miércoles, 22 de julio de 2015

Amigos Fuertes de Dios



“En tiempos recios, amigos fuertes de Dios”, es la frase de Santa Teresa convertida en el lema del Encuentro Europeo de Jóvenes que se celebra en Avila la segunda semana de Agosto, y en el que Nico Montero ofrecerá un concierto con toda su banda estrenando la canción en esta ocasión tan especial.

Nico Montero se ha puesto manos a la obra, con la complicidad de su arreglista habitual, el gran maestro argentino Kiki Troia,para ofrecernos un tema lleno de fe y de esperanza en tiempos convulsos, una canción inmersa en el carisma teresiano y una letra configurada con muchas frases y pensamientos de la santa...

jueves, 16 de julio de 2015

MÁS QUE PATRIOTAS

Eran aproximadamente las 21 horas cuando se encendieron las luces del escenario e hizo su entrada Juan Carlos Puppo, reconocido actor y director argentino de larga trayectoria artística en nuestro país, tanto en cine como en el teatro y la televisión, quien, personificando el rol de narrador, abrió la obra haciendo un relato sobre el comienzo de los primeros indicios de lo que sería la revolución, la independencia de nuestra tierra.

Puppo, con un estilo y una impronta tranquila y segura, nos condujo, nos ubicó físicamente en el Café de Marco que en tiempos del Mayo de 1810, era un café ubicado estratégicamente a 100 mts del Cabildo. Allí se reunían los patriotas que conspiraban contra el Régimen Colonial y que sembraron el germen de nuestra Independencia. Es allí donde da comienzo “PATRIOTAS: HISTORIA SECRETA DE UNA REVOLUCIÓN”.

Para el asombro del público en la sala, nos encontramos con la inauguración de un “café” que es algo diferente a los de su época. Su propietario es Don Pedro José Marco, -brillantemente personificado por Guido Napp-, donde el joven Antonio Gómez comparte el trabajo de atender este nuevo establecimiento. Un mozo, que tiene muchas inquietudes, que representa un poco esa patria nueva, esa tierra que tiene ganas de vivir, de expresarse, de ser libre. Juan Manuel Besteiro, le pone una fuerza y un espíritu que son acompañados por una dosis de ingenuidad y de humor.

Este nuevo salón en la Buenos Aires colonial, es el punto de encuentro de jóvenes patriotas, que experimentan en su interior la revolución. Vamos viendo, a lo largo del presente musical, que estos personajes históricos de nuestra Nación fueron los que hicieron posible nuestra libertad, nuestro modo de pensar y de vivir la vida, como un pueblo que ya no desea ser oprimido y manejado por las colonias.

A medida que vamos conociendo el trasfondo de la historia, vamos descubriendo a los personajes que forman parte de un elenco estupendo, metidos en los hombres de hierro que forjaron a esta Nación. Nos encontramos, primero, con Vicente López y Planes, interpretado cálidamente por Joaquín Stringa, quien supo darle a su personaje, en mi humilde opinión, una templanza y un equilibrio muy destacados en las situaciones más difíciles que fueron transitando los PATRIOTAS…

Luego conoceremos a Cornelio Saavedra, personaje muy cuidado, que tiene el rol de mostrar las realidades que se vivían en ese tiempo, de estrechar lazos y compartir sus pensamientos de libertad, junto a los otros jóvenes que ardían por ser libres. Marcelo Filardo, nos mostró un Saavedra, no el de los libros, sino el PATRIOTA

Alfredo Díaz, personalmente me deslumbró, me atrapó desde que ingresó al “café”, metido en la piel de Juan José Castelli. Me atrevo a decir, que es el personaje justo para el actor: fuerza, impronta, dedicación, entrega, firmeza, hacen que podamos conocer en profundidad la personalidad y el pensamiento de este prócer argentino.

Sebastian Terragni tiene el privilegio de hacernos conocer a Mariano Moreno. Observamos cómo un fuego interior le quema por hacer surgir una nueva Nación. Aquí veremos los enfrentamientos que surgen entre algunos de estos personajes históricos, que por momentos pareciera que todo está perdido… pero no…, no lo está…

Por último, me encuentro con un prócer al que, no sólo le debemos nuestra bandera, sino que me atrevo a decir mucho más que eso. Hablo de Manuel Belgrano, interpretado por Emmanuel Degracia, quien, no sé cómo le habrán hecho su “casting”, me mostró, me transportó a ver en persona, ya no la figura del prócer que tenemos en el billete de cinco pesos, sino al hombre, al abogado, al pensador, al PATRIOTA, que supo poner freno y equilibrar la balanza en momentos claves de nuestra independencia.

En síntesis: “PATRIOTAS: HISTORIA SECRETA DE UNA REVOLUCIÓN”, nos muestra lo poco que sabemos de nuestra historia, de nuestro pasado, de estos HOMBRES, de estos ILUSTRES, de estos PATRIOTAS que dieron todo lo que tenían para que hoy podamos vivir libres como una verdadera Nación, y que deberían ser ejemplo a seguir por tantos y tantos políticos baratos que se creen dueños de la Patria.

“PATRIOTAS: HISTORIA SECRETA DE UNA REVOLUCIÓN”, está escrita por Marisé Monteiro y Manuel González Gil. Ellos nos cuentan lo sucedido en esos tiempos, a partir de las palabras y testimonios, relatos, diálogos, que fueron extraídos de sus memorias. Así conocemos de su propia experiencia que la historia se repite más allá de los tiempos. 
La asistencia de Dirección pertenece a Federico González Bethencourt, la música original a Martín Bianchedi y la escenografía a Daniel Feijoo.

Una obra en la cual, al cierre de la misma, cada personaje nos cuenta cómo dejaron este mundo, y en qué estado. Me atrevo a decir que, si “no se tiene sangre en las venas”, las lágrimas que se dejarán caer, no sólo serán de emoción, sino de indignación por el trato que le hemos dado a estos próceres que pensaron un sueño, que se hizo revolución y que luego se transformó en una Nación.

Alfredo Musante
Guionista - Director
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martes, 14 de julio de 2015

Qué es el KYBALIÓN

El KYBALIÓN es un documento del siglo XIX que resume las enseñanzas de la filosofía hermética, también conocidos como los siete principios del hermetismo. Su autoría se atribuye a un grupo anónimo de personas autodenominadas "Los Tres Iniciados", aunque las bases del hermetismo se atribuyen a un alquimista místico y deidad de algunas logias ocultistas llamado Hermes Trismegisto, cuya existencia se estima en Egipto antes de la época de los faraones, y según la leyenda fue guía de AbrahamLos siete principios, o axiomas, como están descritos en el KYBALIÓN son:

Mentalismo. El Todo es mente; el universo es mental.

Correspondencia. Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba. Afirma que este principio se manifiesta en los tres Grandes Planos: El Físico, El Mental y El Espiritual.

Vibración. Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra.

Polaridad. Todo es doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son medias verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse.

Ritmo. Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha, es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es la compensación.

Causa y efecto. Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo a la ley; la suerte o azar no es más que el nombre que se le da a la ley no reconocida; hay muchos planos de casualidad, pero nada escapa a la Ley.

Generación. El género existe por doquier; todo tiene su principio masculino y femenino; el género se manifiesta en todos los planos. En el plano físico es la sexualidad.

El principio de Generación es totalmente en su sentido hermético y el sexo, es la acepción ordinariamente aceptada del término, aunque no son lo mismo. La palabra género deriva de la raíz latina que significa "concebir, procrear, generar, crear, producir. Un momento de consideración sobre el asunto demostrará que esa palabra tiene un significado mucho más amplio y general que el término sexo, pues este se refiere a las distinciones físicas entre los seres machos y hembras. Es necesario que esta distinción se imprima en la mente, porque ciertos escritores que han adquirido algunas nociones de filosofía hermética han tratado de identificar este séptimo principio con erróneas y a veces reprensibles teorías y enseñanzas concernientes al sexo

"Los Tres Iniciados" que escribieron El KYBALIÓN decidieron permanecer en el anonimato. Esto ha generado muchas especulaciones sobre quién escribió realmente el libro. Hay varias escuelas de pensamiento que se atribuyen su autoría. La teoría más popular es que Paúl Foster Case, Michael Whitty y William Walker Atkinson eran los "tres iniciados" que escribieron el libro. Esta teoría es a menudo expuesta por miembros de Builders of the Adytum, la Escuela de Misterios que fundó Case, aunque el grupo en sí no se hace eco públicamente de la misma; de hecho, parece que esta historia se originó en un grupo escindido de la Fraternidad de la Luz Oculta.

También apoya esta teoría el hecho de que Paúl Foster Case era masón, y que la editorial del KYBALIÓN, pusiera su dirección en el frontispicio del libro como 'Templo Masónico, Chicago, Illinois'. Sin embargo, mucha gente que presenta esto como una 'evidencia' de la autoría de Case, probablemente desconoce que el "Templo Masónico" de Chicago era en realidad el primer rascacielos de la ciudad, que alojaba docenas de tiendas y pequeños negocios sin ninguna afiliación masónica. El edificio fue nombrado por la logia masónica que financió gran parte de su construcción, y en realidad se encontraba en los pisos superiores.

Otros nombres que se barajan frecuentemente en relación con la autoría del KYBALIÓN son Harriet Case (la esposa de Paúl Foster Case en esa época), Ann Davies (quien sucediera a Paúl Foster Case a la cabeza de la Fraternidad de la Luz Oculta), Mabel Collins (una destacada escritora teosófica) y Claude Brogdon (un famoso mago de teatro). La teoría más probable es que el KYBALIÓN fue obra de William Walker Atkinson, con o sin ayuda de terceros. Una de las primeras publicaciones de Atkinson pudo haber sido una serie titulada Las Enseñanzas Arcanas, que comparte algunas similitudes superficiales con el KYBALIÓN

El KYBALIÓN explora siete 'Principios Herméticos', mientras que Las Enseñanzas Arcanas explora siete 'Leyes Arcanas'; el KYBALIÓN afirma ser una elucidación de un antiguo texto hermético inédito del mismo nombre, mientras que Las Enseñanzas Arcanas dicen explorar la sabiduría de un antiguo pergamino no publicado de aforismos ocultos; ambos libros describen tres 'Grandes Planos' de realidad que se subdividen cada uno en siete planos inferiores. Ambos libros describen tres de los planos inferiores como "llaves negras astrales", similarmente a las teclas negras de un piano, y habitados por espíritus elementales; y ambos libros describen con gran detalle el proceso de la 'alquimia mental', el uno casi en total consonancia con el otro.

Hay muchas otras similitudes, que conducen de forma natural a la pregunta de si 'Las Enseñanzas Arcanas' podrían haber sido el "primer borrador" de Atkinson para el material que posteriormente se convertiría en el KYBALIÓN.

Flor de Lis

La Flor de Lis es, en heráldica, una representación de la Flor del Iris. En la heráldica francesa es un mueble muy difundido. Es una de las cuatro figuras más populares de la heráldica, junto con la cruz, el águila y el león. Se suele representar en color amarillo sobre un fondo azul. Tradicionalmente, se ha representado un campo de flores de lis, dispuestas de forma ordenada. Desde la Edad Media es considerada un símbolo de la realeza francesa. Uno de los primeros usos de un símbolo similar al de la Flor de Lis parece darse en la decoración de la Puerta de Ishtar en Mesopotamia, construida por Nabucodonosor II en el año 575 A.c.

El primer uso oficial de la Flor de Lis en occidente se remonta al siglo V junto a la expansión de la Iglesia Católica. Los manuscritos antiguos fueron traducidos al latín vulgar por San Jerónimo de Estridón por encargo de San Dámaso I para difundir el cristianismo a la plebe. Esta traducción se la conocería como Vulgata, donde se aprecia el emblema de la Flor de Lis dibujada en su portada. Existe la leyenda de la Sagrada Ampolla, la cual cuenta que el día del bautismo y coronación del rey franco Clodoveo I en la Catedral de Reims, llegó desde el cielo, transportada por una paloma hasta las manos del Obispo San Remigio, la Sagrada Ampolla, con un ramillete de lirios (esto es, flores de lis) conteniendo el óleo para ungir y santificar al rey significando así que su autoridad era de origen divino.

Otro uso conocido de la Flor de Lis como emblema se remonta al siglo XII, con el rey Luis VII, quien fuera el primer soberano en incorporarla a su escudo. A partir del siglo XIV, aparece también como emblema de la casa de Lancaster (dinastía real inglesa), para enfatizar su reivindicación al trono francés. El escudo de la casa de Lancaster incluye tres flores de lis y tres leopardos pasantes. Catalina de Lancaster (nieta de Pedro I de Castilla y abuela de Isabel la Católica) fue la patrocinadora del monasterio de Santa María la Real de Nieva en la provincia de Segovia, por eso puede verse allí su escudo con las tres flores de lis.

En el siglo XVI, era símbolo de la dinastía Valois en oro y parte del emblema de las familias nobiliarias tales como los de Candia quienes la portaban en rojo y los Farnesio en azul utilizando seis flores en su escudo de armas. En 1084, el rey de Castilla y de León Alfonso VI conquistó Madrid. Por aquellos días se sabía que en la muralla de la ciudad se hallaba escondida una imagen de la Virgen. El rey mandó llamar al último superviviente que sabía algo sobre esta cuestión, una mujer llamada María. Por tradición familiar sabía cómo era la imagen pero desconocía el lugar exacto donde pudiera estar. La reina Constanza de Borgoña (tercera esposa de Alfonso VI) la mandó llamar para poder hacer con su descripción lo que hoy se llamaría un "retrato robot". Una vez terminado, ordenó que se añadiera una Flor de Lis. De esta manera la Virgen de la Flor de Lis fue la primera representación de la Virgen que hubo en el Madrid conquistado. Más tarde se llegó a encontrar la talla escondida en la muralla y es la imagen que hoy se conoce como "La Almudena" (de almudaina = muralla).

La Flor de Lis, era utilizada en los mapas antiguos para señalar el norte; habitualmente en las "rosas de los vientos" como símbolo del punto cardinal norte, una tradición iniciada por Flavio Gioja, marinero napolitano del siglo XIV. También es el emblema del modelo de Chevrolet más vendido de la historia: el Chevrolet Caprice, creado en 1966 como variante de lujo del Chevrolet Impala y construido hasta 1996, tomó la Flor de Lis como emblema propio que sustituía al clásico de Chevrolet. Como fondo de esa Flor de Lis plata se colocó un diamante dorado pentagonal muy achatado por la cara superior, así como por la punta inferior, de tal modo que la flor sobresalía especialmente por encima. Este anagrama estaba presente sobre el capó o incrustado encima de la rejilla frontal, aunque también aparecía como tapa de la cerradura del maletero en algunos modelos sedán y como decoración lateral entre las puertas traseras y las lunas posteriores en algunos modelos familiares, así como en ciertos tipos de sus tapacubos.

En el siglo XII, el Rey Luis VI o el rey Luis VII (las fuentes están en desacuerdo) fue el primer monarca francés en usar la Flor de Lis en su escudo. Los reyes ingleses usaron más tarde el símbolo en sus armas para enfatizar sus reclamos sobre el trono de Francia. En el siglo XIV, la flor de lis se incorporó a menudo en las insignias de familia que se cosían en el manto del caballero, que era usado por su propietario sobre la cota de mallas, de ahí el término manto de armas. El propósito original de identificación en batalla derivó en un sistema de designación social de estatus después de 1483, cuando el rey Eduardo IV estableció el Colegio de Heráldica para supervisar los derechos del uso de las insignias de armas.

Durante el siglo XX el símbolo fue adoptado por el Movimiento Scout Mundial, organización presente en todo el mundo. Los scouts de todo el mundo la representan sobre fondo de color violeta morado, pintada en blanco o plateado y rodeada por cuerda que acaba en un nudo "llano" (nudo de la hermandad), y con dos estrellas de cinco picos en los pétalos exteriores. Cada pétalo representa uno de los tres principios y deberes (Dios, Patria y Hogar) y tres virtudes (Abnegación, Lealtad y Pureza) que todo Scout debe seguir y tener. Las estrellas representan la vida al aire libre y los diez artículos de la ley scout.

Si bien el fundador del movimiento scout, Sir Robert Stephenson Smith Baden Powell Lord of Gilwell, utilizó por primera vez la Flor de Lis en la India (1898), su uso como símbolo del movimiento scout lo adoptó en 1907 durante el campamento de Brownsea, considerado el momento formal de fundación del escultismo mundial. Hay quien afirma que la Flor de Lis scout es muestra de un supuesto vínculo que el fundador del Movimiento Scout, Robert Baden-Powell habría tenido con logias masónicas; aunque su mujer negó que él hubiera pertenecido jamás a alguna logia.

A partir del Renacimiento, segunda mitad del siglo XV, la Flor de Lis se tomó como símbolo de su bien hacer y lo unían a sus blasones cuando lograban alcanzar gran iluminación (la piedra filosofal). La flor de lis simboliza el árbol de la vida, la perfección, la luz, la resurrección y la gracia del dios que ilumina... primero, Toth - Hermes es el dios mago que aparece junto a Isis cuando ésta quiere devolverle la vida a Osiris. Él vino a enseñar la grandiosa doctrina secreta de la luz interna a los sacerdotes de los templos. Les enseñó que la luz era universal y que esa luz era dios, quien mora en todos los hombres. El segundo es Hermes Trismegisto, un famoso legislador, sacerdote y filósofo egipcio, que vivió hacia el año 2.630 a. C. Hermes enseñó a los hombres la escritura, la música, la medicina, la astronomía, el ceremonial para el culto de los dioses, y también enseñó a ciertos discípulos las ciencias secretas (la magia, la alquimia, la astrología).

Toda la filosofía hermética se basa en siete principios: el principio del mentalismo, el principio de correspondencia, el principio de vibración, el principio de polaridad, el principio del ritmo, el principio de causa y efecto, el principio de generación, principios de la ciencia en la masonería hermética, en la que se recuerda al gran arquitecto Hiram Abif, como un gran iluminado heredero de la metalurgia y la alquimia hermética (flor de lis, flor de luz y de la trinidad). El símbolo de la Flor de Lis también fue adoptado por la Mafia Hachel, también conocida como la Virgen Escribana, como emblema en el siglo XVII. En Alemania, más específicamente en el municipio de Hachelbich, se realizaban sus reuniones. Cualquier persona ajena a la Mafia Hachel que intentase detener el cumplimiento de sus objetivos terminaba brutalmente asesinada. Sus víctimas eran reconocidas mediante una marca hecha con hierro candente con el símbolo de la Flor de Lis.

La Cruz de Santiago, símbolo de la Orden de Santiago, la tiene en tres de sus puntas: sobre ambos extremos del trazo horizontal y en el superior del vertical, hacia el extremo inferior se dibuja una espada. La Orden Militar de Santiago se creó en el siglo XII para defender a los peregrinos que visitaban la tumba del apóstol Santiago en Santiago de Compostela, España, quienes se distinguían exhibiendo este símbolo de color rojo en sus vestimentas y escudos. También se la puede encontrar en el escudo de Pablo VI (precisamente tres flores de lis). La Iglesia Católica la usa como símbolo mariano (de la Virgen) y es uno de los atributos de San José, de quien, dice la leyenda, habría florecido uno o tres lirios de su bastón (El brote de Jesé). En ocasiones, también como representación de la Santísima Trinidad, debido a los tres pétalos.

Nuestra Señora del Carmen

El nombre del Carmen viene del Monte Carmelo o “viña de Dios” que está en Tierra Santa. Según el Libro de los Reyes, allí vivió el Profeta Elías con un grupo de jóvenes, dedicados a la oración. Corría el año 300 a AC., y una gran sequía asolaba la región; el Profeta subió a la montaña para pedir lluvia y divisó una nube de luminosa blancura de la cual brotaba el agua en abundancia; comprendió que la visión era un símbolo de la llegada del Salvador esperado, que nacería de una doncella inmaculada para traer una lluvia de bendiciones. Desde entonces, aquella pequeña comunidad se dedicó a rezar por la que sería madre del Redentor, comenzando así la devoción a Nuestra Señora del Carmen (o Carmelo).

Muchos acontecimientos han sucedido a través del tiempo, pero las oracio­nes continuaron elevándose desde el Carmelo: es que los hombres y las institu­ciones pasan, pero las obras de Dios permanecen porque participan un poco de su eternidad. Nace la Virgen María y llega a ser la madre del Salvador: según la tradición visitó a los monjes y los estimuló a continuar sus oraciones. Luego vino la pasión y muerte, seguidas de la resurrección y marcha al Cielo de Jesús, y más tarde de su Madre. Luego vendrán las invasiones musulmanas, pero las oraciones del Carmelo no se interrumpen sino que los monjes deciden trasladarse a Europa.

Allí los encontramos en el Siglo XIII: su Superior, San Simón Stock estaba en oración, preocupado por nuevas persecuciones, cuando se le apa­rece la misma Madre de Dios para decirle: “amadísimo hijo, recibe el escapulario de mi orden para que quien muriese llevándolo piadosamente, no padezca el fuego eterno”. El Papa Gregorio XIII declaró verdadera esta aparición después de serios estudios, y basándose en los favores que recibían los que usaban el escapulario. También fue reconocida esta aparición por el Papa Juan XXII, que recibió una nueva aparición de la Virgen, en la que prometía sacar del purgatorio el primer sábado después de su muerte a sus devotos.

Esta devoción se difundió por toda Europa y contó con Santos de la talla de San Juan de la Cruz y Santa Teresa; no es extraño que llegara a América y acompañara el despertar a la fe de nuestros indígenas que la veneraron desde mediados del siglo XVI. Ya en el siglo XVIII se encuentra en Mendoza la imagen que hoy veneramos, pues don Pedro de Núñez “caballero de gran fortuna y devoción, donó la imagen y todo lo necesario para el culto de la Virgen del Carmen”. Primero estuvo en el templo de los Padres Jesuitas estando fundada la Cofradía. En 1776, a raíz de la expulsión de la Orden, la imagen fue trasladada a San Francisco, des­de donde presidiría una de las más bellas jornadas de la historia de nuestra patria. Llega el año 1814, momento en el que San Martín hará de los pacíficos habitantes de Cuyo, heroicos soldados forjadores de libertad, pero ellos necesitarán una Madre que los ampare y de sentido a tanto sacrificio.

Es de todos, conocida la profunda devoción que el Libertador profesó a la Virgen y que lo hizo nombrarla Generala de su Ejército, superando los respetos humanos de una época en la que el liberalismo había impuesto la idea de que “la religión es asunto privado”. Tanta importancia dio al tema, que lo decidió con su Estado Mayor, según dice Espejo en su obra El Paso de los Andes: “la devoción a la Virgen del Carmen estaba muy arraigada en Cuyo y casi todos los soldados llevaban su escapulario, por eso fue ella la que tuvo preferencia” dice, y más adelante describe la brillante ceremonia (5 de enero de 1817) durante la cual San Martín le entrega su bastón de mando, la nombra Generala, y hace bendecir también la Bandera de los Andes, “saludada por dianas y la banda con cajas y clarines, mientras rompía una salva de veintiún cañonazos, ante el ejército de gran gala y todo el pueblo de Mendoza”. Más tarde, después de sus triunfos, entregará definitivamente su bastón, esta vez en el silencio que acompaña a todo lo grande y dejando aquella conocida carta: “la protección que ha prestado al Ejército de los Andes su Patrona y Generala la Virgen del Carmen son demasiado visibles...” Ambas reliquias, el bastón y la carta, se conservan hoy en el Camarín de la Virgen, como mudos testigos de la parte que Ella tuvo en la grandeza de alma de nuestro Libertador. Siendo Generala del Ejército Argentino, junto a la banda, acompaña a la imagen nuestra bandera. Como así también las banderas de Perú y Chile, al ser esta advocación Patrona de los 2 países vecinos.

Por inquietud de Fray Leonardo Maldonado, el Papa Pío X, decretó: “que la Sagrada Imagen de la Virgen María bajo el título del Carmen que se venera en la Iglesia de San Francisco en Men­doza, sea con voto solemne coronada con corona de oro”. Apoyó su resolución en la “Suficiente constancia que existe de la popular veneración de la imagen, de su fama y celebridad como también de las gracias admirables y celestiales, dones concedidos copiosamente por ella”.

::: El Escapulario :::

Ya antes del siglo X, se los usaba como símbolo de unión con una orden religiosa y su espiritualidad, aun viviendo la vida corriente en medio del mundo. Consistían en una franja de tela igual al hábito de los religiosos, que se introducía por la cabeza cayendo hacia adelante y atrás, de ahí su nombre que viene de escápula, espalda en latín; con el tiempo redujeron su tamaño hasta el actual. Lo importante es que no se trata de un amuleto o de algo con poderes mágicos. Es un signo sacramental que hace presente el amor de la Virgen hacia quienes son buenos hijos de Dios, viven en su amistad, o sea gracia y cumplen su ley.

martes, 30 de junio de 2015

¿QUÉ SON LOS SÚCUBO Y LOS ÍNCUBO?

El Súcubo, según las leyendas medievales occidentales, es un demonio que toma la forma de una mujer atractiva para seducir a los varones, sobre todo a los adolescentes y a los monjes, introduciéndose en sus sueños y fantasías. En general son mujeres de gran sensualidad, y de una extrema belleza incandescente. El mito del súcubo pudo haber surgido como explicación del fenómeno de las poluciones nocturnas y la parálisis del sueño. Según otras perspectivas, las experiencias de visitas sobrenaturales claras pueden ocurrir por la noche en forma de alucinación.

La apariencia del súcubo varía, en general, tanto como la de los demonios; no hay ninguna apariencia o representación definitiva. Sin embargo, se suelen pintar casi universalmente como seductoras mujeres desnudas o con ropas muy pequeñas y reveladoras, con una belleza no terrenal, a menudo con alas demoníacas. De vez en cuando, se les dan otros rasgos demoníacos, como pueden ser los cuernos, una cola con una punta terminada en triángulo, ojos de serpiente, colmillos, serpientes enrolladas a su cuerpo, etc. A menudo, simplemente aparecen en los sueños como una mujer atractiva y desnuda de la que la víctima no puede deshacerse de ella ni olvidarla, incluso después de despertar.

Íncubo, es un demonio masculino en la creencia y mitología popular europea de la Edad Media que se supone se posa encima de la víctima durmiente, generalmente mujeres, pero también hay mitos sobre posesión de hombres, para tener relaciones sexuales con quien duerme, de acuerdo con una cantidad de tradiciones mitológicas y legendarias. Su contraparte femenina se llama súcubo. Un íncubo puede buscar tener relaciones sexuales con una mujer para convertirse en el padre de un niño, como en la leyenda de Merlín. Algunas fuentes indican que puede ser identificado por su antinatural frío que presenta en su miembro o pene. La tradición religiosa sostiene que tener relaciones sexuales con un íncubo o súcubo puede resultar en deterioro de salud, o incluso hasta la muerte. Las víctimas viven la experiencia como un sueño sin poder despertar de éste.

Si la mujer queda embarazada puede dar a luz niños deformes, de fácil control por parte del mal, o con habilidades especiales (como cuenta la leyenda sobre el mago Merlín, hijo de un íncubo y de una prostituta, según una de las tantas versiones de su nacimiento, otra versión de la leyenda dice que la madre era una monja seducida por el demonio, otra de las versiones sostiene que la madre era una célibe hija de un rey menor de Gales del Sur).

El íncubo succiona la energía corporal de la persona en el momento de la copulación, de esta manera vive o se hace más fuerte. En casos extremos de acuerdo a quienes los estudian, puede ocasionarle un paro cardíaco a la víctima e incluso matarla por la succión energética ocasionada, dejándola débil o enfermiza.

SERES DE LUZ

En los textos y leyendas de las grandes religiones conocidas es utilizado el término "Seres de Luz" para describir a las entidades luminosas que muchos videntes habían relatado ver, a través de todos los tiempos. Estas entidades han sido interpretadas como Ángeles, Dioses, Demiurgos... siendo todas ellas sólo eso: “Interpretaciones”.

Los "Seres de Luz" son creados por otros "Seres de Luz" en un orden de creación descendente. Todo se origina en la Máxima Energía, la Fuente de Luz de la que emanan, solamente, doce Energías muy Superiores que Crean y Dirigen cada una de las doce Naciones Cósmicas existentes en todo el Universo. Estas Energías, a las que se las denomina Elohim, término usado en la Biblia, crean directamente un número determinado de "Seres de Luz", concretamente 336 Energías, que son ,a su vez, Creantes.

En los campos de vibración más elevados, no dimensionales, se encuentran los 12 Genios Solares, son "Seres de Luz" Purísima que, a la vez, crean a otros seres de la XII Dimensión y son los encargados de la Organización Superior Sideral. Uno de estos Genios Solares ejerce el Poder en nuestra Nación Cósmica y específicamente en nuestra Galaxia, coordinando, a su vez, las misiones vinculadas al Plan de Evacuación.

Entre los creados de los Genios Solares se encuentran los Técnicos Siderales. Son "Seres de Luz" de la XII Dimensión cuya única misión es la creación y diseño de los códigos genéticos que se implantan en nuestro "estuche material" para el desarrollo y evolución de las Energías. Otros "Seres de Luz", también de la XII Dimensión, creados por Genios Solares, dirigen o guían algunas de las denominadas Colonias Espirituales.

Los siguientes "Seres de Luz" que crea un Elohim son los llamados "Seres Alados", también son doce. Estos Seres Luminosos de Alta Vibración que pertenecen a un campo no dimensional, como los Genios Solares, son los encargados de la Dirección Superior Sideral, y son los responsables, entre otras cosas, de controlar y guiar a las Energías creadas por los Genios Solares. Uno de estos Seres es el encargado de dirigir y controlar los cuatro elementos de la naturaleza en nuestro planeta Tierra.
Ya en el campo de las dimensiones, cada Elohim crea 24 parejas que forman el Consejo de los 24 y 288 Energías más para controlar los 12 planos dimensionales de las 24 galaxias, que forman cada una de las Naciones Cósmicas existentes en el Universo. Como dato les decimos que si suman las 24 parejas, que son 48 Energías, del Consejo de los 24 más las 288 junto con los 12 Genios Solares y los 12 Seres Alados hacen un total de 336 Energías o "Seres de Luz" que es lo único que crea cada Elohim.

Cada Consejo de los 24 es creado en la XII Dimensión por su respectivo Elohim. Toda la información que se recibe, en todos los planetas, sobre el Conocimiento y la Elevación de las Energías viene con la supervisión de dicho Consejo. Estos "Seres de Luz" se encargan de hacer llegar la información que precisan, por ejemplo, las personas y Energías que colaboran con ellos en este planeta promoviendo su evolución. Muchos de estos Seres, están actuando directamente ayudando en su paso a la IV Dimensión llegando a nosotros, incluso, desde otras Galaxias. Cuando acaece la presencia masiva de estos "Seres de Luz" siempre pasa algo. Nos anuncian un cambio profundo en nuestra tambaleante civilización y lo hacen siempre, alertando a ésta con sus luces y mensajes de esperanza.

Diferencias entre seres de luz y evolucionados de los seres de oscuridad

Los "Seres de Luz", no hablan a través de médium en trance y no intervienen en nuestros asuntos, por lo menos actúan solo cuando es extremadamente necesario.

No hablan a través de tablas ouija, ni se manifiestan a través de escritura automática.

La información que dan es válida, se puede contrastar, es concisa y compacta.

No piden que se les hagan rituales en luna llena, ni creciente ni menguante y mucho menos cuando hay alineaciones de planetas o cuando hay fechas triple.

No aparecen o se manifiestan paranormalmente cuando se les invoca.

No piden que se les invoque ni rinda culto.

Nunca realizan predicciones sobre otras personas o seres.

No contactan con muertos ni seres extracorpóreos ni incitan a hacerlo.

No mienten ni dan información imprecisa.

No dan falsas esperanzas.

CUMPLEN sus promesas.

Los seres de luz NO ABDUCEN a las personas ni les ponen objetos extraños en su organismo para monitorearlas o manejarlas a control remoto según sus necesidades.

Los seres de luz no secuestran a mujeres para dar a luz a niños intercambiados.

Los seres de luz se materializan y tienen cuerpos propios que hacen visibles a voluntad.

Los seres que no son de luz sino de oscuridad y caos:

Se comunican a través de la tabla ouija.

Aprovechan ventanas o portales para intervenir en nuestros asuntos.

Ofrecen información “valiosa”, de la cual entre el 30 y 50% es falso.

Cuando hablan a la humanidad la hacen sentir culpable o por el contrario totalmente inocentes de sus acciones, ejemplos concretos pueden ser que digan que estamos acabando con GAIA o que digan, ustedes son inocentes no son culpables por sus acciones porque son dioses y los dioses suelen comportarse así.

Siempre expresan dualidad y suelen hablar como: Dios es Satán y Satán es Dios, el bien es el mal, el mal es el bien; la virtud es el vicio, el vicio es la virtud; la verdad es la mentira, la mentira es la verdad; la luz es las tinieblas, las tinieblas son la luz; masculino es femenino, femenino es masculino, dios padre madre.
Provocan enfermedades, atacan psíquicamente y físicamente a la persona que no acata sus caprichos y órdenes.

Elevan el ego de las personas, en especial el del que los canaliza, sea a través de abducciones o de mensajes telepáticos suelen decir que “eres alguien especial”, que te han elegido por tus cualidades especiales, que eres muy buena gente, que eres muy humilde, que eres diferente al resto, que eres más elevado que los otros, que eres más espiritual y por eso te encomendaron esa misión.

ABDUCEN a hombres y a mujeres y especialmente niñas.

ABUSAN SEXUALMENTE de sus víctimas e incluso toman a las mujeres como contenedores o incubadoras para gestar niños intercambiados, niños híbridos. De ahí las palabras íncubos y súcubo que se conocen desde la antigüedad.

Con frecuencia toman la forma de personajes conocidos, en especial de santos, ángeles, figuras históricas o familiares muertos o bestias o seres fantásticos. En el mundo ufológico vemos muchos seres de este tipo como ASHTAR SHERAN que dice ser el ángel Miguel o MAITREYA que dice ser Cristo.

NELSON MANDELA

Nelson Mandela nació el 18 de julio de 1918 en Mvezo, un poblado de 300 habitantes cerca de Umtata en el Transkei. Pertenecía al clan Madiba de la etnia xhosa. Al finalizar la secundaria, comenzó a estudiar en el Colegio Universitario de Fort Hare para obtener su título de Bachiller en Artes. Allí fue elegido como miembro del Consejo de Representantes Estudiantiles, fue expulsado junto con un compañero, por participar en una huelga estudiantil. Se trasladó a Johannesburgo, donde en 1941 completó sus estudios de bachillerato por correspondencia en la Unisa. Luego estudió derecho abogacía graduándose en 1942. Después de la creación del Partido Nacional Sudafricano en 1948, con su política de segregación racial, (el apartheid), Mandela cobra importancia dentro del Congreso Nacional Africano, especialmente en la Campaña de desobediencia civil de 1952, y el Congreso del Pueblo de 1955, en el que la adopción de la "Carta de la Libertad" provee el programa principal en la causa contra el apartheid. Durante esta época, Mandela y el abogado Oliver Tambo dirigen un despacho de abogados que proporciona consejo legal de bajo costo a muchos negros que de otra manera no hubieran tenido representación legal.

Inicialmente comprometido con los métodos no violentos de resistencia, siguiendo la inspiración de Gandhi, Mandela y otros 150 compañeros son arrestados el 5 de diciembre de 1956 y sentenciados a prisión, que cumplen entre 1956 hasta ser liberados en 1961, cuando se les declaró no culpables. Entre 1952 y 1959, el Congreso Nacional Africano sufre una ruptura, y surge una nueva clase de activistas negros, los africanistas, en demanda de acciones más drásticas contra el régimen del Partido Nacional. La dirección del Congreso Nacional Africano, liderada por Albert Lutuli, Oliver Tambo y Walter Sisulu, sienten no sólo que los acontecimientos se precipitan, sino también que su liderazgo comienza a estar en juego. En consecuencia refuerzan su posición mediante alianzas con pequeños partidos políticos de diversa representación étnica, intentando aparecer con horizontes más amplios que los africanistas.

En 1959 el Congreso Nacional Africano pierde su soporte militante cuando la mayoría de los africanistas, con apoyo económico de Ghana y ayuda de los Basotho en el Transvaal, se separan para formar el Congreso Pan-Africano (PAC), bajo la dirección de Robert Sobukwe y Potlako Leballo. En marzo de 1960, tras la Masacre de Sharpeville sufrida por los activistas del PAC, y la consecuente exclusión política del SACP y el ANC, ambos se suman al Movimiento de Resistencia Africano (renegados liberales), y el PAC comienza la resistencia armada. El ANC/SACP utiliza la Conferencia Pan-Africana de 1961, en la que todos los partidos deciden una estrategia común, para una dramática llamada a las armas de Mandela, anunciando la formación del comando “Lanza de la Nación”, a imagen de los movimientos guerrilleros judíos (Irgún). Dicho comando fue dirigido por el mismo Mandela, este último estuvo involucrado en el planeamiento de actividades de resistencia armada y era considerado un terrorista tanto por las autoridades del régimen sudafricano como por la ONU.

Mandela abandonó en secreto el país y se encontró con los líderes africanos en Argelia y otros lugares. Empieza a descubrir la profundidad del apoyo al Congreso Pan-Africano, y la creencia generalizada de que el Congreso Nacional Africano era una pequeña asociación tribal Xhosa manipulada por blancos comunistas, y retorna entonces a Sudáfrica decidido a reorganizar los elementos nacionalistas africanos en la alianza parlamentaria. Fue el prisionero número 466/64, esto es que fue el preso número 466 en 1964 en la isla de Robben, durante 17 años en precarias condiciones. Posteriormente pasaría otros 10 años más en otras dos prisiones diferentes, sumando una pena total de 27 años. El gobierno de Sudáfrica rechazó todas las peticiones de que fuera puesto en libertad. Mandela se convirtió en un símbolo de la lucha contra el apartheid dentro y fuera del país, una figura legendaria que representaba la falta de libertad de todos los hombres negros sudafricanos.

Nelson Mandela fue encarcelado en la prisión de Robben Island, donde permaneció durante dieciocho de sus veintisiete años de presidio. Mientras estuvo en la cárcel, su reputación creció y llegó a ser conocido como el líder negro más importante en Sudáfrica. En prisión, él y otros realizaban trabajos forzados en una cantera de cal. Las condiciones de reclusión eran muy rigurosas. Los prisioneros fueron segregados por raza y los negros recibían menos raciones. Los presos políticos eran separados de los delincuentes comunes y tenían menos privilegios. Mandela, como prisionero del grupo más bajo de la clasificación, sólo tenía permitido recibir una visita y una carta cada seis meses. Las cartas, si llegaban, eran a menudo retrasadas durante largos períodos y leídas por los censores de la prisión.

En febrero de 1985 el Presidente Botha ofreció la liberación condicional de Mandela a cambio de renunciar a la lucha armada. Coetsee y otros ministros habían desaconsejado a Botha que tomara esta decisión, argumentando que Mandela nunca comprometería a su organización a abandonar la lucha armada a cambio de la libertad personal. Mandela rechazó de hecho la oferta, haciendo un comunicado a través de su hija Zindzi diciendo: "¿Qué libertad se me ofrece, mientras sigue prohibida la organización de la gente? Sólo los hombres libres pueden negociar. Un preso no puede entrar en los contratos."

En sus últimos años ha tenido diferentes problemas de salud, derivados principalmente de su estancia de 27 años en prisión y de su avanzada edad; su última aparición pública se remonta a la ceremonia de clausura del Mundial de Fútbol de 2010 celebrado en Sudáfrica. En febrero de 2011, fue hospitalizado brevemente con una infección respiratoria, atrayendo la atención internacional. En diciembre de 2012 fue hospitalizado por sus problemas respiratorios hasta en cuatro ocasiones, contraídos durante su estancia las cárceles y para la eliminación de cálculos biliares.

A principios de marzo de 2013, se le realizara una operación quirúrgica con éxito, Mandela fue hospitalizado, en Pretoria en estado grave, el 8 de junio de 2013 por una infección pulmonar. Después de cuatro días, se informó de que su estado se había estabilizado, estando en un "estado grave, pero estable". El 23 de junio se comunicaba que tiene paralizados el 50% del hígado y los riñones y CBS revelaba que Mandela estuvo 40 minutos tirado en una carretera con un paro cardíaco por una avería en su ambulancia la noche de su último ingreso.

miércoles, 24 de junio de 2015

¿ES VERDAD QUE LA VIRGEN BAJA A LIBRAR A LAS ALMAS DEL PURGATORIO?

Antes de responder a la pregunta específica, hay que recordar que la dimensión del Purgatorio es doctrina común de la Iglesia, que no lo interpreta necesariamente como un lugar sino más bien como una oportunidad de purificación post mortem y por tanto como un don de la misericordia divina. Para que esto quede claro hay que recordar que el Purgatorio no es una doctrina tardo medieval: tenemos testimonios muy antiguos de oración en sufragio y para la purificación de los difuntos que atestiguan esta creencia. Por ejemplo, algunas inscripciones tumbales, desde el siglo III-IV, piden oraciones por el difunto e invocan su purificación, así como las liturgias fúnebres de sufragio y las oraciones privadas por los difuntos son atestiguadas por los Padres de la Iglesia desde el siglo III (por ejemplo Tertuliano).

El primer texto que ofrece una doctrina del Purgatorio más elaborada fue el Prognosticon futuri saeculi de san Juliano de Toledo (escrito entre el 687 y el 688), el cual, con la expresión ignis purgatorius (lib. II, cc. 20-23) describe una perspectiva “purgante mediante fuego”. Se trata de una descripción que da pie a pensar en el Purgatorio como en un lugar, pero esto sucede por la limitación de nuestro lenguaje. En realidad lo que es esencial en el texto es la obra de purificación de las almas que, tras sobrevivir a la muerte del cuerpo, esperan tanto la purificación como la resurrección al final de los tiempos. Obviamente la idea del fuego proviene de la Biblia: de Sb 3,6 (los ha probado como oro al crisol) y Ecl 2,5 (porque con el fuego se prueba el oro, y a los hombres justos en el crisol del dolor).

Sobre el Purgatorio como lugar, los cristianos no católicos tendrían mucho que decir. En realidad, si lo consideramos como una dimensión de purificación misericordiosa, encontramos un mayor consenso por parte de las diversas confesiones cristianas, sobre todo con los ortodoxos. En todo caso, desde san Juliano en adelante, la Iglesia ha hablado al menos dos veces y oficialmente sobre el Purgatorio. La primera vez con la constitución Benedictus Deus del Papa Benedicto XII (29 enero 1336); la segunda, con la Carta sobre algunas cuestiones relativas a la escatología de la Congregación para la Doctrina de la Fe en 1979.

Por tanto, la Iglesia sostiene con certeza la supervivencia del alma a la muerte del cuerpo, como también un acto misericordioso de purificación ofrecido a las almas que la necesitaran antes de la visión beatífica. Esto no sucede necesariamente en un lugar: el espacio y el tiempo son categorías humanas que no sabemos si son pertinentes para hablar de la realidad consiguiente a la muerte. Sostener el descendimiento de la Virgen al Purgatorio para “liberar” las almas y llevarlas al Paraíso es contrario a un aspecto del segundo texto citado, en cuanto que la purificación se vería como prisión y castigo, cuando el Purgatorio es algo totalmente distinto. La purificación no tiene característica de castigo, aunque su experiencia comporte la pena del no acceso a la visión de Dios, pero no debemos pensar que constituya un sufrimiento, por tanto su conclusión no debe ser consecuencia de una liberación, sino más bien de una fiesta: in primis la fiesta del encuentro con Cristo. Por tanto: no siempre nuestras creencias devocionales reflejan plenamente la enseñanza de la Iglesia; en este caso, si consideramos la purificación como un castigo, acabamos por oscurecer el aspecto misericordioso de la oferta de una ocasión de purificación de las almas por parte de Dios.

Implicar a la Virgen en esta obra de misericordia enclavada directamente en el misterio de Cristo muerto, resucitado, ascendido al cielo y glorificado no sería estrictamente necesario sino en la medida en que se la considere oportunamente asociada a la suerte de su Hijo. Sin quitar nada a la Virgen, esta devoción popular corre el riesgo de sobre exaltarla con resultados contraproducentes: en este caso se podría oscurecerla presencia de Cristo en la misericordia de la purificación, centrada en el Misterio Pascual del Señor, y además pasaría a segundo plano la dinámica trinitaria en la que consiste el acceso a la plena comunión con Dios Trino, Padre, Hijo, Espíritu.

Fuente:
www.aleteia.org/es 

LOS VALDENSES

Los historiadores no concuerdan en cuanto a los orígenes de los valdenses. De acuerdo con los archivos de la Inquisición, en Carcassonne, Francia, el movimiento de los "Pobres de Lyon" comenzó hacia 1170, bajo la dirección de un francés de Lyon llamado Vaudes, Valdés, Waldo o Pedro Valdo. En cambio, algunos protestantes afirman que los valdenses constituyen un eslabón en la cadena continua de disidentes que surgieron entre la época del emperador Constantino (siglo IV) y los reformadores protestantes del siglo XVI. Algunos historiadores protestantes opinan que el nombre de valdense, aplicado también a los procedentes del país de Vaud, se deriva de la palabra latina vallis, que significa 'valle', y se refiere al hecho de que aquellos disidentes a quienes se perseguía con persistencia como herejes se vieron obligados a refugiarse en los valles alpinos de Francia e Italia. De acuerdo con este punto de vista Pedro y sus seguidores llegaron a ser el punto de reunión para grupos similares de perseguidos por la Iglesia católica, algunos de los cuales habían estado en las sombras por largo tiempo.

Se dice que Pedro Valdo era un comerciante adinerado de Lyon que estaba casado y tenía dos hijas. Siendo hombre devoto y católico practicante, en 1177 tras la muerte repentina de un conocido pidió a un amigo teólogo que le diera consejo de las Escrituras en cuanto a lo que debía hacer para agradar a Dios. En respuesta, su amigo citó el evangelio de Mateo 19:21, donde Jesús dijo al joven rico: "Si quieres ser perfecto, ve, vende tus bienes y da a los pobres y tendrás tesoro en el cielo y, ven, sé mi seguidor." La leyenda continúa diciendo que Valdo tomó a pecho este consejo. Así, después de proveer para el sustento de su esposa y colocar a sus dos hijas en un convento, comisionó a dos sacerdotes, Etienne d'Anse y Bernard Ydros, para que tradujeran los Evangelios y otros libros de la Biblia al idioma vernáculo —el occitano— que se hablaba en las regiones de la Provenza y el Delfinado (actualmente, el sudeste de Francia). Entonces distribuyó el resto de sus posesiones entre los pobres y se puso a estudiar las escrituras. Además, predicó en las calles de Lyon, invitando a los habitantes a que despertaran espiritualmente y regresaran al cristianismo según él lo entendía en las Escrituras.

Él consiguió que los Evangelios y otros libros de la Biblia fueran traducidos al habla común y se atrevió a predicar en las calles, donde hizo muchos discípulos, tanto hombres como mujeres. Puesto que Valdo había sido bien conocido como próspero hombre de negocios, muchas personas le escucharon y pronto tuvo un grupo de seguidores. Les alegró oír el mensaje consolador de la Biblia en su propio idioma, pues hasta entonces la iglesia católica romana no había consentido que se tradujera la Biblia a otro idioma con la excepción del latín, alegando el alto costo, pues copiar a mano cada Biblia le tomaba a un monje un mínimo de 3 años. Muchas personas convinieron en renunciar a sus bienes y dedicarse a enseñar la Biblia en el idioma de la gente común. Se les llegó a conocer como los "Pobres de Lyon". Para ellos, cualquier cristiano, fuera hombre o mujer, podía predicar siempre y cuando tuviese suficiente conocimiento de las Escrituras.

Aquella predicación laica hizo que en 1179 el papa Alejandro III, al que el propio Valdo había apelado, prohibiese a Valdo y sus seguidores predicar sin el permiso del obispo local. El obispo Bellesmains de Lyon rehusó dar su consentimiento por considerar que se estaba predicando un evangelio diferente. Los registros históricos indican que, ante esta proscripción, Valdo respondió a la jerarquía usando las palabras de los Hechos de los Apóstoles: "Tenemos que obedecer a Dios como gobernante más bien que a los hombres." Valdo y sus asociados continuaron predicando pese a la amenaza de excomunión y persecución. Así, el papa Lucio III los excomulgó en 1184 y el obispo de Lyon los expulsó de la diócesis. El edicto de excomunión, que se extendió contra ellos en el año 1181, les obligó a salir de Lyon, lo que fue beneficioso para su causa. Pedro Valdo llegó hasta Polonia en la misma frontera de Rusia, donde murió en 1217 después de cincuenta y siete años de predicación de las doctrinas valdenses.

El clero, impotente para detener el avance y, alarmado, pidió al papa Celestino III que tomase medidas contra este movimiento. El papa mandó un delegado en 1194, que convocó la asamblea de prelados y nobles en Mérida, asistiendo personalmente el mismo rey Alfonso II de Aragón, quien dictó el siguiente decreto:

"Ordenamos a todo valdense que, en vista de que están excomulgados de la Santa Iglesia, son enemigos declarados de este reino y tienen que abandonarlo, e igualmente todos los estados de nuestros dominios. En virtud de esta orden, cualquiera que desde hoy se permita recibir en su casa a los susodichos valdenses, asistir a sus perniciosos discursos o proporcionarles alimentos, atraerá por esto la indignación de Dios Todopoderoso y la nuestra; sus bienes serán confiscados sin apelación y será castigado como culpable del delito de lesa majestad; además cualquier noble o plebeyo que encuentre dentro de nuestros estados a uno de estos miserables sepa que si los ultraja, los maltrata o los persigue, no hará con esto nada que no nos sea agradable".

Reinerius, inquisidor de Passau en el siglo XIII, dijo de los valdenses:

"Entre todas las sectas que existen o que han existido, no hay ninguna más perniciosa para la iglesia que la secta de los Lyoneses; y esto por tres razones: La primera por su gran antigüedad, pues algunos dicen que los valdenses se remontan al tiempo de Silvestre y hasta hay quien asegura que al tiempo de los apóstoles. La segunda porque es la más extendida y apenas si hay un país donde no exista esta secta. La tercera razón es que, mientras todas las demás sectas despiertan horror y la repulsa de sus oyentes por sus blasfemias en contra de Dios, ésta demuestra una gran semblanza de piedad; tanto que sus adherentes viven justamente delante de todos los hombres y creen en todos los artículos del Credo, respetando en todo a Dios: Solamente blasfeman de la Iglesia y del clero romanos; por esto tan grandes multitudes de laicos les prestan atención"

"Los herejes valdenses se distinguen por su comportamiento y el habla. Son impasibles y sensatos. No se esfuerzan en llamar la atención con vestidos extravagantes o indecorosos. No son comerciantes con el fin de evitar mentir, jurar o engañar. Viven únicamente del trabajo artesano de sus manos. También sus maestros son tejedores y zapateros. No acumulan riquezas, sino que se contentan con lo necesario para vivir. Comen y beben con moderación, no frecuentan posadas ni van a bailes u otros lugares de mala reputación. Son lentos para la ira. Son trabajadores, se dedican a aprender y a enseñar. Les reconocerán por su manera de hablar: con cordura y veracidad. No difaman, no hablan con palabras vulgares o vacías. Evitan toda expresión que pueda ser mentirosa o de juramento. No dirán 'sinceramente' o 'de verdad', sino que se limitarán a decir 'sí' o 'no'. Según ellos hacen así porque Jesús lo ordenó en Mateo 5:37".

Si bien antes de abrazar la reforma practicaban de una manera muy sencilla los siete sacramentos de Roma, pues practicaban una especie de confesión con los “barbas”, la imposición de manos, oraciones a ciertas horas y otros, posteriormente por influencia de los reformadores del siglo XVI aceptaron sólo dos: el bautismo, "abierta confesión de nuestra fe y del cambio de nuestra vida", y la comunión o Cena, en que con fe, amor y autoexamen, recibimos el pan y el vino, ya que nosotros también llegamos a ser parte del cuerpo y sangre de Cristo". Consideraban el matrimonio como "bueno, santo e instituido por Dios, de manera que a nadie se debe prohibir casarse", aunque estimaban la castidad como un don que, como hemos comentado, sólo practicaron, antes de la Reforma, algunos de los predicadores valdenses.

Los valdenses rechazaron el ejercicio por parte de la iglesia de poder estatal, de jurisdicción temporal, la imposición de la fe a la fuerza o la dominación por las armas. También rechazaron el uso de imponentes y elegantes edificios religiosos. Hacían un alegato particular a la renuncia de los bienes materiales en favor de los menos privilegiados, como lo hizo su fundador. En su obra de predicar, los valdenses primitivos enseñaban la Biblia y daban mucha importancia al Sermón de la montaña y al Padre nuestro, en los cuales se muestra que el reino de Dios es lo que se debe buscar principalmente y lo que se debe pedir en oración. Sostenían que cualquier cristiano, fuera hombre o mujer, que poseyera suficiente conocimiento de la Biblia estaba autorizado para predicar la "buena nueva" (el Evangelio). Además, consideraban a Jesús como el único mediador entre Dios y el hombre. Puesto que Jesús había muerto una vez para siempre, sostenían que un sacerdote no podía repetir este sacrificio celebrando una misa. Los valdenses primitivos conmemoraban la muerte de Cristo, tal como lo hacen hoy en día, utilizando pan y vino como símbolos.

Los valdenses primitivos sostenían que no era necesario ir a una iglesia para adorar a Dios. Celebraban reuniones clandestinas en establos, hogares particulares y dondequiera que pudieran hacerlo. Durante estas reuniones estudiaban la Biblia y preparaban nuevos predicadores, los cuales acompañaban a los más experimentados. Viajaban por parejas de granja en granja y, cuando estaban en los pueblos y aldeas, iban de casa en casa. El libro de consulta intitulado Dictionnaire de Théologie Catholique en un artículo que, por lo demás, no favorece a los valdenses, declara:

"Desde la más tierna edad, sus hijos empezaban a aprender los Evangelios y las Epístolas. La predicación de sus diáconos, sacerdotes y obispos consistía principalmente en citas de la Biblia".

martes, 23 de junio de 2015

RESUMEN DE LA ENCÍCLICA LAUDATO SI - Primera Parte

La Encíclica toma su nombre de la invocación de san Francisco, «Laudato si’, mi’ Signore», que en el Cántico de las creaturas recuerda que la tierra, nuestra casa común, «es también como una hermana con la que compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos » (1). Nosotros mismos «somos tierra (cfr Gn 2,7). Nuestro propio cuerpo está formado por elementos del planeta, su aire nos da el aliento y su agua nos vivifica y restaura» (2).

El Papa Francisco se dirige, claro está, a los fieles católicos, retomando las palabras de San Juan Pablo II: «los cristianos, en particular, descubren que su cometido dentro de la creación, así como sus deberes con la naturaleza y el Creador, forman parte de su fe» (64), pero se propone «especialmente entrar en diálogo con todos sobre nuestra casa común» (3): el diálogo aparece en todo el texto, y en el capítulo 5 se vuelve instrumento para afrontar y resolver los problemas. Desde el principio el papa Francisco recuerda que también «otras Iglesias y Comunidades cristianas –como también otras religiones– han desarrollado una profunda preocupación y una valiosa reflexión» sobre el tema de la ecología (7). Más aún, asume explícitamente su contribución a partir de la del «querido Patriarca Ecuménico Bartolomé» (7), ampliamente citado en los nn. 8-9. En varios momentos, además, el Pontífice agradece a los protagonistas de este esfuerzo –tanto individuos como asociaciones o instituciones–, reconociendo que «la reflexión de innumerables científicos, filósofos, teólogos y organizaciones sociales [ha] enriquecido el pensamiento de la Iglesia sobre estas cuestiones» (7) e invita a todos a reconocer «la riqueza que las religiones pueden ofrecer para una ecología integral y para el desarrollo pleno del género humano» (62).

El recorrido de la Encíclica está trazado en el n. 15 y se desarrolla en seis capítulos. A partir de la escucha de la situación a partir de los mejores conocimientos científicos disponibles hoy (cap. 1), recurre a la luz de la Biblia y la tradición judeo-cristiana (cap. 2), detectando las raíces del problema (cap. 3) en la tecnocracia y el excesivo repliegue autorreferencial del ser humano. La propuesta de la Encíclica (cap. 4) es la de una «ecología integral, que incorpore claramente las dimensiones humanas y sociales» (137), inseparablemente vinculadas con la situación ambiental. En esta perspectiva, el Papa Francisco propone (cap. 5) emprender un diálogo honesto a todos los niveles de la vida social, que facilite procesos de decisión transparentes. Y recuerda (cap. 6) que ningún proyecto puede ser eficaz si no está animado por una conciencia formada y responsable, sugiriendo principios para crecer en esta dirección a nivel educativo, espiritual, eclesial, político y teológico. El texto termina con dos oraciones, una que se ofrece para ser compartida con todos los que creen en «un Dios creador omnipotente» (246), y la otra propuesta a quienes profesan la fe en Jesucristo, rimada con el estribillo «Laudato si’», que abre y cierra la Encíclica.

El texto está atravesado por algunos ejes temáticos, vistos desde variadas perspectivas, que le dan una fuerte coherencia interna: «la íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta, la convicción de que en el mundo todo está conectado, la crítica al nuevo paradigma y a las formas de poder que derivan de la tecnología, la invitación a buscar otros modos de  entender la economía y el progreso, el valor propio de cada criatura, el sentido humano de la ecología, la necesidad de debates sinceros y honestos, la grave responsabilidad de la política internacional y local, la cultura del descarte y la propuesta de un nuevo estilo de vida.» (16).

Capítulo 1 – «Lo que le está pasando a nuestra casa»

El capítulo asume los descubrimientos científicos más recientes en materia ambiental como manera de escuchar el clamor de la creación, para «convertir en sufrimiento personal lo que le pasa al mundo, y así reconocer cuál es la contribución que cada uno puede aportar» (19). Se acometen así «varios aspectos de la actual crisis ecológica» (15).

EI cambio climático: «El cambio climático es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, y plantea uno de los principales desafíos actuales para la humanidad» (25). Si «el clima es un bien común, de todos y para todos» (23), el impacto más grave de su alteración recae en los más pobres, pero muchos de los que «tienen más recursos y poder económico o político parecen concentrarse sobre todo en enmascarar los problemas o en ocultar los síntomas» (26): «La falta de reacciones ante estos dramas de nuestros hermanos y hermanas es un signo de la pérdida de aquel sentido de responsabilidad por nuestros semejantes sobre el cual se funda toda sociedad civil» (25).

La cuestión del agua: El Papa afirma sin ambages que «el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos». Privar a los pobres del acceso al agua significa «negarles el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable» (30).

La pérdida de la biodiversidad: «Cada año desaparecen miles de especies vegetales y animales que ya no podremos conocer, que nuestros hijos ya no podrán ver, perdidas para siempre» (33). No son sólo eventuales “recursos” explotables, sino que tienen un valor en sí mismos. En esta perspectiva «son loables y a veces admirables los esfuerzos de científicos y técnicos que tratan de aportar soluciones a los problemas creados por el ser humano», pero esa intervención humana, cuando se pone al servicio de las finanzas y el consumismo, «hace que la tierra en que vivimos se vuelva menos rica y bella, cada vez más limitada y gris » (34).

La deuda ecológica: en el marco de una ética de las relaciones internacionales, la Encíclica indica que existe «una auténtica deuda ecológica» (51), sobre todo del Norte en relación con el Sur del mundo. Frente al cambio climático hay «responsabilidades diversificadas» (52), y son mayores las de los países desarrollados.

Conociendo las profundas divergencias que existen respecto a estas problemáticas, el Papa Francisco se muestra profundamente impresionado por la «debilidad de las reacciones» frente a los dramas de tantas personas y poblaciones. Aunque no faltan ejemplos positivos (58), señala «un cierto adormecimiento y una alegre irresponsabilidad» (59). Faltan una cultura  adecuada (53) y la disposición a cambiar de estilo de vida, producción y consumo (59), a la vez que urge «crear un sistema normativo que [...] asegure la protección de los ecosistemas» (53).

Capítulo segundo – El Evangelio de la creación

Para afrontar la problemática ilustrada en el capítulo anterior, el Papa Francisco relee los relatos de la Biblia, ofrece una visión general que proviene de la tradición judeo-cristiana y articula la «tremenda responsabilidad» (90) del ser humano respecto a la creación, el lazo íntimo que existe entre todas las creaturas, y el hecho de que «el ambiente es un bien colectivo, patrimonio de toda la humanidad y responsabilidad de todos» (95).

En la Biblia, «el Dios que libera y salva es el mismo que creó el universo», y «en Él se conjugan el cariño y el vigor» (73). El relato de la creación es central para reflexionar sobre la relación entre el ser humano y las demás criaturas, y sobre cómo el pecado rompe el equilibrio de toda la creación en su conjunto. «Estas narraciones sugieren que la existencia humana se basa en tres relaciones fundamentales estrechamente conectadas: la relación con Dios, con el prójimo y con la tierra. Según la Biblia, las tres relaciones vitales se han roto, no sólo externamente, sino también dentro de nosotros. Esta ruptura es el pecado» (66).

Por ello, aunque «si es verdad que algunas veces los cristianos hemos interpretado incorrectamente las Escrituras, hoy debemos rechazar con fuerza que, del hecho de ser creados a imagen de Dios y del mandato de dominar la tierra, se deduzca un dominio absoluto sobre las demás criaturas» (67). Al ser humano le corresponde «“labrar y cuidar” el jardín del mundo (cf. Gn 2,15)» (67), sabiendo que «el fin último de las demás criaturas no somos nosotros. Pero todas avanzan, junto con nosotros y a través de nosotros, hacia el término común, que es Dios» (83).

Que el ser humano no sea patrón del universo «no significa igualar a todos los seres vivos y quitarle al ser humano ese valor peculiar» que lo caracteriza ni «tampoco supone una divinización de la tierra que nos privaría del llamado a colaborar con ella y a proteger su fragilidad» (90). En esta perspectiva «todo ensañamiento con cualquier criatura “es contrario a la dignidad humana”» (92), pero «no puede ser real un sentimiento de íntima unión con los demás seres de la naturaleza si al mismo tiempo en el corazón no hay ternura, compasión y preocupación por los seres humanos» (91). Es necesaria la conciencia de una comunión universal: «creados por el mismo Padre, todos los seres del universo estamos unidos por lazos invisibles y conformamos una especie de familia universal, [...] que nos mueve a un respeto sagrado, cariñoso y humilde» (89).

Concluye el capítulo con el corazón de la revelación cristiana: el «Jesús terreno» con su «relación tan concreta y amable con las cosas» está «resucitado y glorioso, presente en toda la creación con su señorío universal» (100).

¿CÓMO MURIÓ JUAN EL BAUTSTA? - Primera Parte

La muerte de Juan el Bautista, ocurrida en el transcurso de una trágica fiesta de cumpleaños, es una de las muertes más conocidas de la historia. Únicamente la cuentan los evangelios de Mateo y Marcos. Lucas y Juan la omiten. Marcos trae el relato más completo y original, sobre el que se basa Mateo. De los libros bíblicos, Marcos es quien proporciona la información mejor y más precisa sobre el hecho. Ahora bien, ¿es histórico el relato de la muerte de Juan el Bautista narrado por san Marcos? ¿Podemos aceptarlo así como está, con todos sus detalles? El problema se plantea porque existe una versión distinta, contada por un historiador judío llamado Flavio Josefo, del siglo I. Este escritor compuso, alrededor del año 93, una obra titulada Antigüedades Judías, en la que presenta el episodio de un modo diferente.

Veamos primero el relato de Marcos: “Herodes había hecho arrestar a Juan y lo había encadenado en la cárcel, por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, con quien Herodes se había casado. Porque Juan le decía: «No te es lícito vivir con la mujer de tu hermano». Por eso Herodías odiaba a Juan, y quería matarlo. Pero no podía, porque Herodes admiraba a Juan; y como sabía que era un hombre justo y santo, le tenía respeto. Por eso lo protegía. Y al oírlo, quedaba asombrado y lo escuchaba con gusto”. “Y llegó el día oportuno, cuando Herodes, con motivo de su cumpleaños, dio un banquete para los nobles, los oficiales y la gente importante de Galilea. Entonces entró la hija de Herodías a bailar. Y le gustó tanto a Herodes y a sus invitados, que el rey dijo a la muchacha: «Pídeme lo que quieras y te lo daré». Y le juró: «Lo que me pidas te daré, aunque sea la mitad de mi reino». Ella salió y le consultó a su madre: «¿Qué le pido?» La madre le respondió: «Pídele la cabeza de Juan el Bautista». Inmediatamente la muchacha corrió adonde estaba el rey y le dijo: «Quiero que ahora mismo me des la cabeza de Juan el Bautista en una bandeja». El rey se puso muy triste, pero no quiso negárselo porque se lo había jurado delante de los invitados”.

“Al instante mandó el rey a un verdugo para que le trajera la cabeza de Juan. El guardia fue a la cárcel, y le cortó la cabeza. Luego la puso en una bandeja y se la trajo a la muchacha. Y la muchacha se la dio a su madre. Cuando se enteraron los discípulos de Juan, vinieron a recoger el cadáver y lo llevaron a enterrar” (Mc 6,16-29). Al comienzo del relato ya encontramos un error. Marcos afirma que Herodías (esposa de Herodes) había estado casada antes con un hermano de éste llamado Filipo (6,17). Es cierto que Herodías había estado casada antes con un medio-hermano de su marido, pero no se llamaba Filipo, sino Herodes como su actual marido. Puede parecer raro que dos medio-hermanos se llamen igual. Pero sabemos que la familia de Herodes era sumamente complicada. El rey Herodes (su tronco central) estuvo casado con diez esposas, algunas con el mismo nombre; y con ellas tuvo numerosos hijos, varios de los cuales se llamaron Herodes (los historiadores suelen distinguirlos con un sobrenombre). Por eso no es extraño que Marcos, que no era un minucioso historiador, se haya confundido y haya puesto como primer marido de Herodías a Filipo (que en realidad era otro hermano de su marido). Algunos comentaristas de la Biblia, para salvar el error de Marcos, dicen que el primer marido de Herodías se habría llamado “Herodes Filipo” (uniendo los dos nombres: el correcto, “Herodes”, y el erróneo que le da Marcos, “Filipo”). Pero un personaje llamado “Herodes Filipo” no existió jamás, fuera de la mente de esos comentaristas.

Un segundo desliz que comete Marcos, es llamar a Herodes “rey” (6,14). En efecto, hubo dos Herodes en la vida histórica de Jesús. El primero es el famoso “rey Herodes”, que gobernaba el país cuando Jesús nació. Es el cruel monarca que, según Mateo, luego de recibir en Jerusalén a los Magos venidos de Oriente, ordenó matar a todos los niños de Belén y sus alrededores buscando eliminar al Niño Dios. En cambio, durante la vida adulta de Jesús, quien gobernaba el país era un hijo del rey Herodes, llamado también Herodes, y con el sobrenombre de Antipas. Pero este Herodes no era “rey” sino sólo “tetrarca” (es decir, un título inferior al de rey; viene de “tetras” = cuatro, y “arqué” = gobernante; o sea, “el que gobierna la cuarta parte de un territorio”). Este “tetrarca Herodes” es quien hizo matar a Juan Bautista. Y más tarde participó en el juicio a Jesús (Lc 23,8-12). A este segundo Herodes, Mateo y Lucas lo llaman correctamente, es decir, “tetrarca” (Mt 14,1; Lc 3,1). En cambio Marcos lo llama “rey”, como su padre. Lo cual ha llevado a muchos lectores a confundirse, y a pensar que este Herodes de la vida adulta de Jesús es el mismo que el de la infancia.

Un tercer elemento dudoso del relato de Marcos es el motivo del arresto de Juan. Según el evangelista, Herodes Antipas lo arrestó porque el Bautista lo había criticado por su matrimonio irregular con Herodías (6,17). En efecto, en un viaje que Herodes Antipas hizo a Roma hacia el año 28, se alojó en casa de su medio hermano Herodes. Éste llevaba una vida privada tranquila en la capital del Imperio, viviendo como ciudadano común. Estaba casado con Herodías, mujer ambiciosa y de carácter, que no se resignaba a la oscura existencia que llevaba. Cuando Herodías y el poderoso Antipas se conocieron, se encendió la vanidad de ella y la pasión de él; y ambos se pusieron de acuerdo en que ella abandonaría a su marido de Roma y se iría con su cuñado; y que éste, apenas llegara a Galilea, despediría a su mujer. Este segundo matrimonio del tetrarca debió de producir gran escándalo e indignación en Galilea, ya que violaba abiertamente la Ley de Moisés (de Lv 20,21), que prohibía el casamiento con dos hermanos. Ahora bien, según Marcos, Juan el Bautista se atrevió a denunciar públicamente semejante inmoralidad, y por eso terminó con sus huesos en la cárcel.

Sin embargo, por Flavio Josefo sabemos que el motivo del encarcelamiento de Juan fue otro. El historiador judío escribe: “Grandes muchedumbres acudían a escuchar a Juan (el Bautista), debido a la enorme fuerza de atracción que ejercían sus palabras. Entonces Herodes tuvo miedo de que Juan aprovechara esta extraordinaria influencia que tenía para incitar a sus seguidores a una rebelión, pues parecía que todo el mundo hacía caso a sus palabras. Y consideró que era mejor eliminarlo a tiempo, antes que tener que lamentar más tarde las revueltas que este hombre peligroso pudiera ocasionar. Y de ese modo Juan, a causa de esta sospecha, fue encadenado y conducido a la fortaleza de Maqueronte, en donde fue ejecutado” (Antigüedades Judías, 18,5). Según Marcos, entonces, el motivo de la prisión del Bautista fueron sus críticas al segundo matrimonio del gobernante. Según Flavio Josefo, fueron los temores de Antipas a una rebelión.

La versión de Josefo parece más apropiada. Porque si bien Juan pudo haber criticado a Herodes por su situación matrimonial ilícita, como afirma Marcos, el tetrarca debió de haber tenido motivos mucho más graves para hacer encarcelar a alguien tan popular y querido por el pueblo, con el riesgo que eso significaba. Además, el mismo Marcos cuenta que Herodes frecuentaba al prisionero para oírlo, y que lo escuchaba con agrado (Mc 6,20). ¿Cómo Herodes podía escuchar con agrado a alguien que lo trataba de inmoral y pervertido? ¿Y cómo Juan accedía a platicar apaciblemente con él? Un cuarto elemento dudoso del relato evangélico es el extraño proceder de Herodes. En efecto, en el versículo 17 leemos que el tetrarca mandó a encerrar al Bautista sin consideración alguna; y que no sólo lo encarceló, sino que lo tenía “encadenado”. Pero a partir del versículo 19 el cuadro cambia. Ahora dice que era Herodías la que perseguía a Juan y quería matarlo. En cambio Herodes lo “admiraba”, lo consideraba “justo y santo”, lo “respetaba”. Incluso lo “protegía” y defendía de las asechanzas de su mujer (el verbo “synetêrei” significa literalmente “defender a alguien de daños y muerte”); la misma cárcel parece más una custodia protectora para Juan, que un suplicio.

Un quinto detalle problemático del evangelio es el lugar de la muerte de Juan. Marcos no dice dónde ocurrió; sólo señala que fue durante la fiesta de cumpleaños de Herodes Antipas. Pero por el contexto de su relato podemos deducir que fue en Galilea. En efecto, el evangelio dice que Antipas organizó su fiesta de cumpleaños “para los nobles, los oficiales y la gente importante de Galilea” (6,21). Lo cual resulta lógico, pues la ciudad de Tiberíades, en Galilea, era la capital donde vivía Antipas, donde tenía su palacio, y por lo tanto el lugar más adecuado para imaginar el festejo de su aniversario. Sin embargo, Flavio Josefo cuenta que Juan el Bautista no murió en la provincia de Galilea sino en la provincia de Perea, en una fortaleza llamada Maqueronte. Es que Herodes Antipas gobernaba sobre dos provincias: una era Galilea, al norte del país (en donde estaba la capital, Tiberíades), y la otra era Perea, al sudeste (en donde estaba la fortaleza de Maqueronte). Su jurisdicción era, pues, bastante incómoda, ya que gobernaba dos provincias separadas entre sí.

Ariel Álvarez Valdés
Biblista