eran ejecutados.

Al principio se ejecutaba a los varones de edad militar, entre 16 y 45 años. Sólo tenían de 15 a 30 minutos para abandonar sus hogares. Eran deportados hacia Irak y Siria. Lo que básicamente convirtió la deportación de los armenios en genocidio fue las condiciones en las que se llevó a cabo la deportación. Por ejemplo, una gran parte de la población fue enviada al desierto para morir de hambre y sed. Otros eran asesinados por el ejército turco. Mujeres y niños fueron raptados y brutalmente abusados. Toda la riqueza del pueblo armenio fue expropiada.

Entre 1894 y 1897 se produjeron las llamadas "Masacres hamidianas", llamadas así por el nombre del sultán otomano bajo cuyo mandato se perpetraron, Abdul Hamid II, conocido por esta razón como el "Sultán Rojo". El número de víctimas armenias en las matanzas hamidianas fue calculado por el etnógrafo William Ramsay en unas 200.000, aunque actualmente muchos señalan como más acertada la cifra de 300.000.

Se calcula que existieron unos 26 campos de concentración para confinar a la población Armenia, situados cerca de las fronteras con Siria e Irak. Según fuentes armenias algunos de ellos pudieron haber sido únicamente lugares de emplazamiento de fosas comunes y otros lugares de confinamiento donde morían de epidemias e inanición.

La fuerzas de ocupación británicas estuvo implicada activamente en la creación de una contra propaganda en tiempos de guerra (durante la Primera Guerra Mundial el Imperio otomano luchó integrado en la coalición de las "Potencias Centrales", compuesta por Austria-Hungría, Alemania y Bulgaria).

Eitan Belkind un espía británico y miembro de la red de espionaje judía que apoyaba a Gran Bretaña frente al Imperio otomano durante la Primera Guerra Mundial, que se infiltró en el ejército otomano como funcionario. Fue destinado a la oficina central de Hamal Paşa. Asegura haber presenciado la incineración de 5.000 armenios en tal campo. Según fuentes armenias, entre el 24 y el 25 de abril de 1915 fueron apresados unas 650 personalidades, escritores, poetas, abogados, médicos, sacerdotes, políticos; luego fueron deportados y asesinados en los meses siguientes.

Turquía niega que las muertes acaecidas en 1915 fueran el resultado de un plan organizado por el Estado para eliminar a la población Armenia bajo su soberanía, requisito para considerar un delito de genocidio, y defiende una postura que se basa en que el Imperio otomano luchó contra la sublevación en su territorio soberano de la milicia Armenia, respaldada ésta por el gobierno ruso.

Turquía también critica las semejanzas con el Holocausto indicadas por ciertos sectores, afirmando que, a diferencia de los armenios, la población judía de Alemania y Europa no hizo campaña en pro de una separación ni se rebeló aliándose con potencias extranjeras. El gobierno de Ankara también ha criticado la exigencia del Parlamento Europeo de que Turquía reconozca la existencia del genocidio armenio. En un comunicado difundido por el Ministerio de Exteriores turco, Ankara niega la existencia del genocidio y afirma que "las controversias históricas deben ser evaluadas por los historiadores".

Existe asimismo un desacuerdo en cuanto al número de muertes. Varios estudiosos ofrecen una perspectiva alternativa en el sentido de que, según estudios demográficos de la época, eran menos de 1,5 millones los armenios que vivían en el Imperio otomano, insinuando, pues, que las cifras publicadas relativas a la muerte de millón de armenios pueden haber sido exageradas en demasía e incluso afirman que en ese periodo murieron 3 millones de turcos.

Medios oficiales turcos creen que el número de víctimas puede situarse entre 200.000 y 600.000. En dichos cálculos, se estima que un total de 56.000 armenios fallecieron durante dicho período debido a las terribles condiciones derivadas de la Primera Guerra Mundial, y que menos de 10.000 fueron asesinados realmente. En otra de sus investigaciones, mantiene que cerca de 500.000 turcos fueron asesinados por armenios, sin fundamento ni identificación alguna. A pesar de que el gobierno turco ha publicado oficialmente en fechas recientes las cifras de los turcos supuestamente asesinados por los armenios, todavía otras investigaciones aseveraban que menos de 10.000 armenios fueron asesinados, sigue estando ausente de las publicaciones oficiales turcas en el extranjero.

Como respuesta a la continua negación del genocidio armenio por el gobierno turco, muchos activistas de las comunidades en la diáspora Armenia han presionado para conseguir el reconocimiento oficial del genocidio armenio a través de varios gobiernos de todo el mundo. 20 países y 42 Estados de EE.UU. han aprobado mediante resolución de carácter formal de buena fe, el reconocimiento del genocidio armenio como un acontecimiento histórico.

Los países y territorios que han reconocido oficialmente el genocidio armenio son: Argentina, Armenia, Bélgica, Canadá, Chile, Chipre, Francia, Grecia, Italia, Líbano, Lituania, Holanda, Polonia Rusia, Eslovaquia, Suecia, Suiza, Uruguay, El Vaticano y Venezuela. También las regiones de Escocia, Irlanda del Norte y Gales (Reino Unido), País Vasco y Cataluña (España), Ontario y Quebec (Canadá), Australia Meridional y Nueva Gales del Sur (Australia), Crimea (Ucrania), Ceará y São Paulo (Brasil) han reconocido la existencia del genocidio.

El Bombardeo de Guernica


Llamada (Operación Rügen) fue un ataque aéreo realizado sobre esta población vasca el 26 de abril de 1937, en el transcurso de la Guerra Civil Española, por parte de la Legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria italiana, que combatían en favor de los sublevados. Las estimaciones actuales de víctimas cifran los fallecidos en un rango que abarca de los 120 a los 300 muertos, 126 según el estudio más reciente y exhaustivo.

Este no fue el primer bombardeo en alfombra para destruir una población civil, pues de hecho constituía un objetivo militar vital en ese momento, a fin de cortar la retirada y el aprovisionamiento a las tropas del Frente Popular en la campaña de Vizcaya. Sin embargo, gracias a la calificación como "ataque a la población civil", la repercusión internacional que alcanzó este bombardeo unido a su utilización propagandística, ha hecho que sea una masacre mundialmente conocida y considerada como un icono antibélico.

Debido a ello, la tragedia fue instrumentalizada por ambos bandos y mitificada con fines propagandísticos. En un principio los sublevados atribuyeron la destrucción de la ciudad a los republicanos, como había sucedido en Eibar e Irún, pero pronto se reveló al mundo la realidad de los hechos debido a la presencia en Bilbao de varios periodistas ingleses de importancia como George Steer (The Times). El gobierno de Juan Negrín utilizó el bombardeo como insignia del antifranquismo, adaptando Pablo Picasso uno de sus cuadros para la Exposición Internacional de París de 1937. Esta obra se convertiría en uno de los iconos más sobresalientes de la pintura del siglo XX y del antibelicismo.

Tampoco fue el primer bombardeo contra civiles que habían llevado a cabo los aliados de los nacionales en Vizcaya, dado que un mes antes aviones italianos habían bombardeado Durango el 31 de marzo durante 20 minutos, causando unos 294 muertos). Tampoco fue la primera vez que la población civil fue atacada (en febrero de 1937, la misma Legión Cóndor había ametrallado a la columna de refugiados civiles en la carretera entre Málaga y Almería causando cientos de víctimas). Ni tampoco fue la última, puesto que en 1938 las ciudades de Barcelona, con los bombardeos de marzo y Alicante, con el bombardeo del 25 de mayo, fueron también los civiles los objetivos. Del mismo modo, cabe señalar que la aviación republicana ya había realizado bombardeos sobre poblaciones bajo control "nacional" como Oviedo, Zaragoza o Córdoba, en agosto de 1936, y en 1938 arrasaría la población de Cabra.

Guernica, capital cultural e histórica vasca, tenía antes del ataque una población de unas 5.000 personas, a las que habría que añadir un gran número de tropas, que se retiraban para preparar la defensa de Bilbao, y refugiados que huían del avance de las tropas franquistas. En ese momento no tenía ningún tipo de defensa antiaérea, aunque sí tenía tres fábricas de armas, una de ellas de bombas de aviación.

La Legión Cóndor tenía como jefe del Estado Mayor al Teniente Coronel Wólfram von Richthofen (primo del histórico aviador de la Primera Guerra Mundial Manfred von Richthofen, más conocido como el Barón Rojo), que ordenó, al parecer, el bombardeo y que en su diario personal admitía que en Guernica se había portado "muy maleducadamente". El ataque empezó a las 4:30 de la tarde. Aunque posteriormente se dijo que el objetivo de la operación era la simple voladura de un puente, el hecho real es que tanto el puente como una fábrica de armas, situada en las afueras de la población, resultaron intactos, siendo muy improbable que las bombas lanzadas a 3.600 metros de altura impactaran en un puente de 15 metros y habida cuenta de que los aviones cargaban además bombas incendiarias.

La Legión Cóndor alemana era la encargada de llevar a cabo misiones aéreas por toda España, como apoyo de la Alemania nazi a las tropas de Franco. Al parecer, el objetivo del bombardeo fue simplemente aterrorizar a la población civil y desmoralizar al bando republicano.

Sin embargo, el ataque fue devastador: los bombarderos lanzaron una gran cantidad de bombas medianas de 250 Kg., livianas de 50 Kg. y más de tres mil proyectiles incendiarios de aluminio de 1 Kg. sobre el casco urbano de la ciudad. Los cazas Heinkel He 51, entretanto, disparaban en vuelo rasante a las tropas que huían del lugar.

La destrucción fue tan grande que provocó un intenso humo, por lo que los últimos bombarderos, al no poder ver los objetivos, descargaron las bombas a ciegas. A las 7:30 de la tarde terminó el ataque, no pudiéndose apagar totalmente el incendio hasta el día siguiente, en gran parte debido a la inexistencia de un parque de bomberos (que los dirigentes nacionalistas vascos consideraban innecesario)

Nunca ha llegado a saberse cifras oficiales de víctimas ni existen datos fiables sobre el número exacto, pues la propaganda de entonces, impulsada por periódicos ingleses, quería dar una imagen "de lo que iba a ocurrir con Hitler en el futuro", exagerando el número de víctimas y elevándolos incluso a tres mil. Siguiendo esta línea, hay versiones que hablan de entre cien y mil seiscientos, y hay estimaciones que la cifra más probable sea de mil muertos. Sin embargo, los datos más actuales apuntan entre 250 y 300 muertos.

El 70% de los edificios de la ciudad fue totalmente destruido por el incendio, que no se pudo apagar hasta el día siguiente, y el 20% gravemente dañados. Los lugares históricos vascos, la Casa de Juntas de Guernica (histórico lugar de reunión de las asambleas que regían Vizcaya y sede de su archivo histórico) y el anexo Árbol de Guernica, símbolo ancestral del pueblo vasco, no fueron afectados por el bombardeo. El cercano puente que se afirmó luego era el objetivo, quedó intacto.

Se dio la circunstancia de que el Árbol de Guernica iba a ser talado por uno de los soldados de las tropas del bando sublevado. En aquel momento, el batallón carlista se dirigió a la Casa de Juntas donde rindió honores al Árbol de Guernica, poniéndole una guardia de honor como símbolo de los fueros. Antes de que llegaran los requetés, sin embargo, ya se había montado una protección en torno a la Casa de Juntas y el Árbol, a cargo de soldados marroquíes de Regulares de Tetuán nº 1. Cumplían órdenes del general Emilio Mola, jefe del Ejército del Norte, indignado por el bombardeo y que había dado órdenes estrictas de proteger los símbolos forales. Los requetés, al mando del capitán navarro Jaime del Burgo, relevaron a los soldados de Regulares.

Otros sostienen que Guernica constituía un centro clave de comunicaciones para las tropas republicanas. Existía también una discrepancia entre el mando alemán y el español sobre la dirección de las operaciones. Los alemanes preconizaban un avance más rápido, basado en la capacidad destructiva de la aviación, y estimaron que la destrucción del puente del barrio de Rentería de Guernica, el último antes de la ría, dejaría bloqueados en la ribera derecha el material pesado y los pertrechos de las fuerzas enemigas en retirada. El mando español, por el contrario, era más prudente en el avance por un terreno de orografía difícil y frente a un enemigo que nunca dejaron de respetar.

El ejército alemán utilizó los efectos del bombardeo como arma política en la guerra fría que mantenía con Inglaterra, y les interesó que la prensa mundial exagerase los resultados. Así, Guernica habría sido una especie de ensayo de lo que luego serían los bombardeos masivos de la Segunda Guerra Mundial. Se suele afirmar también que el bombardeo fue una venganza por el linchamiento por parte de la población civil de Adolf Herman, un piloto de un bombardero, derribado en 1937.

El bombardeo de Guernica se ha convertido en un símbolo de los horrores de la guerra para todo el mundo. El hecho tuvo un gran impacto en su época, inspirando a Pablo Picasso su más famoso cuadro, el Guernica, que expuso por primera vez en el pabellón de España en la Exposición Internacional de París de 1937, y al ilustre escritor Blas de Otero que escribió un poema del mismo nombre, como también la chilena y premio Nóbel de Literatura Gabriela Mistral, que escribió un poema titulado Árbol de Guernica.

viernes, 18 de abril de 2014

Una conversación entre Pedro y Juan


-Pedro, ¿seguiste a Jesús después que lo apresaron en el huerto de los olivos?

-Sí, fui hasta la casa del Sumo Sacerdote, y me quedé toda la noche en el patio esperando para ver qué pasaba.

- ¿Hiciste algo? ¿Pudiste ayudarlo?

-No, Juan. Tú mismo viste que, en el huerto de los olivos, Jesús se enojó cuando saqué mi espada para defenderlo. ¿Qué iba a hacer? Había soldados por todas partes.

-No sé, me imaginaba que, quizás, habías podido hablar con alguien que tuviera autoridad o la posibilidad de ayudarlo.

-No, además estaba solo, Ustedes, los del grupo más cercano y otros que también seguían a Jesús lo abandonaron. Me encontré, como perdido, en el medio de un montón de personas que querían que condenaran a Jesús. Hacía frío y yo me puse con ellos alrededor del fuego. Creo que algunos me reconocieron como su amigo, fijate que me preguntaron si yo era uno de los que lo seguían.

- ¿Y? ¿Qué les dijiste? ¿Aceptaste ser discípulo de Jesús?

-No, tuve miedo, mucho miedo, Temía que me encerraran a mí también. Parecían como cazadores buscando una presa. Me miraban e insistían en que yo era uno de los que lo seguían. ¡Tres veces tuve que negarlo!

-¿Lo negaste tres veces? ¡Ah, claro! Si Jesús ya te había dicho que iba a. pasar.

-Sí, ya lo sé, porque, justo después de la tercera vez que lo negué, cantó el gallo y, encima, no me lo vas a creer, Jesús pasó a mi lado y me miró.

- ¿Y qué? ¿Estaba enojado? ¿Te lo reprochó?

-No, me miró con el mismo amor de siempre aunque tenía una sombra de tristeza en sus ojos. La verdad, hubiera preferido que me mirara enojado.

-Al contrario, Pedro, Jesús nos conoce y sabe que somos débiles, Pero él también sabe que lo queremos aunque a veces lo traicionemos.

-Y ahora, ¿qué hacemos, Juan?

-Mantengámonos unidos. María va a venir a vivir a mi casa. Esto recién empieza. ¿Te acuerdas el día de la transfiguración?

Jesús nos dijo que iba a resucitar, así que tengamos paciencia y permanezcamos juntos.

miércoles, 16 de abril de 2014

Escrito de Poncio Pilato para justificar su accionar respecto de Jesús

"Yo, Pilato, gobernador de Judea, voy a dejar por escrito lo que sucedió estos últimos días, porque no quiero que se me juzgue injustamente y sin conocimiento de la causa.

Es claro para todos que fui designado gobernador de este territorio para mantener el orden y cobrar los impuestos para el César. Lo único que pretendo es vivir bien, tranquilo y que los judíos paguen el tributo correspondiente; para eso, tengo que lograr la calma. Es así que les hago creer a los judíos que respeto sus costumbres y su religión.

Ellos están conformes, especialmente los más poderosos, con quienes tengo contemplaciones especiales para que me permitan tomar lo que deseo, Si algo interrumpe esta paz romana, debo destruirlo rápidamente antes de que se produzca una revuelta que perjudique al Imperio y, por lo tanto, me perjudique. Desde el mismo momento en que me trajeron a Jesús, el Nazareno, reconocí que era inocente, No había nada que lo condenara.

Hasta me llegó la información de que un día él dijo: «Den al César lo que es del César y a Díos lo que es de Dios». ¿Qué podía tener de peligroso un hombre que dijera eso? Ni Jesús, ni sus seguidores tenían poder; ni siquiera tenían un lugar donde reclinar su cabeza por las noches, y, en ciertas ocasiones, Jesús había tenido que escapar para que la multitud no lo agarrara. Yo soy el gobernador, yo tengo el poder. Poder sobre la vida y la muerte, y tuve que decidir que la muerte de un hombre, aunque fuera la de un hombre justo, era necesaria para mantener la paz.

En realidad, eligió el pueblo. Yo les propuse dejar libre a Barrabás o a Jesús, y vociferaron para que liberara a Barrabás. Así que accedí al pedido del pueblo. De no haberlo hecho, se hubiera derramado mucha sangre. Dejé en libertad al que ellos pedían, al que había sido encarcelado por sedición y homicidio y entregué a Jesús para que lo crucificaran.

Por eso, me lavé las manos. No soy responsable de la sangre de este justo. Es asunto de los judíos. El pueblo mismo gritó que su sangre cayera sobre ellos y sobre sus hijos.

Seguramente, en unos pocos días, sus discípulos se irán por todo el territorio escondiéndose para no correr la misma suerte que su maestro y nadie recordará que, alguna vez, se condenó a un tal Jesús".

Poncio Pilato
Gobernador de Judea

miércoles, 9 de abril de 2014

El Alfa y la Omega, se alzó con dos estatuillas en la 2º Edición del Premio Bionacional Río de los Pájaros 2014

Buenos Aires (AI) 09 de Abril de 2014.- El programa de radio que produce ANUNCIAR Grupo Multimedio de Comunicación, Asociación Civil, EL ALFA Y LA OMEGA, se hizo de otra estatuilla en el rubro RELIGIOSO, la misma fue entregada en la cena de gala que organizó la Fundación Paralelo Turístico en la 2º Edición del Premio Bionacional Río de los Pájaros 2014, realizada en la Ciudad de Concordia, Provincia de Entre Ríos.


Nuevamente el multipremiado programa conducido por la dupla exitosa de Guzmán-Musante, obtuvo el preciado galardón, que al finalizar la gala la sorpresa fue aún mayor ya que EL ALFA Y LA OMEGA, obtuvo el Premio Bionacional Río de los Pájaros de Oro, como MEJOR PROGRAMA DE RADIO, elegido por el jurado y la gente.



Felicitaciones al equipo que sostiene esta producción radial, única en su estilo y contenidos y que siga siendo un instrumento de evangelización y transmisión de buenas noticias a través de los medios.

Desde México Gerardo García se suma al staff de EL ALFA Y LA OMEGA

Buenos Aires (AI) 09 de Abril de 2014.- ELOY GERARDO GARCÍA JUÁREZ, conocido como GERARDO GARCÍA, publicista y productor de radio y video independiente, se suma desde Chihuahua; México al staff del programa radial EL ALFA Y LA OMEGA. Conozcamos brevemente que tarea realiza Gerardo en los medios. En el año 1998 comienza a transmitirse en EWTN Radio Católica Mundial, con sede en Birmingham, Alabama, en los Estados Unidos de Norteamérica, el programa radial jóvenES!, de forma semanal e ininterrumpida hasta la fecha.

El programa jóvenES! tiene como fundamentos: la Palabra de Dios, el Magisterio de la Iglesia, la tradición espiritual y la oración; también temas de diversos autores católicos tales como santos y santas, además de autores contemporáneos católicos que son serios y cuentan con la aprobación y licencias eclesiásticas respectivas de sus escritos.

Desde el año 2012 a la fecha a participado en el radioteatro EL VIAJE QUE CAMBIÓ AL MUNDO, EPISODIO III, LAS CADENAS DEL ALMIRANTE; en el subsidio pastoral para radios, llamado: RELATOS DE LA PASIÓN-SEAMOS PROTAGONISTAS DE ESTA HISTORIA. Ambas producciones realizadas por ANUNCIAR Grupo Multimedio de Comunicación, Asociación Civil, de Argentina.


A partir de Abril de 2014, se ha incorporado con un segmento quincenal de audio denominado “La Trampa de la Nueva Era”, en el programa de radio EL ALFA Y LA OMEGA. Actualmente esta impartiendo la conferencia denominada “La Trampa del New Age” en diversas parroquias de la Arquidiócesis de Chihuahua, así como en otras partes de México. Colabora con Notidiócesis como columnista de temas sobre el fenómeno New Age, dichas colaboraciones son quincenales. Así también con “Testigos del Amor” Revista Católica Digital de edición mensual, que produce la radio católica Caminando con María, en Mexicali, Baja California Norte.

martes, 8 de abril de 2014

Síntesis de la Encíclica "Pacem in terris"



LA PAZ EN LA TIERRA, promulgada el día jueves santo, 11 de abril del año 1963, por el Papa Juan XXIII. El motivo del documento “Pacem in terris” es un llamado del papa a construir la paz entre todos los pueblos instaurados sobre la verdad, la justicia, el amor y la libertad.

Parte I: El orden entre los seres humanos.
Parte II: Relaciones entre los hombres y los poderes públicos en el seno de las distintas comunidades políticas.
Parte III: Relaciones entre comunidades políticas.
Parte IV: Relaciones entre los individuos, las familias, las asociaciones y comunidades políticas por una parte y la comunidad mundial por otra.

El papa en esta carta encíclica enseña la importancia de vivir en paz en todos los pueblos, respetando los derechos y cumpliendo los deberes en un orden social, político y económico. Además, hace un llamado a todos los hombres para que, como seres sociales por naturaleza, participen en el desarrollo eficaz de los pueblos, en sus políticas y proyectos, especificando que se necesita un origen divino de la autoridad y que la razón de ser de los poderes públicos es el bien común en todo sentido.

Nos dice el papa que en todo momento se debe mantener las buenas relaciones políticas, buscando el bien de todos los pueblos, construyendo la paz, no con armas, sino con el desarme de los corazones de los hombres y por consiguiente de las naciones, manteniendo el diálogo y el amor de hermanos que los lleva a una unión múltiple de intereses y espíritus. Se necesita una solidaridad eficiente de los pueblos más desarrollados para con los pueblos menos desarrollados. Es deber de todos los hombres construir la paz a ejemplo de Cristo, príncipe de la paz, practicando la justicia el amor y la verdad; contribuyendo al desarrollo integral del ser humano y las buenas relaciones con todos los hombres.

Hablar de la “Pacem in terris”es hablar de los Derechos del Hombre. Como antecedente podemos mencionar que el 26 de agosto de 1789 la Revolución Francesa condujo a la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Se inspiraba en la declaración norteamericana, que encarnaba en el siglo XIX los ideales liberales de la sociedad. Pío XII se preocupó durante la Segunda Guerra Mundial de la reconstrucción y desarrollo de los pueblos. 1963 era el año en que se celebraba el Concilio Vaticano II. Las Naciones Unidas, la UNESCO, la Liga de los derechos del hombre y otros organismos se habían consagrado a la búsqueda de una defensa de la paz, en beneficio de todos los seres humanos sin distinciones discriminatorias. SS. Juan XXIII escribe este documento que pudiera servir a todos los hombres de buena voluntad en la constitución orgánica de los Estados y de sus relaciones internacionales.

Apoyándose en la razón y la ley natural, Juan XXIII esboza una lista de derechos y deberes que deben observar tanto los individuos como las autoridades públicas,  los gobiernos nacionales y la comunidad mundial. La paz exige la observancia del orden querido por Dios. Este orden ha de reconocer ante todo las leyes que impone la naturaleza del hombre en las que se descubren los planes de Dios. El punto de partida y fundamento de toda ley humana, arranca de la personalidad natural y dignidad natural del hombre, dotado de derechos y de deberes. Dignidad acrecentada por la luz de la Revelación Cristiana.

Así pues, la encíclica habla de las relaciones entre los poderes públicos y los ciudadanos y de las relaciones que deben de existir entre los Estados. La encíclica se dirige a todos los hombres de buena voluntad. Afirma que la paz no puede darse en la sociedad humana si primero no se da en el interior de cada hombre, es decir, si primero no guarda cada uno en sí mismo el orden establecido por Dios. Esta verdad es la que obliga a todos los seres humanos a respetar a sus semejantes, además de dignificar el mundo de trabajo, a poner especial atención en la actuación de la mujer en la vida pública.

Considera que las relaciones internacionales son consideradas bajo la misma óptica de la persona, es decir, deberán regirse por la ley moral, por la verdad, la justicia y el respeto. El Papa exhorta  a todos a luchar por reconstruir todas las formas de convivencia en la tierra. Conjuntar amor y libertad, es tarea ardua pero nobilísima, pero vale la pena por el bien de todos. A esta labor se llama a todos los hombres de buena voluntad.

¿Qué ofrece “Pacem in terris” a los hombres de hoy?, ¿Qué me aporta? Aceptar a Dios que asegura el fundamento, el fin y la garantía de todo orden en el mundo y entre los hombres. Por tanto, también en la empresa. El respeto a la vida humana incipiente y terminal, la relación solidaria y subsidiaria entre naciones, la construcción de una sociedad a la medida de la persona, siguen teniendo la misma vigencia que 1963 ¿No se habrá aumentado la urgencia hoy que algunos Estados intervienen en otros estados de una manera letal?

“Pacem in terris” nos sugiere criterios de acción y dirección a todos, incluso a los no cristianos. Es una clara exhortación a vivir bajo el amparo de la paz. Y no habrá paz y justicia, sino hay paz en las familias y en la empresa. Estas son las células de la vida económica y de la vida social de un país y del mundo.

Año Nuevo Hindú

Es celebrado de acuerdo al Calendario Lunar Hindú – Panchanga. El nombre popular del Año Nuevo Hindú es Vikram Samvat. En el Calendario Indio, las estaciones siguen al sol, los meses siguen a la luna y los días a ambos. Esta era de Vikram Samvat comienza en el 57 A.C. Para corresponderse con el calendario solar, 57 años son sustraídos del Calendario Hindú. Así, el Año Nuevo empieza con el primer día de Kartik Maas siguiendo el Deepwali Amavasya.

El origen del Año Nuevo Hindú se relaciona con el legendario Rey Hindú Vikramaditya en el 57 A.C. De acuerdo a la leyenda, el Rey Gardabhilla (en el siglo 12 D.C.) secuestró a una monja con el nombre de Saraswati. Ella era la hermana del famoso Monje Jainista Kalakacharya. El indefenso monje buscó la ayuda del gobernante Saka en Sakasthana para derrotar a Gardabhilla. Fue derrotado y cautivo por el rey Saka y aunque luego fue liberado, se retiró al bosque donde fue presa de un tigre. Su hijo, invadió luego Ujjain y expulsó a los Sakas. Así, para celebrar ese evento, conmemoró una nueva era llamada Vikram Samvat.

Múltiples religiones son practicadas en India y así también son las celebraciones de variadas festividades. El Año Nuevo Hindú se celebra con regocijo y pompa en toda India. La inspiración de la festividad puede verse mayormente entre las personas del Norte de India y Gujarat. El Año Nuevo en el Sur de India también enfatiza el Año Nuevo Hindú pero la fecha y las tradiciones varían.

La gente enciende lámparas de aceite y decora la casa con flores, aquellas de colores como el rosado, rojo, púrpura o amarillo. Los diseños de rangoli son también un parte atractiva de las decoraciones de Año Nuevo. Los hindús se levantan temprano en la mañana, toman un baño y visten ropas nuevas. Llevan a casa deidades como la Diosa Lakshmi (Diosa de la Abundancia) y al Señor Ganesha. Se ofrecen oraciones y se distribuye prasad entre los miembros de la familia. En la época de Año Nuevo se intercambian regalos y dulces. La gente considera esta festividad como un modo auspicioso de iniciar el año.

Examen de Conciencia – 2da Entrega

Desde EL ALFA Y LA OMEGA queremos proponer, a la luz de las interpelantes reflexiones del Papa Francisco en su exhortación Evangelii Gaudium, una suerte de “examen de conciencia” para agentes de pastoral, que permita purificar el propio camino y abrirnos a la acción poderosa del Espíritu Santo que nos quiere llevar a Cristo y a los demás. Para eso, hemos reformulado las palabras del Papa en forma de preguntas para que puedan guiar ese camino personal de arrepentimiento, conversión y alegría que pide el Papa.

En este caso, nos detenemos en las tentaciones vinculadas con la acedia egoísta (EG 81-83):

¿Siento temor de que alguien me invite a realizar alguna tarea apostólica? ¿Trato de escapar de cualquier compromiso que me pueda quitar mi tiempo libre? ¿Cuido con obsesión mi tiempo personal?

¿Necesito imperiosamente preservar mis espacios de autonomía, como si una tarea evangelizadora fuera un veneno peligroso y no una alegre respuesta al amor de Dios que nos convoca a la misión y nos vuelve plenos y fecundos?

¿Me resisto a probar hasta el fondo el gusto de la misión y quedo sumido en una acedia paralizante?

¿Cómo vivo las actividades apostólicas? ¿Cuáles son mis motivaciones? ¿Impregna la espiritualidad mi acción y la hace deseable? ¿Tengo un cansancio tenso, pesado, insatisfecho y no aceptado?

¿Sostengo proyectos irrealizables y no vivo con ganas lo que buenamente podría hacer?

¿Acepto la costosa evolución de los procesos o quiero que todo caiga del cielo?

¿Me apego a algunos proyectos o a sueños de éxitos imaginados por mi vanidad?

¿Tengo contacto real con el pueblo o despersonalizo la pastoral prestando más atención a la organización que a las personas?

¿Sé esperar o quiero dominar el ritmo de la vida?
¿Vivo un inmediatismo ansioso? ¿Tolero lo que signifique alguna contradicción, un aparente fracaso, una crítica, una cruz?

¿Vivo desilusionado con la realidad, con la Iglesia o conmigo mismo? ¿Se apodera de mi corazón una tristeza dulzona, sin esperanza? ¿Me dejo cautivar por cosas que sólo generan oscuridad y cansancio interior, y que apolillan el dinamismo apostólico?

Fuente:

La Orden de Caballería de Santiago

La Orden de Santiago fue una orden religiosa y militar surgida en el siglo XII en el Reino de León. Debe su nombre al patrón nacional de España, Santiago el Mayor. Su objetivo inicial era proteger a los peregrinos del Camino de Santiago y hacer retroceder a los musulmanes de la península Ibérica.

Tras la muerte del gran maestre Alonso de Cárdenas en 1493, los Reyes Católicos incorporaron la Orden a la Corona de España y el papa Adriano VI unió para siempre el maestrazgo de Santiago a la corona en 1523.

La I República suprimió la Orden en 1873 y, aunque en la Restauración fue nuevamente restablecida, quedó reducida a un instituto nobiliario de carácter honorífico regido por un Consejo Superior dependiente del Ministerio de la Guerra, que quedó a su vez extinguido en 1931.

La Orden de Santiago, junto con las de Calatrava, Alcántara y Montesa, fue reinstaurada como una asociación civil en el reinado de Juan Carlos I con el carácter de organización nobiliaria honorífica y religiosa y como tal permanece en la actualidad.

Entre 1157 y 1230, la dinastía real se dividió en dos ramas opuestas, por lo que la rivalidad tiende a oscurecer los inicios de la Orden. Aunque Santiago de Compostela, en Galicia, es el centro de la devoción a este apóstol, no es ni la cuna ni la principal sede de la Orden. Dos ciudades lucharon por tener el honor de ser la sede de la misma, León, en el reino de ese nombre, y Uclés en el antiguo reino de Castilla.

Algunas fuentes apuntan a que la Orden de Santiago fue creada a raíz de la victoria en la batalla de Clavijo, que supuestamente tuvo lugar en La Rioja en el año 844. Aunque la atribución a la creación de la Orden tras dicha batalla, que hoy se considera un hecho ficticio que nunca tuvo lugar, se debe a la devoción hacia el Apóstol, al que la leyenda atribuye una intervención en dicho combate, por lo que la representación de esta batalla se repite constantemente en cuadros, esculturas, miniaturas y relieves pertenecientes a la Orden.

El origen de esta orden militar es confuso, debido a la doble fundación que tuvieron las órdenes militares. La primera fundación fue militar, cuando en el año 1170 el rey Fernando II de León y el obispo de Salamanca, Pedro Suárez de Deza, encargaron a un grupo de trece caballeros, conocidos como los Fratres o Caballeros de Cáceres, la defensa de la ciudad de Cáceres (que tuvieron que abandonar al ser conquistada por los musulmanes).

Este grupo de caballeros estaba encabezado por Pedro Fernández de Fuentencalada, que era descendiente de los reyes de Navarra, por línea paterna, y de los condes de Barcelona, por la materna. Según relata la bula fundacional, estos caballeros, arrepentidos de la vida licenciosa que hasta entonces habían llevado, se habían unido previamente bajo unos mismos Estatutos y decidieron formar una congregación para defender a los peregrinos que visitaban el sepulcro de Santiago Apóstol en Galicia y para guardar las fronteras de Extremadura.

Anteriormente a 1170, los primeros que tuvieron la idea de acudir al socorro de los numerosos peregrinos que se dirigían a Compostela, fueron los canónigos regulares de San Agustín. Vivían bajo la obediencia de un prior elegido y confirmado por ellos en el convento llamado de San Loyo o San Eloy de Loio, cerca de Compostela, fundado a ejemplo de los caballeros de la Orden de Calatrava, que también estaba destinada a proteger la seguridad de los caminos.

El 29 de julio de 1170, quedó fundada, organizada y establecida la Orden de Santiago, y en 1172 se había extendido a Castilla. Aunque la Orden de Santiago había nacido en el reino de León, también se extendió por los reinos de Portugal, Aragón, Francia, Inglaterra, Lombardía y Antioquía, pero su expansión fundamental se limitaría a los reinos de León y Castilla. Los Caballeros de Ávila se agregaron a su Regla.

El nombre definitivo de la Orden tiene su fundamento en la devoción que durante los siglos medievales se tuvo al apóstol Santiago. Toda España considera a Santiago el Mayor como el primero en predicar el evangelio a los habitantes de Hispania. Más tarde, volvió a Jerusalén, donde fue el primero de los apóstoles en derramar su sangre por mandato de Herodes Agripa I y, según la tradición, sus discípulos trasladaron su cuerpo a España y lo depositaron en Iría-Flavia (Galicia) a principios del siglo IX. Sus reliquias fueron descubiertas durante el reinado de Alfonso II el Casto y trasladadas después al lugar que luego recibió el nombre de Compostela.

Es natural que los caballeros se encomendasen de un modo especial al patrocinio de Santiago al entrar en batalla, y es lógico que creyeran sentir en muchas ocasiones la protección celestial gracias a la intervención favorable del Apóstol. Por esto, de acuerdo con el segundo arzobispo de Compostela, don Pedro Godoy, en 12 de febrero de 1171 don Pedro Fernández y toda su milicia se consagraron vasallos y caballeros del apóstol Santiago, nombrando al Maestre y sus sucesores canónigos de la iglesia compostelana y el arzobispo y los suyos frailes de la nueva orden de caballería. Así todos se nombrarían en lo sucesivo Caballeros de Santiago y así los nombraría el papa en su bula.