miércoles, 23 de julio de 2014

Nuestra Señora de Lis o Virgen de la Almudena

En 1623, Isabel de Borbón, primera esposa de Felipe IV, acudió a la iglesia de Santa María para pedir a la Virgen de la Almudena dar a luz felizmente. Con este motivo se trasladó la Virgen desde un altar lateral al altar mayor, descubriéndose detrás de unos maderos que tapaban el retablo del altar mayor una pintura de una Virgen, a la que bautizaron con el nombre de Nuestra Señora de Lis, por la flor que lleva en la mano derecha.

Aunque se cree que la imagen fue pintada al consagrarse la iglesia poco después de 1085, año en que Alfonso VI conquistó Madrid, permaneciendo mucho tiempo en completo olvido tras la aparición milagrosa de la imagen de la Virgen de la Almudena en un cubo de la muralla, la imagen del fresco data del siglo XIII o XIV. En 1638, el trozo de muro en que fue pintado se trasladó a los pies del altar y en 1834 a una capilla dentro de la iglesia de Santa María. Desde 1911 se encuentra en la cripta de la Catedral de la Almudena, siendo restaurada recientemente.

La leyenda cuenta que tras la conquista de Madrid por el rey Alfonso VI en noviembre de 1085, comenzó la búsqueda de la imagen de la Virgen que, casi cuatrocientos años antes, en el año 712, había escondido un herrero para evitar que los musulmanes la profanaran a su entrada en Madrid. Aunque nadie la había olvidado porque sabían de su existencia por los antepasados, se ignoraba el lugar exacto donde permanecía oculta.

Después de nueve días de constantes plegarias y preces un cubo de la muralla se resquebrajó dejando al descubierto la imagen de la Virgen flanqueada por dos cirios que la habían alumbrado durante los 373 años de forzoso “exilio”. La imagen fue trasladada hasta la entonces cercana y hoy desaparecida parroquia de Santa María, demolida en 1868 para ampliar la calle de Bailén. Desde entonces se la llamó “Virgen de la Almudena”, en recuerdo de la "almudayna" o ciudadela, en la que fue encontrada.

Según la tradición, la primitiva imagen fue tallada en vida de la Virgen por San Nicodemo, pintada por Lucas y colocada en el trono por San Colocero o Colócero. Algunos opinan que este Lucas no se refiere al evangelista (que era médico) sino a un pintor del siglo V. Y sigue contando la tradición que fue traída a España por el apóstol Santiago en el año 38.

De esta primitiva imagen se desconoce lo que fue de ella ni cuando fue sustituida por la actual. Y de ésta tampoco se tienen datos de cuando fue tallada ni quien fue su autor. La imagen actual es de finales del siglo XVI o principios del XVII y representa a la Virgen de pie, con el Niño en los brazos. Está realizada en madera de pino, se halla en la Catedral de la Almudena, calle Mayor, 82 en Madrid y se trata de un fresco de 1,53 x 0,92 cm.

Eros


En la mitología griega, Eros, era el dios primordial responsable de la atracción sexual, el amor y el sexo, venerado también como un dios de la fertilidad. En algunos mitos era hijo de Afrodita y Ares, pero según El banquete de Platón fue concebido por Poros (la abundancia) y Penia (la pobreza) en el cumpleaños de Afrodita. Esto explicaba los diferentes aspectos del amor. A veces era llamado, como Dioniso, Eleuterio, ‘el libertador’. Su equivalente romano era Cupido (‘deseo’), también conocido como Amor.

De acuerdo con la tradición iniciada por Eratóstenes, Eros era principalmente el patrón del amor entre hombres, mientras Afrodita presidía sobre el amor de los hombres por las mujeres. Su estatua podía encontrarse en las palestras, uno de los principales lugares de reunión de los hombres con sus amados, y a él hacían sacrificios los espartanos antes de la batalla. Meleagro recoge este papel en un poema conservado en la Antología Palatina: «La reina Cipria, una mujer, aviva el fuego que enloquece a los hombres por las mujeres, pero el propio Eros convence la pasión de los hombres por los hombres.»

En el pensamiento griego parece haber dos aspectos en la concepción de Eros. En el primero es una deidad primordial que encarna no solo la fuerza del amor erótico sino también el impulso creativo de la siempre floreciente naturaleza, la Luz primigenia que es responsable de la creación y el orden de todas las cosas en el cosmos. En la Teogonía de Hesíodo, el más famoso de los mitos de creación griegos, Eros surgió tras el Caos primordial junto con Gea, la Tierra, y Tártaro, el Inframundo. De acuerdo con la obra de Aristófanes Las aves, Eros brotó de un huevo puesto por la Noche, quien lo había concebido con la Oscuridad. En los misterios eleusinos era adorado como Protógono, el ‘primero en nacer’.

Posteriormente aparece la versión alternativa que hacía a Eros hijo de Afrodita con Ares (más comúnmente), Hermes o Hefesto, o de Poros y Penia, o a veces de Iris y Céfiro. Este Eros era un ayudante de Afrodita, que dirigía la fuerza primordial del amor y la llevaba a los mortales. En algunas versiones tenía dos hermanos llamados Anteros, la personificación del amor correspondido, e Hímero, la del deseo sexual.

La adoración de Eros era poco común en la Grecia más antigua, pero más tarde llegaría a estar muy extendida. Fue adorado fervientemente por un culto a la fertilidad en Tespia y jugó un importante papel en los misterios eleusinos. En Atenas, compartió con Afrodita un culto muy popular y se le consagraba el cuarto día de cada mes. Eros, muy enfadado con Apolo al haber bromeado éste sobre sus habilidades como arquero, hizo que se enamorase de la ninfa Dafne, hija de Ladón, quien lo rechazó. Dafne rezó al dios río Peneo pidiendo ayuda, y fue transformada en un árbol de laurel, que se consagró a Apolo.

La historia de Eros y Psique tiene una larga tradición como cuento popular del antiguo mundo grecorromano mucho antes de que fuera escrita, por primera vez en la novela latina de Apuleyo El asno de oro, siendo una evidente e interesante combinación de roles. La propia novela tiene el estilo picaresco romano, aunque Psique y Afrodita retienen su carácter griego, siendo Eros el único cuyo papel procede de su equivalente en el panteón romano.

La historia es narrada como digresión y paralelo estructural al argumento principal de la novela de Apuleyo. Narra la lucha por el amor y la confianza entre Eros y la princesa Psique, cuyo nombre es difícil de traducir apropiadamente, pues trasciende los idiomas griego y latino, pero puede considerarse que significa ‘alma’, ‘mente’, o mejor ambas. Afrodita estaba celosa de la belleza de la mortal Psique, pues los hombres estaban abandonando sus altares para adorar en su lugar a una simple mujer, y así ordenó a su hijo Eros que la hiciera enamorarse del hombre más feo del mundo. 

Pero el propio Eros se enamoró de Psique, y la llevó por arte de magia a su casa. Su frágil paz fue arruinada por una visita de las celosas hermanas de Psique, quienes hicieron que ésta traicionase su confianza. Herido, éste la expulsó y Psique vagó por la tierra, buscando a su amor perdido. Apuleyo atribuye en su obra una hija de Eros a Psique, Hedoné, cuyo nombre significa ‘placer’.

Santiago Apóstol


La tradición cuenta que Santiago el Mayor nació en Betsaida (Jerusalén) y que murió en el año 44 d.C. Según los Evangelios fue uno de los apóstoles de Jesús de Nazaret así como hijo del Zebedeo y hermano de San Juan Evangelista. Junto con Pedro y Juan, se dice, fue testigo de la agonía de Jesús en la cruz. Fue el primero de los apóstoles, al parecer, que recibió la corona del martirio, al ser decapitado por Herodes Agripa poco antes de la celebración de la Pascua.

Santiago el Mayor es el patrono de España. Ello se debe a la intensa labor de predicación realizada en Hispania. Tras salir de Jerusalén llega a Cádiz y, al poco, se traslada a Zaragoza y a Granada donde sus predicaciones no fueron bien recibidas. Según cuenta la leyenda, inspirado por la Virgen María, huyó a Galicia.

Estando en Zaragoza se le apareció María mientras oraba una noche junto al Río Ebro en compañía de sus discípulos y le encomendó levantar un templo cristiano en el lugar señalado por el haz de luz de la aparición. Como testigo de su visita, María dejó una piedra de jaspe señalando ese mismo lugar. Fue aquí donde Santiago y los suyos edificaron la primera capilla de adobe, junto al Río Ebro donde se construiría la Basílica del Pilar, uno de los lugares de peregrinación más populares de la comunidad católica hasta hoy.

Poco después partió a Jerusalén inspirado por María con la que se encontraría en Éfeso. Pese a las dificultades, se cree que dejaron algunos discípulos, siete de los cuales, tras su partida a Jerusalén, acudirían a Roma para ser nombrados obispos. Fueron denominados los Siete Varones apostólicos.

La tradición de los Siete Varones relata que los designados como obispos fueron los mismos que se hallaban con Santiago orando junto al Río Ebro cuando se apareció la Virgen "en carne mortal", poco antes de la asunción. Fue precisamente en esta ciudad donde ella le anunció la que sería su muerte precoz, por ello, se despidió de ella y de su hermano Juan y marchó a Jerusalén donde fue hecho prisionero y ajusticiado en el Monte Calvario. De camino a este lugar, según la leyenda, tuvo tiempo de convertir a algunas personas y de sanar a un ciego y un afectado de parálisis.

Santiago fue ejecutado durante la persecución religiosa iniciada por Herodes Agripa y su martirio fue el único recogido en los Hechos de los Apóstoles. Según una tradición sus discípulos recogieron el cuerpo y lo trasladaron en una embarcación de piedra por todo el Mediterráneo, costeando después el Atlántico hasta llegar a las costas gallegas, donde fue enterrado en Iría Flavio, donde el obispo Teodomiro lo encontraría en el siglo VII.

Aunque se desconoce la existencia de comunidades cristianas en la Galicia del siglo III, se ha documentado la existencia de algunas en la Bética y la Tarraconense en el siglo II de Nuestra Era. No obstante, no se puede descartar su extensión a Galicia un siglo más tarde ya que, entre otras cuestiones, es sintomático que Hispania acogiera el segundo concilio cristiano en Elvira, en el año 303, después del celebrado en Jerusalén, una vez finalizada la persecución iniciada por Diocleciano.

En el año 834 el rey Alfonso II otorgaba el primer diploma real a la iglesia de Santiago, que había sido fundada recientemente a raíz del hallazgo del que presuntamente, se creía, era el cuerpo del apóstol Santiago. Huelga a decir que el descubrimiento del sepulcro potenció el culto a Santiago y convirtió la sede apostólica compostelana en centro de atención. Esto se debió, en buena medida, a un desplazamiento de la atención que rodeaba la figura del santo hacia el occidente europeo desde Jerusalén.

Este cambio doctrinal e ideológico se vino gestando a lo largo de cuatro siglos. Para algunos historiadores si no se hubiera producido este fenómeno, el hallazgo del cadáver por parte del obispo Teodemiro de Iría no habría tenido, ni mucho menos, la repercusión que efectivamente tuvo. Las raíces más profundas del culto a Santiago el Mayor han de ser buscadas en la aparición de lo que se ha dado en llamar iglesias "regionales" o "nacionales" surgidas entre finales de la Edad Antigua y la alta Edad Media, En la formación de los reinos bárbaros tras la caída del Imperio romano se adquiere conciencia de la singularidad de las mismas lo que hará que, junto con el avance imparable del cristianismo se atribuya a ciertas comunidades la peculiaridad de tener un origen apostólico directo.

Con estos cimientos, el culto a Santiago siguió sustentándose y aumentando su popularidad por las siguientes causas: la consideración de Hispania como lugar de predicación de un apóstol, el desarrollo en la Cristiandad del culto a los apóstoles, el interés europeo occidental en la actividad predicadora de este apóstol debido a una cuestión de mera proximidad geográfica y la ausencia de culto funerario -sepulcral- de Santiago el Mayor en Palestina.

Steve Tyrell - I´LL TAKE ROMANCE

Cantante ganador del Grammy Steve Tyrell es un verdadero hombre del renacimiento. En sus cuatro décadas y media en el negocio de la música, que ha logrado un gran éxito como artista, productor, compositor, supervisor musical e intérprete. Steve fue el intérprete destacado con la Orquesta del Hollywood Bowl en su concierto apertura de la temporada en la que Frank Sinatra fue exaltado al Salón de la Fama del Tazón Hollywood. Además, a petición de la familia Sinatra, que repitió que el rendimiento en el Carnegie Hall. Esta es una de las raras ocasiones en que la familia ha llegado a la bóveda de los arreglos originales Sinatra compartirlos con otro artista. Su álbum actual, "I´LL TAKE ROMANCE", es una colección de canciones de amor con clásicos como "At Last", "The Way You Look Tonight" y "Talk to Me". Su espectáculo cuenta con su versión contemporánea de los clásicos del gran cancionero americano, así como la música de Burt Bacharach y Hal David.

Material gentileza de Jazz46
Para pedidos jazz46@redesdelsur.com

El radioteatro y el Viaje a la Luna, según EL ALFA Y LA OMEGA

El multipremiado programa EL ALFA Y LA OMEGA y sus dos conductores Alfredo Musante y Carlos Guzmán asombran con el modo de llevar el mensaje de la Buena Nueva, mediante un modo particular y diferente de comunicar a través de la radio. En esta oportunidad nos deslumbran reflotando el radioteatro, estilo radial que parece lejano en el tiempo pero a pesar de este, no pierde efectividad al momento de comunicar y entretener.

Con motivo de la celebración del 40º aniversario de la llegada del hombre a la Luna, a nuestros conductores se les ocurrió recordar este hecho histórico haciendo un breve radioteatro. En el conjugaron hechos reales con ficticios como los personajes que participaron. Para poner en sintonía al lector, les contaremos los diferentes capítulos que se fueron realizando:

2009.07.20-el comienzo
La historia comienza con el despegue del cohete hacia la Luna y el nombre de la Misión era ALFA 16: Al llegar a nuestro satélite natural y de iniciar el descenso, se activa una alarma y descubren que han viajado con un polizón. Este es un tal Hermenegildo, un oyente del programa que acosa, en el buen sentido, a los conductores de EL ALFA Y LA OMEGA. Personaje humilde, con una fuerte religiosidad popular, al ser descubierto con nuestros amigos acuerdan dejarlo en la Luna prometiéndole que volverán a buscarlo…

2009.08.22-primer contacto
A su regreso a la Tierra son llevados a juicio por su insubordinación en la misión, por lo cual son degradados de su cargo y confinados a ser oficiales de policía destinados a resolver casos de homicidio, recorriendo las calles de la ciudad californiana de San Francisco. Se convierten en el veterano y viudo Teniente Charles STONE y el joven detective Alfred KELLER. Todo transcurría tal cual lo previsto hasta ser informados que han recibido una transmisión de radio muy breve desde la Luna y que identificaron al abandonado Hermenegildo…

2009.09.02-no estamos solos
El hombre siempre quiso saber si era o no el centro del universo y nuestros dos oficiales son llamados a investigar unas transmisiones que confirmarían que no estamos solos. Se trata de los “bagartos”, seres provenientes de un planeta que se extingue y que han decidido invadirnos. Uno de los motivos de esta acción invasora es que han captado las transmisiones de Hermenegildo y han notado la falta de humanidad hacia un miembro de la propia especie. Ante esto, amenazan con destruir la Tierra salvo que se emprenda el rescate de este ser humano solitario que esta sobreviviendo en la Luna. Paralelamente, Hermenegildo ha comenzado a ser venerado como un Dios por los “bagartos”.

2010.07.20-el regreso
Las Naciones Unidas, junto con la NASA y otras agencias espaciales hacia un año llevaron a juicio por insubordinación al comandante STONE y al coronel KELLER por su incompetencia y mal comportamiento en la misión ALFA 16, llevada a cabo el 20 de Julio de 2009. Como sabemos la pena fue hacerles cumplir servicios como detectives en la ciudad de San Francisco. Para reivindicar su prestigio y restituir sus cargos de oficiales, se les otorga una segunda oportunidad, encabezando una misión de rescate a nivel mundial a la Luna, para buscar y traer de regreso al “astronauta” Hermenegildo, polizón de la misión ALFA 16, que milagrosamente ha sobrevivido en suelo selenita 365 días. Al llegar y encontrarse con Hermenegildo descubren que ha sobrevivido gracias a las enseñanzas que sin saberlo nuestros amigos, siguen dando a través del programa de radio EL ALFA Y LA OMEGA, donde la Palabra de Dios y la Fe han dado una fuerza sobrenatural permitiéndole sobrevivir en suelo selenita.

Pero para asombro de nuestros dos amigos, descubren que la Virgen María ha protegido con su manto a uno de sus hijos, recordando como lo afirmo Nuestra Señora de Guadalupe, consolando a Juan Diego en la colina de Tepeyac, en México ante la enfermedad de su Tío: “Escucha, ponlo en tu corazón, hijo mío el menor, que no es nada lo que te espantó, lo que te afligió, que no se perturbe tu rostro, tu corazón; no temas esta enfermedad ni ninguna otra enfermedad, ni cosa punzante, aflictiva. ¿No estoy aquí, yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra y resguardo? ¿No soy, yo la fuente de tu alegría? ¿No estás en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos? ¿Tienes necesidad de alguna otra cosa? Que ninguna otra cosa te aflija, te perturbe…” Sin salir de su asombro cumplen su misión y regresan a la Tierra junto a Hermenegildo…

Después de haberles presentado una breve síntesis de esta historia, le preguntamos a uno de sus creadores, Alfredo Musante, director responsable del programa radial EL ALFA Y LA OMEGA y presidente de ANUNCIAR, sobre esta saga que ha tenido tanta repercusión entre los oyentes.

¿Cómo surge la idea de recordar el viaje a Luna de este modo?
-Como todas las cosas de este programa, surge desde la charla y el humor entre Carlos y yo. Un viernes nos reunimos a tomar un café para armar el programa y cuando recordamos que se iba cumplir cuarenta años del viaje a la Luna, Carlos me tiro la idea en bruto, y después de varios días le di forma. La compartí con Guzmán y salio el “episodio I” (risas), así fueron saliendo los otros “episodios”, pero esta vez en el “episodio IV” quisimos cambiar la historia ya que queríamos dejar un mensaje de fe, esperanza y lealtad, conjugado con el humor, lo absurdo y la ironía.

¿Cómo pueden conjugar el humor, la fantasía, la ciencia ficción con la fe?
En particular soy una persona que siempre me he interesado sobre los viajes estelares. Me apasiona la astronomía y por eso en los comentarios que realiza en off, nuestro amigo Jorge Sirvent aporta datos reales técnicos y científicos que nos va llevando entre la fantasía y la imaginación. Por ejemplo, el recordar a Gene Kranz cuando el Apolo XI alunizó en 1969 o cuando durante el accidente del Apolo 13 en 1970, donde Kranz mostró extraordinario control de sí mismo y de la angustiosa situación, coraje y criterio, resolviendo, gracias a su carisma, inteligencia y capacidad de liderazgo, difíciles situaciones en la dirección de los vuelos espaciales.

Obviamente es hacer historia adaptando todo al 2010 y de un modo diferente, personal y muy particular. Fijate como llegamos al absurdo que cuando alunizamos, recibimos desde Houston, los saludos de tres jefes de estado: Barack Obama; Cristina Fernández de Kirchner y el Papa Benedicto XVI.

¿Porque usaron nombres de profetas bíblicos para el cohete y las naves que se dirigen a la Luna?
Cómo sabes la NASA utilizo en las mayorías de las misiones como en los cohetes que las impulsaban a los dioses de la Mitología Griega y Romana. Quisimos hacer algo totalmente distinto, es decir, el Modulo de Mando ELÍAS lo hicimos en referencia al profeta ELIAS. Recordemos que en el Libro Primero de los Reyes capítulos 17 al 21 y en el segundo Libro de los Reyes, capítulos 1 y 2 de la Biblia se encuentra el relato del profeta arrebatado a los cielos, por un carro de fuego. Lo mismo que con el Modulo Lunar ELISEO III, que aterriza en la Luna, si recordás, Eliseo fue el sucesor de Elías.

Siguiendo con esto, el cohete que nos impulsa desde la Tierra se llama KERYGMA VII, palabra que etimológicamente viene del griego “khrissw” y significa “proclamar”. Se refiere a la predicación y proclamación que hicieron los Apóstoles una vez que Jesucristo ascendiera a los Cielos y les dejara la Misión de ir por todo el mundo anunciando su Palabra y bautizando en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Mt. 28). Por supuesto que el número VII en la Biblia, representa la perfección. Por eso Jesús dirá a Pedro que debe perdonar a su hermano hasta 70 veces 7.

También puede expresar la perfección del mal, o el sumo mal, como cuando Jesús enseña que si un espíritu inmundo sale de un hombre puede regresar con otros 7 espíritus peores. O cuando el evangelio cuenta que el Señor expulsó 7 demonios de la Magdalena y la tradición cristiana continuó este simbolismo del 7. Por eso fijó en 7 los sacramentos, los dones del Espíritu Santo, las virtudes, etc.

- ¿“Hermenegildo” les da catequesis a ustedes?
Si es verdad, era un poco lo que queríamos buscar en esta historia. Más allá de la parodia, el humor y la locura de hacer algo así, ante las preguntas de STONE y KELLER al encontrarnos con este personaje, nos responde con diferentes pasajes bíblicos y se dan cuenta de la falta de caridad, de amor, de tolerancia que a veces tenemos los cristianos ante personas simples como Hermenegildo. Y Dios siempre nos da un llamado de atención por nuestra dureza de corazón…

Quise de alguna manera conjugar el texto del Deuteronomio 8-2,5 que nos hace acordar el largo camino que el Señor, hizo recorrer por el desierto al pueblo de Israel, y me detuve en el desierto, ya que ese panorama desértico, inhóspito y desolador que presenta la Luna, nos sirve para reflexionar sobre el desierto de nuestra vida que muchas veces sufrimos y que Dios permite para hacernos reflexionar. Sabemos que el desierto es más que un lugar de retiro, ya que por su extensión y por su aspereza tiene valores propios... Lleva en sí el signo de la pobreza, de la austeridad, de la sencillez más absoluta; el signo de la total impotencia del hombre, que descubre su debilidad porque no puede subsistir en el desierto y se ve obligado a buscar su fuerza y su amparo en Dios solo... El desierto es una tentativa de avance desnudo, desasido de todo apoyo humano, en la carencia de todo sustento terrestre, incluso espiritual, para encontrar a Dios…

- ¿Fue muy complicada la post producción, es decir, la búsqueda de toda la artística, la edición, los “efectos especiales”, ya que no es muy usual en programas de radios católicos, este tipo de producciones?
¡Que pregunta! Te puedo decir que en la preparación del guión, tarde una semana ya que trate de darle un sentido a la historia. Fijate que al finalizar el radioteatro hacemos mención que cuando el Modulo de Mando ELÍAS inicia su regreso a la Tierra, HOUSTON les informa de que hay posibilidades de temporal en la zona prevista para el amerizaje y redirigen al ELÍAS a una zona con tiempo estable. Concretamente a 1.500 Km. al sudoeste de las ISLAS MALVINAS, donde serán recogidos en el Océano Atlántico Sur por los tripulantes del Crucero ARA General Belgrano II. Llamado así en recuerdo del Crucero ARA General Belgrano que fuera torpedeado por el submarino británico HMS Conqueror, durante la Guerra de Malvinas, el 2 de mayo de 1982: Así quisimos homenajear a los 323 de sus tripulantes que perdieron la vida en las frías aguas australes.

Pero volviendo a la edición y a los efectos especiales, eso es lo que mas trabajo da: Ultimar los detalles, crear efectos para ser usados una sola vez como el localizador lunar (risas), extractar audios de Benedicto, Obama y Cristina, lo mismo que la voz del Capitán Escarlata. Pero cuando lo escuchas terminado es muy gratificante. Y como vos preguntas no es muy usual en los programas de radio católicas hacer algo así. Lo resumo en lo que dijera Juan Pablo II: “la Nueva Evangelización: Nueva en su ardor, en sus métodos, en su expresión…” y las palabras que dijera al inicio de su Papado desde la Plaza de San Pedro, cuando inauguró su pontificado, el 22 de octubre de 1978, al mundo entero: “No tengan miedo…”

- ¿María esta presente también en la Luna? -
(Risas) Aunque parece una locura, pero si. María está presente en suelo selenita: cuando la Misión del Apolo 11, se inició el día 16 de Julio de 1969, día de Nuestra Señora del Carmen, Neil Armstrong cumpliendo con los deseos de su esposa, que era muy devota de María, depositó una estampa de la Virgen de Garabandal en la Luna. Esta advocación de María, de un pueblo de Cantabria de nombre Garabandal en España, el 18 de Junio de 1961 se les manifestó a cuatro niños en 1961 como una continuación de su visita en Fátima. Nos pareció importante recordar este hecho y dar una nota más calida y de color en ese panorama que presenta la Luna, donde todo es gris y sin vida. Obviamente la que le “presta” su voz a la Virgen es nuestra locutora y amiga Mariela Vernas, que con dulzura, amor y autoridad de madre, nos ilumina y nos guía en el camino de su Hijo para ir al Padre, redondeando la historia con un mensaje de fe y consolación espiritual.

- Para concluir Alfredo, ¿esto termina acá…?
(Risas) Mira con la locura que tenemos Carlos y yo nunca se sabe, pero estamos pensando en muchas cosas nuevas con estos personajes… veremos que pasa en el futuro… muy próximo…

Con cara enigmática y tratando de disimular risas, Alfredo nos dejó para continuar su labor diaria. Eso si, se fue mirando hacia arriba, no la luna o las estrellas, sino para seguir buscando al que está más arriba, al Creador.

¿Es posible perdonar siempre a los enemigos?

Promediaba ya la vida pública de Jesús cuando una tarde, mientras les enseñaba a sus discípulos en Cafarnaún, Pedro le preguntó: “Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?” (Mt 18,21). Los maestros judíos solían discutir la cantidad de veces que una persona tenía que perdonar. Y los Doctores de la Ley habían llegado a la conclusión de que un hombre debía perdonar a su hermano hasta tres veces. Porque, decían, Dios en las Escrituras perdonaba siempre hasta tres veces, y la cuarta vez castigaba. En efecto, en el libro del profeta Amós se anuncia que Dios castigó a varios pueblos por el cuarto pecado cometido. Allí el profeta declara: “Por los tres crímenes de Damasco, y por el cuarto, no los perdonaré” (Am 1,3). “Por los tres crímenes de Gaza, y por el cuarto, no los perdonaré” (Am 1,6). “Por los tres crímenes de Tiro, y por el cuarto, no los perdonaré” (Am 1,9). Y lo mismo va diciendo de Edom, Ammón, Moab, Judá, Israel (Am 1,11.13; 2,1.4.6).

De estas palabras, los israelitas deducían que si el perdón de Dios se limitaba a tres ofensas, no había que pedirle a un hombre que fuera más misericordioso que Dios. Por eso no existía la obligación de perdonar más de tres veces. Pedro, al proponerle a Jesús perdonar hasta siete veces, lo que hizo fue tomar los tres perdones de los israelitas, multiplicarlos por dos, y agregarle uno. Y así, muy contento y satisfecho, pensaba haber dado un gran paso de generosidad, superando en misericordia a los maestros judíos. Esperaba, pues, escuchar las felicitaciones de Jesús.

Pero Jesús le respondió a Pedro de uno modo inesperado y sorprendente: “No te digo que perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete” (Mt 18,22). La expresión “setenta veces siete” no significa 490 veces, como puede parecer si la tomamos literalmente (70 x 7 = 490). Incluso la versión del evangelio de Lucas, tomada textualmente, es aún más extrema: “Si tu hermano peca contra ti siete veces al día, y las siete veces te dice: «Me arrepiento», debes perdonarlo” (Lc 17,4). Siete veces al día, equivalen a ¡2.555 perdones al año!

Lo que Jesús quiso decir con esta frase simbólica es que debemos perdonar “siempre”, sin poner límites. Que el perdón no debe ser una excepción, o un favor que le hacemos a alguien, sino un modo habitual de nuestra vida. ¿Por qué usó Jesús la expresión “setenta veces siete”? Por la historia de Caín y Abel narrada en el Génesis. Allí se cuenta que Caín era tan malvado que cuando alguien le hacía un daño, él no se vengaba una vez sino siete veces (Gn 4,15). Este resentimiento se fue transmitiendo a sus descendientes de tal manera, que uno de sus nietos llamado Lámek adquirió el hábito de vengarse, por cada ofensa que le hacían, setenta veces siete (Gn 4,17-24). Y fue esa violencia creciente la que provocó la ruina de la sociedad de aquel tiempo, con el diluvio universal.

Recordando esta vieja historia, Jesús quiso enseñar que a las ansias de venganza, los cristianos debemos oponer el perdón fraterno. Únicamente con el perdón es posible salvar del desastre a la nueva sociedad de los cristianos. Y para resaltar esta contraposición, utilizó la misma expresión de la historia de Caín. Varias veces enseñó Jesús a sus discípulos que debían perdonar. Y para que no olvidaran esta obligación la dejó inmortalizada en el Padrenuestro, cuando enseñó a pedirle a Dios: “Perdónanos nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden” (Lc 11,4). “Porque si ustedes perdonan a los hombres sus ofensas, también el Padre celestial los perdonará a ustedes; pero si no perdonan a los hombres, tampoco el Padre perdonará las ofensas de ustedes” (Mt 6,14-15).

Sin embargo, y a pesar del énfasis que Jesús puso en este mandato, pocas cosas hay que le cuesten tanto a los cristianos como perdonar. Y eso se debe a que tienen una idea equivocada sobre el perdón. El primer error consiste en creer que, cuando uno perdona, le hace un favor a su enemigo. En realidad cuando uno perdona, se hace un favor a sí mismo. La misma experiencia nos enseña que cuando guardamos rencor a alguien, o tenemos un resentimiento hacia otra persona, somos nosotros los únicos perjudicados, los únicos que sufrimos, los únicos lastimados; y nos causamos daño, pasando noches sin dormir, masticando odios, envenenando nuestra mente y atormentándonos con ideas de venganzas. Mientras tanto, nuestro enemigo está en paz y no se entera de nada.

Es llamativo cómo la medicina moderna, cada vez más, reconoce que los sentimientos negativos o de odio hacia otra persona producen enfermedades físicas y psíquicas, provocan infartos, disfunciones coronarias, afecciones cardíacas, problemas en los huesos, en la piel y el sistema inmunológico. Incluso muchas de nuestras dolencias - explica la ciencia médica - son en el fondo producto de nuestros rencores ocultos. Es indudable que nuestro enemigo estaría feliz si se enterara del daño que su recuerdo provoca en nosotros.

Equivocadamente, pues, solemos creer que el que perdona pierde. En realidad el que perdona gana. Porque perdonar es quitarse uno mismo una espina dolorosa e infectada, capaz de envenenar toda una vida. El odio causa mayor daño a quien lo tiene que a quien lo recibe. Y el que se niega a perdonar sufre mucho más que aquél a quien se le niega el perdón. Porque cuando uno odia a su enemigo, pasa a depender de él. Aunque no quiera, se ata a él. Queda sujeto a la tortura de su recuerdo, y al suplicio de su presencia. Le otorga poder para perturbar su sueño, su digestión, su salud entera, y convertir toda su vida en un infierno. En cambio cuando logra perdonar, rompe los lazos que lo ataban a él, se libera, y deja de padecer.

Por eso cuando Jesús pidió que perdonemos a los demás, no lo dijo pensando en los demás. Lo dijo pensando en nosotros. Porque dentro del proyecto de Jesús está que sus seguidores sean gente sana, y que puedan vivir la vida en plenitud. Él mismo lo afirmó: “Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia” (Jn 10,10). La segunda idea errónea que los cristianos tienen sobre el perdón, es creer que perdonar significa justificar. Que si uno perdona, de algún modo es porque “comprende” la actitud del otro, la minimiza. Que perdonar es, en el fondo, una manera de decir “aquí no ha pasado nada”.

Y no es así. A veces es mucho y muy serio lo que ha pasado. Pero si a pesar de ello uno perdona, no es porque cierra los ojos ante la evidencia de los hechos, ni porque le resulta indiferente el mal que se ha producido. Cuando a Jesús le presentaron una mujer sorprendida en pleno adulterio, Jesús la perdonó. Pero no justificó su mala conducta, ni le dijo que estaba bien lo que había hecho. Al contrario. La despidió aconsejándole: “Vete, y de ahora en adelante no peques más” (Jn 8,3-11). Con lo cual el Señor reconoció la gravedad del pecado cometido por la mujer.

Cuando uno perdona, pues, reconoce que el otro ha obrado mal, que ha cometido un hecho más o menos grave; pero aun así, y a pesar de todo, decide perdonarlo para preservar su propia salud y su bienestar interior. Perdonar, entonces, no es “disculpar”. No es liberarlo de la culpa al otro. No. Aun cuando el otro sea culpable de una mala acción, uno debe buscar perdonarlo, porque de esa manera se está librando de un sentimiento de frustración y tristeza que puede intoxicarlo. Perdonar siempre las ofensas, los agravios y los insultos no es minimizar la diferencia entre el bien y el mal, ni convertirse en cómplice del injusto, sino asumir una higiénica actitud de vida, que produce a los largos efectos benéficos y saludables.

Ariel Álvarez Valdés
Biblista

martes, 22 de julio de 2014

Atentado a la AMIA

A las 9:53 del 18 de julio de 1994 se produce una explosión en el edificio de la AMIA, que las investigaciones aún no han podido determinar fehacientemente si se debió a un coche bomba o al material explosivo escondido en un volquete de escombros, depositado frente a la entrada de la mutual judía minutos antes de la tragedia. En pocos segundos la Asociación Mutual Israelita Argentina y varios edificios aledaños quedaron reducidos a escombros. En el atentado murieron 85 personas y otras 300 quedaron heridas. 67 de las víctimas se encontraban dentro de la AMIA y otras 18 en la vereda o en edificios aledaños. Aunque al principio las cifras oficiales llegaron a contar 86 muertos, la cifra final fue de 85, ya que otras cuatro personas fueron encontradas con vida, y tres más fallecieron luego del atentado.

Fue el mayor ataque terrorista y acto antijudío en Argentina después de la Segunda Guerra Mundial. Más de 1000 viviendas y comercios cercanos quedaron destruidos, la pérdida de gas en la zona fue de gran magnitud, la onda expansiva arrasó con toda la cuadra de Pasteur al 600-700, lanzando autos, árboles, carteles y personas por los aires; los vidrios de las ventanas de las viviendas y negocios estallaron hasta a seis cuadras a la redonda. La gran mayoría de los heridos fueron trasladados al Hospital de Clínicas ubicado en Av. Córdoba y Pasteur (a solo unas cuadras) otros trasladados a hospitales públicos cercanos. Tras el atentado en su momento, la AMIA empezó a funcionar en Ayacucho 632 como centro de información sobre las víctimas y sede alternativa que en poco tiempo las funciones relacionadas a la institución funcionaron correctamente, en especial los servicios sociales.

Sobre el Atentado a la AMIA existen distintas hipótesis:

Conexión iraní. La Justicia argentina sostiene que las pruebas demuestran que el ataque fue cometido por el movimiento islámico libanés Hezbolá con el apoyo estratégico y económico del gobierno de Irán. Según la justicia, el ataque fue perpetrado por Ibrahim Hussein Berro, un militante de Hezbolá de 29 años que tiene una placa conmemorando su "martirio" en el sur del Líbano. Berro fue reconocido por una testigo. Hezbolá niega haber tenido que ver con el atentado y aduce que Berro fue muerto en enfrentamientos con las fuerzas de defensa israelíes. El estado argentino, acusó oficialmente, en 2006, al gobierno de Irán por el atentado y realizó un pedido de captura internacional a INTERPOL para ocho ex funcionarios iraníes.

Conexión siria. La otra hipótesis sostiene que fue un atentado contra el presidente Carlos Menem al cancelar el proyecto de venta de reactores nucleares a Siria y del proyecto Cóndor, que fue vendido a Egipto y que hay indicios que apuntan a Siria como país planificador del atentado a la AMIA.

Conexión de la Policía Bonaerense. Hasta ahora nadie está preso por este atentado. El proceso en Argentina fue desprolijo y con numerosas idas y venidas. En el 2005 el presidente Néstor Kirchner llamó a estas investigaciones incompetentes sin resolver como una "deshonra nacional". El juez que llevaba adelante la causa, Juan José Galeano, fue destituido y dejó de investigarse la hipótesis de una conexión local que habría sido cómplice del atentado ya que involucraba a la policía de la Provincia de Buenos Aires.

En 2003 fue elaborado por la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) de Argentina, con la colaboración del FBI, el Mossad y otros servicios europeos un informe donde se identificaba a un ciudadano apellidado Berro, Brru o Borro, como el atacante suicida y se afirmaba que el ingreso al país se había producido por la Triple Frontera junto con Ahmed Saad. El 9 de noviembre de 2005 el fiscal Nisman dijo que habían identificado al conductor suicida como Ibrahim Berro, de 21 años, gracias a los testimonios y dos fotografías aportados en Míchigan por sus hermanos. Añadió que "para la época del atentado" Hassan y Abbas Berro "ya no lo veían" a Ibrahim. Sin embargo, las declaraciones hechas el 15 de septiembre de 2005 por los hermanos Hassan y Abbas Berro en Estados Unidos, ante Nisman y Marcelo Martínez Burgos, titulares de la Unidad Fiscal AMIA, y la fiscal de Míchigan, Bárbara McQuade, que constan en un documento interno del Ministerio de Justicia desvincularon a Ibrahim Berro del hecho y uno de los hermanos aseguró haber estado con Ibrahim una o dos semanas antes de su muerte, ocurrida el 9 de septiembre de 1994.

Los hermanos sostuvieron además que Ibrahim era un discapacitado físico porque fue víctima de una explosión en el Líbano que lo dejó rengo y le afectó un pulmón. En cuanto a las fotografías, Nisman dijo haberlas exhibido a Nicolasa Romero, una mujer que dijo haber visto al conductor antes de la explosión, y que ella respondió que "tiene un gran parecido". Sin embargo, cuando el juez federal Rodolfo Canicoba Corral mostró esas fotos a Romero el 23 de septiembre de 2005, ésta declaró que no lo reconocía "como el chofer". Luego le mostraron el identikit que ella dictó el 21 de julio de 1994 y volvieron a exhibirle las fotos, a lo que respondió que veía un parecido en el rostro y la contextura de la cara pero no estaba ciento por ciento segura y posteriormente, en el juicio oral, dijo que el identikit "se parece muy poco" al chofer. Por otra parte, el identikit es de frente y ella al chofer lo vio de perfil. En el año 2003, el gobierno argentino había pedido la extradición desde el Reino Unido del ex embajador iraní Hadi Soleimanpour, acusado de participar en el atentado. La justicia británica consideró que las pruebas que culpaban al diplomático no eran suficientes y el gobierno británico no extraditó al iraní. Según el juez John Royce, leyó las "400 páginas enviadas por el magistrado argentino en conexión con el caso" sin poder encontrar "nada que constituya evidencia clara de la participación del detenido en el atentado".

El gobierno argentino rechazó de "manera categórica" las amenazas del gobierno de Irán frente al pedido de detención internacional a través de la Interpol que pesa sobre el ex presidente Ali Bahramie Rafsanjani y otros ocho cómplices sospechados de perpetrar el ataque terrorista contra la AMIA, y afirmó que las declaraciones formuladas por los funcionarios de Teherán "constituyen una injerencia en los asuntos internos de la República Argentina" El 24 de mayo de 2013, dos de los sospechosos iraníes acusados de planificar el atentado a la AMIA, Mohsén Rezaí y Alí Akbar Velayatí, fueron anunciados como candidatos para las elecciones presidenciales iraníes. En mayo de 2013, el fiscal Alberto Nisman emitió un nuevo dictamen con más de 500 páginas acusando a Irán de infiltrarse en Sudamérica para establecer redes de inteligencia destinadas a cometer, fomentar y patrocinar actos terroristas en países como Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile, Colombia, Guyana, Trinidad y Tobago y Surinam. También atribuyó al ex agregado cultural iraní en la Argentina, Moshen Rabbani, acusado por el ataque a la AMIA, la coordinación de la penetración en Sudamérica y especialmente en Guyana a través de su discípulo Abdul Kadir, quien fue sentenciado en 2010 a prisión perpetua por su responsabilidad en el frustrado atentado al aeropuerto de Nueva York. El 18 de julio de 2014, al cumplirse veinte años del atentado, en un acto multitudinario, el vicepresidente de la AMIA, Thomas Saiegh, reclamó nuevamente la derogación del memorándum de entendimiento Argentina-Irán y exigió medidas concretas para conseguir la captura de los iraníes acusados del atentado.

El papa Francisco transmitió su "cercanía" con la comunidad israelita y los familiares de las víctimas del atentado a la AMIA. El director del Congreso Judío Latinoamericano, Claudio Epelman, visitó al pontífice y grabó en su celular el video con el mensaje. "El terrorismo es una locura", dijo Francisco 

Texto completo:

"A 20 años de la tragedia de la AMIA quiero hacer llegar mi cercanía a la comunidad israelita argentina y a todos aquellos que son familiares de las víctimas, sean judíos o sean cristianos.

20 años de la tragedia, de una locura. El terrorismo es una locura. El terrorismo solamente sabe matar, no sabe construir, destruye.

Por eso mi cercanía a todos aquellos que han visto vidas sesgadas, esperanzas truncadas, ruinas.

Algunas veces dije que Buenos Aires es una ciudad que necesitaba llorar, que todavía no había llorado lo suficiente. A riesgo de caer en un lugar común, lo repito: nos hace falta llorar. Somos muy proclives a archivar cosas, a no hacernos cargo de historias, de sufrimientos, de cosas que podrían haber sido bellas y no fueron.

Y por eso nos cuesta tanto encontrar caminos de justicia, para encarar la deuda que esta tragedia a contraído con la sociedad.

Junto a mi cercanía, junto a mi oración por todas las víctimas, también hoy va mi deseo de justicia. Que se haga justicia.

Que dios bendiga a todos. A las instituciones, a las familias. Y que dios dé paz a los que murieron en este acto de locura".

Matrimonio Indisoluble: ¿pero siempre fue así?

Según la doctrina y la praxis de nuestra Iglesia, desde hace unos ocho siglos, la indisolubilidad es una característica ineludible del matrimonio rato y consumado, si ha sido contraído por una pareja de católicos de acuerdo con la forma establecida. De manera que –por más insoportable que se tornara la convivencia entre los esposos, y a pesar de extremas inconductas de uno en contra del otro–, el vínculo matrimonial permanece incólume, y ninguno de los dos (ni siquiera el perjudicado) puede acceder de modo válido y legítimo a un nuevo matrimonio. No existe una posible alternativa a partir de lo dictaminado por el papa Alejandro III, quien gobernó la Iglesia de 1159 a 1181. Oficialmente, ésa sigue siendo la norma a la que deben ajustarse los fieles en pos de un proyecto ideal, de imposible sustentación en muchos casos. ¡Qué distinta es la realidad objetiva que nos rodea!: se multiplican cada vez más los divorcios por la vía civil y se constituyen nuevas parejas conyugales. Y la corriente sigue “in crescendo”. Son las noticias que nos llegan día a día, referidas en general a matrimonios católicos, por ser mayoría en nuestro ambiente. Pero la disgregación de la dupla matrimonial es un fenómeno verdaderamente mundial que nos pone frente a un hecho lamentable en sí mismo y también en sus consecuencias (¡no es la menor la relativa a los hijos!...).

Hay que tachar de inconsciente a quien pensara que el matrimonio pueda marchar a remolque de la moda, y que deba considerarse como una entidad acomodaticia y mudable, a semejanza de la indumentaria, del moblaje, de la vivienda o de la actividad laboral… Al contrario, se trata de una institución tan básica y raigal en la naturaleza humana que es forzoso reconocerle estabilidad, o permanencia, sin la cual se frustraría su esencia o finalidad. Con todo, en las acciones humanas, aunque sean respetables y sagradas, conviene oportunamente acompasar el ideal con la realidad, la cual, muy a menudo se empeña en complicar las cosas, y de modo particular en temas matrimoniales. La sincera intención de indisolubilidad de por vida –que debe existir sin duda en la mente y en el corazón de los que se casan–, con frecuencia, al término de algunos años (o meses…), se vuelve moralmente insostenible.Recuerdo las sabias palabras de un clérigo muy erudito y profundo conocedor de los seres humanos, que solía repetirme las siguientes ideas:

Yo no puedo admitir “ninguna indisolubilidad absoluta” fuera de la que existe entre las divinas personas de la Santísima Trinidad. La indisolubilidad que debe tener vigencia entre esposos –aun cuando sean católicos–, pienso que no es otra cosa que “el franco y firme propósito e intención de estabilidad y perseverancia” que ellos abrigan en su alma, al momento de casarse, y que luego humanamente se esfuerzan por conservar. Pero somos muy frágiles, y con frecuencia la vida nos depara contratiempos agobiantes e imprevisibles que desbaratan los planes mejor intencionados. Cuando el amor ha sido herido de muerte, el matrimonio queda va-ciado. Es claro como el agua que, por lo general, nos mostramos bastante débiles frente a las exigencias del IDEAL, a pesar de la gracia divina que quiere ayudarnos. Son legión los que han claudicado en su primer matrimonio; y, dado que carecen de vocación monacal, ellos no se resignan a vivir al margen del estado matrimonial. Es comprensible que intenten formar nueva pareja, con la esperanza de buen resultado, sin renunciar por ello a su fe religiosa, mientras soportan con inocultable disgusto que sean irremediablemente diferenciados en la habitual convivencia eclesial.

Duele mucho que la Iglesia (madre que debe desvivirse por to-dos sus hijos) no arbitre soluciones ni ofrezca una respuesta superadora de la condición en que se encuentran actualmente los “católicos divorciados que han vuelto a casarse”. Sin negar el trato correcto que reciben y el clima de espiritualidad y apostolado en que pueden moverse en el seno de la comunidad católica, ellos sienten con pesar que su situación eclesial es bastante ambigua y precaria, y –en algunos casos–, pendiente de la inconfesable perspectiva del fallecimiento del cónyuge anterior… Teólogos y juristas de peso aseguran, con sólido fundamento, que la “imposibilidad de disolver el matrimonio ‘rato y consumado’ existe solamente ‘de hecho’, porque así lo estableció un Papa, en virtud de su facultad de ‘atar y desatar’ que Cristo le confirió”. Pero ello al mismo tiempo supone que el jefe de la Iglesia, en determi-nadas circunstancias, también puede introducir modificaciones o excepciones en nuestros días, tal como efectivamente las hubo hasta fines del siglo XII. ¡El papa Francisco no puede mantenerse ajeno al clamor de tantas almas!

Por Rodolfo A. Canitano

Fuente:
Periódico Diálogo
Nro. 231 - Julio 2014
www.periodicodialogo.blogspot.com.ar

miércoles, 16 de julio de 2014

¿Quién era Barrabás?

Horas antes de morir en la cruz, Jesús de Nazaret fue sometido a una curiosa votación, junto a un personaje llamado Barrabás. No era para ganar un cargo político, sino para ganar el derecho a la vida. Jesús perdió, y tuvo que morir en la cruz. Pero ¿quién era ese personaje? Su nombre: Barrabás. Hasta el día de hoy su figura sigue siendo un misterio. Para unos era un revolucionario político, del grupo de los zelotas, que conspiraba contra el gobierno de Roma. Para otros, era un asesino. Y para Hollywood, que lo inmortalizó en una famosa película de 1962, Barrabás (magistralmente interpretado por Anthony Quinn) era el jefe de una banda de ladrones que asaltaba y saqueaba caravanas.

Tampoco los Evangelios se ponen de acuerdo sobre su identidad. Para Mateo, era “un preso famoso” (Mt 27,16). Para Marcos y Lucas, era uno de los “sediciosos que en el motín habían cometido un asesinato” (Mc 15,7; Lc 23,19). Para Juan, era “un ladrón” (Jn 18,40). Y para el libro de Los Hechos de los Apóstoles era “un homicida” (3,14). Por lo tanto, del retrato que obtenemos del Nuevo Testamento, Barrabás era tres cosas: un sedicioso político, un ladrón, y un asesino. Pero ¿era algo de todo esto Barrabás, aquel enigmático personaje que casualmente se encontraba en la cárcel de Pilato el día que juzgaron a Jesús?

La creencia más generalizada sobre Barrabás es que se trataba de un sedicioso, es decir, una especie de guerrillero o subversivo que luchaba contra el poder de Roma en Palestina. Pero de ser así, ¿cómo se explica que Poncio Pilato lo soltara tan fácilmente? Ningún gobernador romano, según lo que conocemos de la historia, habría devuelto jamás la libertad a un preso que estuviera acusado de hostilidad contra el Imperio. Por eso otros prefieren la segunda alternativa, de que Barrabás era un simple asesino, que con algunos compañeros habría matado a una persona en el ámbito privado, sin connotaciones políticas ni revolucionarias. Pero, ¿por qué entonces Mateo, al hablar de él, dice que era un preso “famoso”, en el sentido de “ilustre”, “célebre”?

No se trata sólo de alguien “muy conocido”, sino también “admirado” y “respetado”. Pablo usa esta misma palabra griega cuando, al hablar de Andrónico y Junia en Rm 16,7, dice que eran “ilustres” entre los apóstoles. ¿Cómo un ladrón puede ser venerado y tener el reconocimiento popular? La tercera hipótesis ve en Barrabás a un ladrón, un delincuente común. Pero Marcos cuenta que la multitud, al enterarse del arresto de Barrabás, fue a pedir a Pilato que lo liberara, antes de que a Pilato se le ocurriera la posibilidad de que la gente optara entre su liberación o la de Jesús (Mc 15,6-7). ¿Cómo un ladrón y delincuente como Barrabás podía despertar espontáneamente en la gente tanto fervor y entusiasmo, a tal punto de que fueron a solicitar su perdón?

Frente a tantos obstáculos insalvables que encuentran todas estas explicaciones, muchos exegetas han propuesto una cuarta solución: que Barrabás no existió. Que es una figura simbólica, imaginaria, creada por la tradición cristiana para dar mayor dramatismo y significado a la muerte de Jesucristo. Que el único acusado de carne y hueso que estuvo presente aquél día frente a la multitud fue Jesús de Nazaret. Pero si analizamos con más cuidado los datos del Nuevo Testamento quizás podamos encontrar otra respuesta menos pesimista a este problema. Ante todo, llama la atención que Marcos, el primer evangelista en escribir, cuando habla del incidente por el que arrestaron a Barrabás, se refiere a él como “el motín” (en griego, stásis) (15,7).

Resulta curioso que a un motín (o alzamiento político) se lo llame “el” motín, con artículo determinado, sin que en ninguna otra parte se aclare a cuál motín se refiere. Lo único que sabemos es que sucedió en el contexto de la Pascua. Pero, ¿cuál es este motín, ocurrido en tiempo de Pascua, y tan conocido, que no hacía falta más aclaraciones para recordarlo? En griego, la palabra stásis significa, en efecto, enfrentamiento, pelea, lucha, disputa, pero no siempre alude a un enfrentamiento subversivo o político. Por ejemplo, en Hch 15,2 stásis significa “enfrentamiento o debate doctrinal”, es decir, de ideas, sobre el tema de la circuncisión. En Hch 23,7.10 es un enfrentamiento sobre la resurrección de los muertos. En Hch 24,5 es la lucha entre judíos por las diferentes interpretaciones de la Ley.

Por lo tanto, “el” stásis de Marcos (con artículo determinado) podría traducirse también por “el enfrentamiento”, “la disputa”, o “la lucha” de carácter intelectual, incluso artística, o un certamen o concurso lúdico, que coincidiese con las fiestas de Pascua. Ahora bien, ¿cuál enfrentamiento o pugna sobresalía en aquél tiempo de tal manera que hubiera podido adquirir popularmente el apelativo absoluto de “el” enfrentamiento? Gracias al escritor judío Flavio Josefo, sabemos que el rey Herodes había construido en Jerusalén un grandioso anfiteatro o hipódromo en el valle del Tiropeón, la zona baja de la ciudad, en el que se celebraban carreras de carros y de jinetes, dotadas de importantes premios. O sea que stásis podría significar también una competición hípica, en especial una carrera de carros.

Más aún, si a alguna stásis o certamen deportivo le convenía el nombre eminente de “la” competición, era desde luego la carrera de carros, sobre todo en el ambiente de Roma, donde ésta era la máxima atracción popular, y donde se encontraban los lectores de Marcos. Ahora hay que aclarar quiénes eran los sediciosos (en griego, stasiastés) que habían cometido el asesinato, y por el que había terminado preso Barrabás (Mc 15,7). Para esto debemos analizar esta segunda palabra. Normalmente stasiastés se traduce como sedicioso, faccioso, o revolucionario político. Sin embargo la palabra puede traducirse también por perturbador, molesto, es decir, cualquier antisocial privado (como aparece en muchos textos griegos antiguos), y no necesariamente un rebelde de carácter político. De modo que aquellos stasiastés encarcelados con Barrabás podrían perfectamente haber sido unos simples alborotadores del orden público, y no unos activistas subversivos contra Roma.

Podemos concluir, pues: a)que la stásis de Marcos no es necesariamente un choque guerrillero, sino que podría referirse a una competición deportiva, a alguno de aquellos espectáculos que presenciaban los contemporáneos de Jesús en el hipódromo de Jerusalén; b)que los revoltosos que acompañaban en la cárcel a Barrabás no eran unos sublevados contra Roma, sino que podían ser unos simples espectadores excitados, provocadores, y pendencieros. Por lo tanto, no estaríamos muy errados si dijéramos que Barrabás podría haber sido un auriga (es decir, un conductor de carros de carrera), al que el pueblo admiraba y cuya liberación querían a toda costa. Y que los que estaban en prisión con él eran unos espectadores revoltosos que, por ejemplo, podían haber empujado hacia los caballos o las ruedas del carro de Barrabás a un infeliz aficionado, tal vez hostil a su ídolo, y haberle provocado la muerte, de modo que Barrabás terminó también accidentalmente implicado en el crimen.

Si esto es así, entonces se aclaran muchos de los detalles borrosos que aparecen en los Evangelios. Primero, se comprende la distinción que Marcos hace entre Barrabás y sus compañeros de prisión. Sólo a éstos los llama “revoltosos”, y sólo a éstos los presenta como autores del homicidio, mientras que de Barrabás no dice nada. Segundo, que a Barrabás se lo conociera por su apodo. En efecto, Marcos escribe: “Había uno, el llamado Barrabás”. Generalmente la expresión “llamado” alude a un sobrenombre. Así, por ejemplo: “De María nació Jesús, llamado Cristo” (Mt 1,16); “Vio a Simón, llamado Pedro” (Mt 4,18); “Dijo Tomás, llamado Mellizo” (Jn 11,16). De modo que Barrabás no era su nombre, sino su sobrenombre deportivo. Tercero, que Mateo pudiera decir de él que era un detenido “célebre” (Mt 27,16). Cuarto, que Barrabás tuviera tantos partidarios o adeptos de su actividad deportiva, que pidieran espontáneamente su liberación. Quinto, que Pilato no tuviera mayor inconveniente en concedérsela, puesto que, en definitiva, Barrabás no era propiamente culpable.

Esta interpretación tropieza, sin embargo, con un obstáculo. Y es que el Evangelio de Juan define a Barrabás como un “ladrón” (18,40). De hecho este calificativo es el que más ha influido, desde la antigüedad, para identificar a Barrabás. Al llamarlo así, ¿pensaba Juan que Barrabás era verdaderamente un delincuente que robaba y hurtaba? Podemos hallar una respuesta a esto, si tenemos en cuenta que Juan es el Evangelio más simbólico de todos, y que muchas veces su lenguaje y sus palabras esconden un sentido más profundo y alegórico de lo que a simple vista puede aparecer. Por lo tanto, tendríamos que preguntarnos: ¿qué significa “ladrón” para el Evangelio de Juan? La respuesta aparece en la parábola del Buen Pastor (Jn 10,1-18). Allí Jesús dice: “El que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, ése es un salteador y un ladrón” (v.1). En cambio “el que entra por la puerta, ése es el Pastor de las ovejas” (v.2). “Todos los que han venido son salteadores y ladrones” (v.8). “El ladrón sólo viene a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia” (v.10).

Ariel Álvarez Valdés
Biblista

San Pantaleón

La historia cuenta que Pantaleón nació a principios del año 282 y vivió su corta vida (23 años) en la ciudad de Nicomedia, entonces perteneciente al Imperio Romano, y conocida actualmente con el nombre de Ismid, en proximidades de la ciudad de Estambul, Turquía Asiática. Su madre era cristiana y se ocupó al comienzo de la educación del pequeño niño, iniciándolo en la Fe en Jesús, la que falleció cuando aún era muy chico, mientras que su padre, que era senador del gobierno romano y de ambición desmedida, le proporcionó los mejores maestros de literatura y luego lo puso a estudiar junto a Eufrosino, médico del emperador.

Su progreso en los estudios le dispensó a Pantaleón que el emperador lo nombrara su médico de cabecera. Es entonces que entabló amistad con Hermolao, anciano sabio que era amigo de su madre, quien le enseñaba sobre que al que tiene Fe en Jesucristo y en sus milagros también los puede llegar a hacer en su nombre y, aunque estas palabras al principio no calaban en el muchacho, el Señor iba depositando en su corazón puro y amante de la verdad su gracia. Se cuenta que un día halló en su camino a un niño muerto por la mordedura de una serpiente que todavía se hallaba en el lugar, lo que conmovió las fibras de su corazón, e invocando el nombre de Jesús pidió la cura o resurrección de la criatura y la muerte del ofidio, contemplando luego para su asombro que el niño revivía y la serpiente moría, con lo que el Señor le quitó al joven médico todas las dudas que tenía sobre las enseñanzas de Hermolao.

Luego de ello, Pantaleón comenzó a prepararse para el Bautismo, porque quería ser un soldado de Cristo, e invitó a su padre para que también se bautizara, a lo que el mismo se negó. Pero Dios le puso en el camino a Antimo, un ciego de muy buena posición, el que había gastado mucho dinero en tratamientos sin resultados, al que el joven tocó sus ojos con las manos y, en nombre de Jesús, le devolvió la vista, provocando así la conversión de su inflexible padre. Poco tiempo después su padre falleció, dejándole a Pantaleón una cuantiosa fortuna, que repartió entre los pobres, a quienes consideraba sus hermanos. En tanto, el emperador Diocleciano, inducido por los sacerdotes paganos, dictó leyes para perseguir a los cristianos, aunque como estimaba al joven médico no prestó oídos a las acusaciones en su contra.

En el año 313, al morir Diocleciano, lo sucedió Maximiliano, quien quiso disuadir a Pantaleón de su Fe, mandando que lo ataran a un poste y lo flagelaran, azotándolo con látigos y otros tormentos, quemándole luego las llagas con hierros y tizones encendidos. Viendo los torturadores que Pantaleón no experimentaba sufrimiento por los castigos, y que a cambio esto aumentaba la conversión de los presentes, decidieron poner fin a su vida, introduciéndolo en una caldera con plomo derretido. Este hecho, en lugar de causar su muerte, fue como un bálsamo que curó todas sus heridas y quemaduras. Maximiliano, viéndose humillado al no poder quebrantar la Fe del Santo Médico, mandó atarlo de pies y manos y le colgaron del cuello una pesada piedra, para luego arrojarlo al mar, y Pantaleón salió flotando en la otra orilla, donde fue rescatado y desatado por sus amigos.

Preso nuevamente, fue llevado ante el Emperador, quien también mandó detener a Hermolao y decapitarlo por no ofrecerse a los dioses paganos. Pantaleón fue enviado al anfiteatro para que lo devoraran las fieras y ante la presencia de todos y de Maximiliano los leones cambiaron su actitud y le lamieron las manos, lo que provocó muchas conversiones al cristianismo. Luego fue preso nuevamente y atado a una gran rueda dentada, para arrojarlo a una barranca para que se destrozara el cuerpo del mártir, pero la rueda, en la primera vuelta, cortó las ligaduras, dejando a Pantaleón libre en el suelo. El emperador, desesperado ante estas demostraciones divinas y milagrosas, quiso terminar de una vez con él, haciéndolo llevar y atar al tronco seco de un árbol en el centro de la plaza de Nicomedia, donde fue azotado, y cuando su sangre humedeció la tierra el añoso olivo dio muestras de vida y de su tronco aparecieron hojas y frutos, y Pantaleón, cansado de tantos tormentos, pidió a Dios que lo llevara consigo, por lo que su eterna vida se halla simbolizada en la estampa donde está el olivo que volvió a nacer.

Se dice que una mujer recogió su sangre del suelo, mezclada con tierra y musgo, y que aún se conserva. Cuando se conmemora su martirio, todos los 27 de julio de cada año, esa misma sangre, que está siempre coagulada, se licua milagrosamente, lo cual es un hecho inexplicable para la ciencia y admirable aún para los incrédulos. Este prodigio puede observarse en el relicario de la ciudad de Ravello (Italia) y también en Madrid (España), donde también se venera la sangre de San Pantaleón.

Nuestra Señora del Carmen

El nombre del Carmen viene del Monte Carmelo o “viña de Dios” que está en Tierra Santa. Según el Libro de los Reyes, allí vivió el Profeta Elías con un grupo de jóvenes, dedicados a la oración. Corría el año 300 a AC., y una gran sequía asolaba la región; el Profeta subió a la montaña para pedir lluvia y divisó una nube de luminosa blancura de la cual brotaba el agua en abundancia; comprendió que la visión era un símbolo de la llegada del Salvador esperado, que nacería de una doncella inmaculada para traer una lluvia de bendiciones. Desde entonces, aquella pequeña comunidad se dedicó a rezar por la que sería madre del Redentor, comenzando así la devoción a Nuestra Señora del Carmen (o Carmelo).

Muchos acontecimientos han sucedido a través del tiempo, pero las oracio­nes continuaron elevándose desde el Carmelo: es que los hombres y las institu­ciones pasan, pero las obras de Dios permanecen porque participan un poco de su eternidad. Nace la Virgen María y llega a ser la madre del Salvador: según la tradición visitó a los monjes y los estimuló a continuar sus oraciones. Luego vino la pasión y muerte, seguidas de la resurrección y marcha al Cielo de Jesús, y más tarde de su Madre. Luego vendrán las invasiones musulmanas, pero las oraciones del Carmelo no se interrumpen sino que los monjes deciden trasladarse a Europa.

Allí los encontramos en el Siglo XIII: su Superior, San Simón Stock estaba en oración, preocupado por nuevas persecuciones, cuando se le apa­rece la misma Madre de Dios para decirle: “amadísimo hijo, recibe el escapulario de mi orden para que quien muriese llevándolo piadosamente, no padezca el fuego eterno”. El Papa Gregorio XIII declaró verdadera esta aparición después de serios estudios, y basándose en los favores que recibían los que usaban el escapulario. También fue reconocida esta aparición por el Papa Juan XXII, que recibió una nueva aparición de la Virgen, en la que prometía sacar del purgatorio el primer sábado después de su muerte a sus devotos.

Esta devoción se difundió por toda Europa y contó con Santos de la talla de San Juan de la Cruz y Santa Teresa; no es extraño que llegara a América y acompañara el despertar a la fe de nuestros indígenas que la veneraron desde mediados del siglo XVI. Ya en el siglo XVIII se encuentra en Mendoza la imagen que hoy veneramos, pues don Pedro de Núñez “caballero de gran fortuna y devoción, donó la imagen y todo lo necesario para el culto de la Virgen del Carmen”. Primero estuvo en el templo de los Padres Jesuitas estando fundada la Cofradía. En 1776, a raíz de la expulsión de la Orden, la imagen fue trasladada a San Francisco, des­de donde presidiría una de las más bellas jornadas de la historia de nuestra patria. Llega el año 1814, momento en el que San Martín hará de los pacíficos habitantes de Cuyo, heroicos soldados forjadores de libertad, pero ellos necesitarán una Madre que los ampare y de sentido a tanto sacrificio.

Es de todos, conocida la profunda devoción que el Libertador profesó a la Virgen y que lo hizo nombrarla Generala de su Ejército, superando los respetos humanos de una época en la que el liberalismo había impuesto la idea de que “la religión es asunto privado”. Tanta importancia dio al tema, que lo decidió con su Estado Mayor, según dice Espejo en su obra El Paso de los Andes: “la devoción a la Virgen del Carmen estaba muy arraigada en Cuyo y casi todos los soldados llevaban su escapulario, por eso fue ella la que tuvo preferencia” dice, y más adelante describe la brillante ceremonia (5 de enero de 1817) durante la cual San Martín le entrega su bastón de mando, la nombra Generala, y hace bendecir también la Bandera de los Andes, “saludada por dianas y la banda con cajas y clarines, mientras rompía una salva de veintiún cañonazos, ante el ejército de gran gala y todo el pueblo de Mendoza”. Más tarde, después de sus triunfos, entregará definitivamente su bastón, esta vez en el silencio que acompaña a todo lo grande y dejando aquella conocida carta: “la protección que ha prestado al Ejército de los Andes su Patrona y Generala la Virgen del Carmen son demasiado visibles...” Ambas reliquias, el bastón y la carta, se conservan hoy en el Camarín de la Virgen, como mudos testigos de la parte que Ella tuvo en la grandeza de alma de nuestro Libertador. Siendo Generala del Ejército Argentino, junto a la banda, acompaña a la imagen nuestra bandera. Como así también las banderas de Perú y Chile, al ser esta advocación Patrona de los 2 países vecinos.

Por inquietud de Fray Leonardo Maldonado, el Papa Pío X, decretó: “que la Sagrada Imagen de la Virgen María bajo el título del Carmen que se venera en la Iglesia de San Francisco en Men­doza, sea con voto solemne coronada con corona de oro”. Apoyó su resolución en la “Suficiente constancia que existe de la popular veneración de la imagen, de su fama y celebridad como también de las gracias admirables y celestiales, dones concedidos copiosamente por ella”.

::: El Escapulario :::

Ya antes del siglo X, se los usaba como símbolo de unión con una orden religiosa y su espiritualidad, aun viviendo la vida corriente en medio del mundo. Consistían en una franja de tela igual al hábito de los religiosos, que se introducía por la cabeza cayendo hacia adelante y atrás, de ahí su nombre que viene de escápula, espalda en latín; con el tiempo redujeron su tamaño hasta el actual. Lo importante es que no se trata de un amuleto o de algo con poderes mágicos. Es un signo sacramental que hace presente el amor de la Virgen hacia quienes son buenos hijos de Dios, viven en su amistad, o sea gracia y cumplen su ley.

Hoy Necesito

viernes, 11 de julio de 2014

Cristo Reina - Athenas Vénica

Esta semana la música de EL ALFA Y LA OMEGA, es netamente nacional: presentamos el nuevo disco de la cantante Athenas Vénica que lleva por título “Cristo Reina”

Este es el primer disco de Athenas, una de las voces más bellas, talentosas y prometedoras del panorama de la música actual, al servicio de la nueva evangelización. Como lo afirma ella misma en el prólogo de esta obra, integran el repertorio una cuidada selección de canciones que ayudan a rezar, a reunirnos como iglesia y a encontrarnos con la amorosa presencia del Señor. Incluye una versión especial del himno de la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud 2013 celebrada en Río de Janeiro, de la cual, Athenas fue una de las animadoras musicales.

Un disco exquisitamente mezclado, con unos arreglos musicales muy cuidados, Athenas en esta oportunidad esta acompañada por las armoniosas cuerdas de Jonatan Narváez y arreglos y acompañamientos del conocido cantautor argentino, Kiki Troia.

Puede conseguirse en todas las librerías San Pablo (Argentina)
Mayor información:
www.san-pablo.com.ar

miércoles, 9 de julio de 2014

La Cité Catholique - Segunda Parte

Desde su comienzo, la Ciudad Católica se propuso la formación de cuadros con vistas a la acción en el mundo contemporáneo. Autodefinidos como “Un grupo de laicos obrando como católicos, pero también como ciudadanos”, encaminados a la “formación e irradiación de “cuadros”, procuraron articular los valores universales católicos con las disyuntivas que desplegaba la lucha política presente, “no en un plano meramente local o nacional sino internacional” A causa de su renuencia inicial a involucrarse en las pugnas del país, la revista se abstuvo de manifestar sus posiciones respecto al contexto político argentino. Esta actitud cambió en 1966, cuando vislumbraron posibilidades para actuar en el gobierno.

Sus máximas estaban contenidas en el pensamiento integrista, delineado por Ousset pero nutrido por múltiples pensadores reaccionarios que continuaron o enriquecieron el camino abierto por Joseph de Maistre. Rechazaban la masonería, el racionalismo, el laicismo, el sistema institucional liberal y lo que consideraban sus derivados: el “homo democraticus”, los mass media, el progresismo, la “atomización”, el socialismo, el comunismo, la lucha de clases y, en definitiva, la secularización de la sociedad –a la que homologaban con la “Revolución”–. Frente a ello proponían establecer una sociedad católica orgánica, funcionalmente integrada, donde colaboraran empresarios y trabajadores, y los vínculos se basaran en las jerarquías “naturales” bajo el fundamento sagrado: Dios y el Reinado social de Jesucristo.

Dicho en sus propias palabras, los miembros de la Ciudad Católica afirmaban: oramos y luchamos para que Cristo reine en todos los órdenes de la vida social: empresas, cámaras gremiales, sindicatos, fuerzas armadas, en el cine, los diarios y demás medios de comunicación, en el mundo de la cultura y del deporte, en la escuela, la familia, los municipios, universidades, la literatura, la ciencia, en el mismo poder político. Huelgan comentarios acerca del carácter radicalmente integrista de la propuesta del grupo, así como también de lo arduo de su empresa en la realidad en la que estaban inscriptos. Si bien en un momento ulterior esta dificultad permitirá entender la belicosidad de su proyecto, cabe analizar la organización a través de los cuales pensaban dotarse para actuar con eficacia en pos de su apuesta.

Si rechazaban la organización partidaria y la masificación, ¿qué tipo de estructuración y nucleamiento proponían? Convencidos de que la revolución estaba en marcha y de que la contrarrevolución no debía dar treguas, retomaron lo que visualizaron como un método eficaz experimentado por sus oponentes. En este sentido, se observa su análisis de los escritos de Mao, Stalin y, particularmente, de Lenin, cuya incidencia en el modo de acción elegido por la revista Verbo es decisivo: “el trabajo en células es la forma normal y permanente de nuestra acción: LA CIUDAD CATÓLICA ha sido concebida así” (V-3-Julio-1959-p.27). Este tipo de organización se sostuvo en todas las naciones donde se asentaban. Tras de esta fórmula reconocían los métodos y la psicología de una acción eficaz”. Por ellos no sólo entendían el sistema de organización celular, sino también la apelación a hombres que no consagren solamente a la Revolución sus tardes libres, sino toda su vida”; “la selección de los mejores, [...] de los más sacrificados; en todas partes, en todas las capas sociales, en todas las posiciones que permitan conocer los resortes del mecanismo del Estado” (V-9-En/Feb.-1960-pp.36-60).

Justamente, por medio de estos dispositivos, la Ciudad Católica esperaba nuclear a personas competentes, cuyo encuentro robustecería la formación de cuadros idóneos. Se trataba de expandir la Ciudad Católica por medio de la multiplicación de grupos de trabajo basados en la reflexión de la doctrina y su articulación con las problemáticas contemporáneas. Ello suponía estar en contacto con lo real, que nos integramos naturalmente en las conversaciones corrientes, en las preocupaciones del momento, para sacar provecho de todas las ocasiones que se presenten y orientar así, poco a poco, los espíritus hacia la Verdad a la cual servimos”. (V-46/47-Diciembre-1964-p.22-26). En el repertorio de modalidades se advierte una preocupación atenta por la adopción de técnicas acordes con las necesidades que la lucha demandaba. En esa perspectiva, el “combate” –tal término derivaba de la percepción sobre la naturaleza del “enemigo”– implicaba renegar de las convenciones vigentes.

La organización para los grupos era flexible –en tanto brindaba autonomía a cada célula– pero muy reglamentada en cuanto a su funcionamiento. Los círculos debían estar formados por “diez como máximo, nunca más de una docena. ¿Lo ideal? Una célula de 5 a 8 personas. Sus encuentros debían ser semanales, como mínimo cada dos semanas. A su vez, “todo amigo de la Ciudad Católica, animador de una célula en un lugar cualquiera, puede crear otras en los cuatro puntos cardinales del país y del mundo” (V-3-Julio-1959-p.31). Ahora bien, la organización en células de ninguna manera constituía un fin, pues éste era “la irradiación de la Verdad; y el medio la formación intensiva, sistemática, de un número de hombres llamados a ser los agentes de esa irradiación” (V-3-Julio-1959-p.33). Pero, descartada la propaganda abierta, ¿cómo incorporar a esos hombres? La propuesta era seleccionarlos en base a “relaciones amistosas previas” (V-3-Agosto-1959-pp.31-34).

Frente a la inexistencia de locales partidarios y de figuras públicas que actuaran como portavoces, la revista Verbo tenía un rol aglutinante y materializaba la existencia de la Ciudad Católica. A través de la publicación se congregaban y discutían los miembros de las células, a las que dotaba de material para el intercambio y la formación. Era el boletín, pues, el que permitía el modus operandi del grupo. La revista, además, difundía la realización de seminarios, de congresos, de campamentos y de Retiros Ignacianos, que constituían otras instancias de congregación y reflexión. La práctica de estos últimos era muy recomendada, en tanto constituían un código del que todo buen soldado de Cristo debe hacer uso (V-22-Marzo-1961-pp.25-56).

El tamaño de la revista era pequeño –un octavo de tabloide– y su diagramación se caracterizaba por la sencillez. No había dibujos, fotografías ni diagramas de ningún tipo. En sus primeros años no incluía publicidad –en todo caso, promocionaba algunos libros–, por lo que es probable que se financiara con el aporte y la suscripción de sus miembros. De todos modos, Verbo manifestó importantes variaciones con el tiempo. En sus inicios, sus miembros se definieron como “portavoces” de la palabra papal y, congruente con ello, la tapa presentó los colores del Vaticano –blanca y amarilla, igual que Verbo de otros países–. El título estaba acompañado por el subtítulo “La Ciudad Católica” y la frase “En el principio era el Verbo”. Su paginación no era fija sino que presentaba oscilaciones. Así, mientras varios números tuvieron 56 páginas, otros rondaron las 40.

Cuando en 1964 Ousset organizó su Oficina Internacional en Laussane, la portada pasó a tener un solo color de fondo, acompañado por el subtítulo “Formación Cívica y Acción Doctrinal según el derecho natural y cristiano”. Poco a poco incorporó un listado de obras de venta en la redacción del boletín. Allí figuraban obras de Ousset, algunas encíclicas papales y libros de colaboradores de Ciudad Católica. Después del golpe de Estado de 1966, la tapa cambió su subtítulo por “Formación para la Acción”. Esta variación expresa su reposicionamiento en la política argentina, pues ahora vislumbraban condiciones propicias para su cometido. Desde mediados de 1967 Verbo aumentó el número de páginas y comenzó a tener cierta publicidad. En vista de que la publicación tenía una función central para el intercambio y la formación de sus miembros, los diferentes números de Verbo presentaban artículos de “enganche” con el propósito de despertar el interés sobre los temas de discusión en las células. De este modo, los propulsores de la Ciudad Católica ansiaban que sus miembros pudieran pasar del análisis temas de actualidad a la formación en la acción doctrinal.

Conforme se acercaba la caída del gobierno de Illia –en medio de una campaña mediática orientada a marcar la “caducidad” del sistema de partidos y a ensalzar la necesidad de un cambio de estructuras que afianzara el desarrollo y la seguridad, focalizaron las discusiones en el fortalecimiento de los cuerpos intermedios; la reorganización de la seguridad social; el régimen corporativista y la responsabilidad de las FFAA. La discusión de estas temáticas implicaba también una operatoria concreta dentro de la célula y su canalización al exterior. Los pasos propuestos a seguir eran “a) situar el problema en el seno de un pequeño equipo de elaboración. Reunir la documentación básica. Asistir a reuniones vecinales, sindicales, etc. para “ pulsar” los temas de interés. Leer los libros que contribuyen a crear el consenso. b) redactar el texto de base. Hacer corregir el texto de base [...] c) difundir el texto [...] d) utilizar los contactos surgidos de dicha difusión y mantenerlos metódicamente” (V-46/47-Diciembre-1964-pp.22-26). Esta referencia permite colegir la sistematicidad de su propuesta y su actitud férrea que no deseaba dejar nada librado al azar.