martes, 26 de agosto de 2014

El relato de Lucas sobre la desobediencia de Jesús a los 12 años - Segunda Parte

Pero otras comunidades cristianas reaccionaron en contra de esta postura. Éstas estaban convencidas de que Jesús no había “empezado” a ser Hijo de Dios en el bautismo sino que lo era ya desde su nacimiento. Y estas comunidades, para enseñar tal idea, hicieron circular algunos relatos referidos a la infancia de Jesús (es decir, a su concepción, su nacimiento, sus primeros años de vida), en los que se afirmaba, de manera explícita, que Jesús era Hijo de Dios desde su mismo nacimiento. Por ejemplo, se contaba que a poco de nacer el niño su familia debió huir a Egipto, para que se cumpliera la profecía en la que Dios anunciaba: “De Egipto llamé a mi Hijo” (Mt 2,15). O también, que el ángel Gabriel ya le había avisado a María que el niño concebido en su vientre era Hijo de Dios (Lc 1,32.35).   El niño que creció dos veces

Cuando años más tarde se componen los evangelios, san Marcos (el primero en escribir) comenzó su relato de manera tradicional, es decir, con el bautismo de Jesús (Mc 1). Pero Lucas (y Mateo), para evitar la posible interpretación de que Jesús había “comenzado” a ser Hijo de Dios a partir del bautismo, decidió añadir antes algunos de estos “relatos de la infancia” de Jesús, que mostraban su filiación divina desde la niñez. Y cuando Lucas ya había terminado de escribir la infancia de Jesús (la anunciación del ángel, la visita de María a Isabel, la presentación del niño recién nacido en el Templo), y había escrito la conclusión (“Y el niño crecía, y se fortalecía, llenándose de sabiduría, y la gracia de Dios estaba sobre él”, Lc 2,40), llegó a sus manos un relato que él no conocía: el de Jesús adolescente perdido en el Templo a los 12 años. Procedía de otra comunidad distinta a la suya.

A Lucas le pareció interesante. Y, con algunos retoques propios, resolvió agregarlo a continuación de la infancia que había escrito. Pero al añadirlo, la frase que había puesto como “final” quedaba ahora desubicada. Entonces volvió a ponerla otra vez más adelante, en Lc 2,52 (“Y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia, ante Dios y ante los hombres”). Ésta es la explicación de por qué en Lucas aparece dos veces esta misma frase. Esto explica también la reacción incoherente que demuestra María en el relato del niño perdido en el Templo. En efecto, en la primera parte de la infancia Lucas había dicho que María, desde el momento de la anunciación, ya sabía claramente que Jesús era Hijo de Dios. Y da a entender que san José también lo sabía, porque no parece haber habido ningún problema entre ellos cuando nació el niño. Pero cuando más tarde Jesús se pierde a los 12 años, Lucas dice que “ellos no comprendieron” a Jesús. Se ve, pues, que Lucas mezcló dos tradiciones distintas sobre María, procedentes de dos comunidades diversas. En una, ella sabe todo porque el ángel Gabriel se lo explicó en la anunciación. En la otra, María no sabe nada, y reacciona como una madre normal ante las palabras o acciones desconcertantes de su hijo.   Asuntos dolorosos que atender

Falta aclarar una última cuestión: ¿por qué Jesús se quedó aquel día en el Templo, solo, en una ciudad extraña, sin permiso de sus padres, y éstos no pudieron encontrarlo hasta el tercer día? Porque, como dijimos antes, el relato no pretende contar un hecho estrictamente histórico ocurrido durante la adolescencia de Jesús, sino simplemente enseñar, a partir de algún recuerdo familiar (quizás el hecho de que cuando Jesús era niño se quedó escuchando a los sabios del Templo), que él era Hijo de Dios desde su mismo nacimiento, y no a partir de su bautismo.

Por eso, la clave para entender todo el episodio está en el versículo 49, en la respuesta que el niño les da a José y María, diciéndoles que Dios es su Padre, y que por tanto él debe encargarse de sus asuntos. Ahora bien, como más adelante Jesús se encargará de los asuntos de su Padre “perdiendo” la vida en Jerusalén, el relato lo muestra ahora “perdiéndose” en Jerusalén, como un adelanto de lo que le sucederá después en su pasión y muerte. En efecto, si analizamos la narración veremos que contiene todos los detalles de su futura “pérdida”: a) El niño Jesús se pierde en Jerusalén. Y Jesús morirá en Jerusalén. b) El niño Jesús se pierde en una fiesta de Pascua. Y Jesús morirá en una fiesta de Pascua. c) El niño Jesús se pierde tres días hasta que lo vuelven a encontrar. Jesús al morir desaparecerá tres días hasta que lo vuelvan a encontrar. d) Para perderse en Jerusalén, el niño Jesús tuvo que “subir” desde Galilea. Para morir en Jerusalén, Jesús tuvo que “subir” desde Galilea (Lc 18,31). e) Al perderse el niño Jesús, les reprocha a sus padres: “¿Por qué me buscaban?” Cuando muere Jesús, les reprochan a las mujeres: “¿Por qué lo buscaban?” (Lc 24,5). f) Ante la angustia de sus padres, el niño Jesús les dice que su pérdida “es necesaria”. Ante la angustia de sus discípulos, Jesús les dice que su muerte “es necesaria” (Lc 9,22; 13,33). g) El niño dice que se pierde para estar con su Padre. Jesús dirá que muere para estar con su Padre (Lc 23,46). h) Cuando Jesús explica el porqué de su pérdida, sus padres “no comprendieron estas palabras”. Cuando Jesús explica el porqué de su pasión, sus discípulos “no comprendieron estas palabras” (Lc 9,45).

El relato del niño perdido y hallado en el Templo de Jerusalén no es, pues, un relato estrictamente histórico, ni fue escrito simplemente para contar un disgusto doméstico sufrido por María durante la adolescencia de Jesús. Es mucho más que eso. A partir de un recuerdo de familia, San Lucas compuso un relato “cristológico”, es decir, un relato sobre Cristo. Con él intenta enseñar, mediante imágenes y escenas, quién era Jesucristo, qué escondía su persona, qué relación tenía con su Padre Dios, y cuál era su misión aquí en la tierra. El episodio de Jesús extraviado en el Templo no es la crónica de un niño desobediente. Al contrario. Nos muestra que Jesús era un hijo tan obediente, que a los 12 años quiso anticipar lo que más tarde tendrá que hacer: “perder” su vida en Jerusalén para estar en la casa de su Padre.   No dejarlo para mañana

Según Lucas, cuando Jesús tenía 12 años se quedó tres días en Jerusalén sin avisar. Cuando al fin lo hallaron sus padres, le preguntaron por qué había hecho eso. Y él, con la ingenuidad y la lógica de los niños, les quiso decir: “¿Y por qué me buscaban? Sólo se busca lo que está perdido, y yo no estaba perdido. Estaba donde tenía que estar: en la casa de mi padre. Son ustedes los que se habían perdido, porque ustedes se habían ido, no yo”. María no entendió lo que su Hijo decía. Después lo entenderá. Pero nosotros sí lo entendemos bien. Jesús quiso decirle que tenía que ocuparse de las cosas de su padre ya. Tenía sólo 12 años, y ya se encargaba de ello. No podía esperar hasta más tarde, o a cuando fuera mayor, o a que fuera predicador. No. Se ocupó en la primera oportunidad que tuvo.

Nosotros tenemos el mismo Padre, y por lo tanto los mismos asuntos y urgencias que Jesús, y que no siempre pueden esperar hasta mañana. Sin embargo, qué poco nos ocupamos de las cosas de Dios: del amor, del respeto, de la caridad a los más necesitados, de la solidaridad, del perdón. Todo lo dejamos para mañana. Hay demasiados mañanas en nuestra vida. Demasiadas postergaciones, para cuando tengamos tiempo. Un tiempo que quizás no llegue nunca. Para que la salvación sea efectiva debemos empezar a ocuparnos ya de las cosas de Dios. Fue la gran enseñanza que nos dejó Jesús, cuando apenas tenía 12 años.

Ariel Álvarez Valdés
Biblista

Mes de la Biblia: El Libro de los Salmos

La palabra «Salmo» proviene de un verbo griego que significa «tocar un instrumento de cuerdas», y se utilizó originariamente para designar los cantos acompañados por ese instrumento. Este último se llamaba «Salterio», pero mas tarde el nombre perdió su significación original y comenzó a ser empleado como sinónimo de LIBRO DE LOS SALMOS. El Antiguo Testamento contiene numerosos textos poéticos con características similares a las de los Salmos. El célebre Canto de Moisés (Ex. 15. 1-18), el himno de victoria entonado por Débora y Barac (Jc. 5), la elegida de David por la muerte de Saúl y Jonatan (2 Sam. 1. 17-27) y la lamentación de Jonás (Jon. 2. 3-10), son algunos de los muchos ejemplos que se podrían citar. Pero el tesoro de la lírica cultual y religiosa de Israel se encuentra fundamentalmente en el Salterio.

Una tradición judía -que luego tuvo amplia difusión en la Iglesia - atribuye a David la mayor parte de los Salmos. Esta atribución se funda en el testimonio de los Libros históricos del Antiguo Testamento, que aluden repetidamente al genio musical y poético de David (1 Sam. 16. 16-19, 23; 2 Sam. 1. 17-27; 23. 1). Sin embargo, las múltiples situaciones individuales y nacionales reflejadas en los Salmos, su variedad de estilos y géneros literarios, como asimismo su íntima vinculación con la vida litúrgica de Israel, impiden afirmar que el Salterio sea la obra de un solo autor o el producto de una sola época. Por otra parte, dicha tradición comenzó a formarse mucho después del exilio babilónico, es decir, en un momento en que era frecuente entre los judíos poner bajo el nombre de una gran personalidad todos los escritos pertenecientes a un mismo género. Así, por ejemplo, toda la legislación contenida en el Pentateuco se atribuyó a Moisés, mientras que Salomón fue considerado el autor de toda la literatura sapiencial.

En realidad, el Salterio es el Libro de oración que los israelitas fueron componiendo a lo largo de varios siglos para dialogar con su Dios. A través de ciento cincuenta poemas religiosos, ese Pueblo fue expresando sus experiencias y las aspiraciones mas profundas de su alma: sus luchas y sus esperanzas, sus triunfos y sus fracasos, su adoración y su acción de gracias, sus rebeldías y sus arrepentimientos y, sobre todo, la suplica ardiente que brota de la enfermedad, la pobreza, el destierro, la injusticia y de todas las demás miserias del hombre.

Al comienzo de la mayoría de los Salmos se encuentran inscripciones o «títulos», con indicaciones de carácter musical, poético, litúrgico o histórico, cuyo significado es muchas veces oscuro. Estos títulos no provienen de los autores de cada Salmo, sino que fueron agregados por los cantores del Templo de Jerusalén, a medida que los diversos poemas eran agrupados en colecciones.

Los géneros literarios de los Salmos

En el texto hebreo del Antiguo Testamento, los Salmos son designados con una expresión que significa «Cantos de Alabanza». Esta designación se adapta muy bien a un grupo de Salmos, pero resulta menos adecuada cuando se la aplica a todo el conjunto, ya que el Salterio incluye -además de los «Himnos» o «Cantos de Alabanza» -otros tipos de oración, en especial, las «Suplicas» y los «Cantos de Acción de gracias».

Los «Himnos» expresan la actitud de adoración del creyente frente a la grandeza y la bondad de Dios. En este grupo se distinguen, por su tema especial, los «Cantos de Sión» y los «Himnos a la realeza del Señor». Las «Suplicas» responden a la necesidad de apelar confiadamente a la misericordia divina en los momentos de necesidad, y se pueden distinguir dos tipos diversos: las suplicas «colectivas» y las «individuales». Los «Cantos de Acción de gracias» son una expresión de reconocimiento por la ayuda recibida del Señor, y también ellos se dividen en «colectivos» e «individuales». La característica distintiva de estos Salmos es el relato de los sufrimientos padecidos por el salmista y la solemne proclamación de los beneficios alcanzados.

A estos tres géneros se añaden otros grupos de Salmos que presentan características especiales, sea de forma o de contenido. A ellos pertenecen, por ejemplo, los Salmos «sapienciales» y los «reales». Estos últimos cobraron una especial importancia cuando fue depuesto el último de los reyes davídicos. Se descubrió en ellos un anuncio profético del día en que el Señor devolverla su antiguo esplendor a la dinastía davídica y establecerla un Reino más perfecto aun que el de David. Dentro de dicha perspectiva mesiánica, el Nuevo Testamento aplicó estos Salmos a Jesucristo, el Mesías, «nacido de la estirpe de David según la carne» (Rom. 1. 3). Además, existen otras formas de Salmos, llamadas «mixtas» o «irregulares», porque en ellas se mezclan diversos géneros.

Los Salmos imprecatorios

Una dificultad particular es la que presentan las «imprecaciones» del Salterio, con sus violentos deseos de venganza y sus expresiones de odio contra los «enemigos». Para situar esas imprecaciones en su contexto adecuado, conviene tener en cuenta, aunque sea muy someramente, quiénes son los «enemigos» a los que se alude en los Salmos.

Unas veces, las imprecaciones están dirigidas contra los «enemigos» de Israel, es decir, contra los responsables de graves desgracias nacionales, incluso -como en los casos de Asiria y de Babilonia de la destrucción de los Reinos de Israel y de Judá (2 Rey. 17. 5-6; 25. 8-21). El orgullo nacional y la convicción de que los enemigos de Israel eran los enemigos de Dios, hacen mas explicables algunas expresiones, como las de los Salmos 79. 12; 137. 7-9. Por otra parte, estas imprecaciones reproducen fórmulas más o menos estereotipadas, propias del lenguaje guerrero de la época.

Otras veces, los «enemigos» son todos aquellos que tengan al salmista por un pecador y verán en sus sufrimientos un castigo de Dios, debido a la perspectiva de retribución puramente terrena propia del Antiguo Testamento. Para esa mentalidad, todo sufrimiento era una consecuencia del pecado, y los que lo padecían estaban «abandonados de Dios». Consciente de su inocencia, el salmista apela al Señor para que «confunda» a sus enemigos. Sólo así se manifestaría la justicia de Dios y la inocencia de los justos, y no se podría dudar de la protección que el Señor concede a sus amigos. Finalmente, en otras ocasiones, los «enemigos» son los que persiguen y oprimen a los pobres y a los débiles. En esos casos, las imprecaciones -incluso las más violentas - revelan un ansia incontenible de justicia y un legítimo anhelo de liberación que nunca pierden actualidad.

El uso cristiano del Salterio

Los primeros cristianos hicieron del Salterio su «Libro de oración» por excelencia, si bien lo «releyeron» con un nuevo espíritu, a la luz del Misterio Pascual. Este hecho resulta particularmente significativo, si se tiene en cuenta que todos los otros elementos culturales de la ANTIGUA ALIANZA -el Templo, el sacerdocio y los sacrificios - quedaron abolidos por Cristo, el verdadero Templo, el Sumo Sacerdote y la única Victima agradable a Dios.

Al conservar el uso de los Salmos, los primeros cristianos no hicieron mas que seguir el ejemplo de Cristo. Los Salmos, en efecto, animaron su constante dialogo con el Padre. Un Salmo expresa el sentido de su misión, en el momento de venir a este mundo (Sal. 40. 8-9, citado en Heb. 10. 9). En sus peregrinaciones a Jerusalén, antes de iniciar su ministerio publico, Jesús cantó los Salmos graduales (Lc. 2. 41-42). En la ultima Cena, entonó los Salmos que recitaban los judíos al celebrar la Cena pascual (Mt. 26. 30). Y en la Cruz, él recurrió una vez mas al Salterio para expresar su dolor y su abandono confiado en las manos del Padre (Mt. 27. 46; Lc. 23. 46; Jn. 19. 28).

Nuestra Señora de los Scouts

La Virgen de los Scouts o Nuestra Señora de los Scouts, es una de las muchas advocaciones con la que se venera la figura de la Virgen María en el catolicismo. Es considerada por los católicos, la patrona del Escultismo. El cuadro original fue pintado al óleo en agosto de 1943 por la Hermana Margarita Toro Aguirre.

En la década del 50 muchos grupos scouts católicos difundieron esta imagen y se la entregaban como obsequio a los jóvenes que formulaban su Promesa Scout. En 1980 la Revista Siempre Listo, órgano oficial de difusión de la Unión Scouts Católicos Argentinos, reprodujo un póster con la imagen central del cuadro, allí aparece el scout apoyado en el árbol mirando la imagen de María y el Niño rodeada de scouts.

Durante mucho tiempo el original estuvo extraviado. En 2003 fue recuperado y, del 4 al 12 de octubre, se lo pudo venerar brevemente en la Catedral de Olivos, provincia de Buenos Aires. Finalmente en 2007 el cuadro original fue entronizado en la basílica de Nuestra Señora de Luján, junto al de la patrona nacional de Argentina, con ocasión del Centenario del escultismo. Una réplica se encuentra entronizada en el Santuario de El Challao, Mendoza.

Desde el 29 de junio de 2009 también un cuadro con la imagen de Nuestra Señora de los Scouts se encuentra en la sede del Movimiento Scout Católico (MSC) de España en la ciudad de Barcelona. El 26 de enero de 2010 como conclusión del Cruce de la Cordillera de los Andes con motivo del Bicentenario de la Independencia de Argentina y Chile fue entronizado un cuadro con la imagen de Nuestra Señora de los Scouts en la ciudad de Quillota, V Región de Valparaíso, (Chile) en la Capilla del colegio de los Hermanos Maristas.

Significado de la representación

El cuadro se divide en dos espacios. En la mitad superior se representa el mundo sobrenatural. Allí se destaca Nuestra Señora de los Scouts rodeada de jóvenes y debajo de ella un lago en calma y la barca que simboliza a la Iglesia. En la mitad inferior: la Naturaleza como obra de Dios confiada a los hombres y el campamento.

Se destaca que, aunque el cuadro está ambientado en una noche de campamento, la luz de la Luna llena ilumina la escena. La noche tiene dos significados, por un lado la paz y tranquilidad luego de una jornada campamentil agitada, pero por otro lado, las sombras y los miedos de la oscuridad en un lugar desconocido.

Sin embargo, estos aspectos sombríos son combatidos por tres elementos:

El Fuego: que representa al Espíritu Santo. La lucha contra el dragón: esta lucha contra el mal, que evoca la leyenda de San Jorge, patrono mundial de los Scouts, se libra sobre el campamento, simbolizando que la lucha frente a las tentaciones.

El Guía de Patrulla: que vela como un "buen pastor" por las ovejas de su Patrulla que le han encomendado.

Por último, los árboles del cuadro representan diferentes regiones geográficas, desde la selva (a la izquierda) hasta la cordillera. Este signo destaca la presencia de los scouts en todos los puntos cardinales del globo.

La consagración del Movimiento Scout a Nuestra Señora de los Scouts se realizó a mediados de 1980 en concordancia con el Año Mariano Nacional. El catolicismo celebra advocación mariana el 5 de setiembre de cada año. Fecha que fue ratificada en la Quinta Conferencia Nacional de Pastoral Scout Católica realizada en el año 2000.

El Oficio Votivo de Nuestra Señora de los Scouts fue presentado en 2007 con motivo del centenario del movimiento, y como “memoria propia” del escultismo argentino que en 1980 se puso bajo la protección de la Virgen María bajo esa advocación.

“Si tenés la costumbre de rezar alguna o todas las horas de la liturgia, como practica de piedad católica, te invitamos a sumarte en oración como Iglesia este 5 de septiembre, como el primer día en que sus scouts haremos el oficio en común”, se dice en la convocatoria.

Asimismo, se sugirió que para honrar plenamente a la patrona del movimiento “puede rezarse (este oficio) comunitariamente en un día de campamento dedicado a la patrona del movimiento”.

27 de Agosto de 1920: se realiza la primera transmisión de radio en Argentina

Las primeras transmisiones regulares radiodifundidas, para entretenimiento, comenzaron en 1920. En Argentina, el día 27 de agosto desde la azotea del Teatro Coliseo, la Sociedad Radio Argentina liderada por Enrique Telémaco Susini transmitió la ópera Parsifal de Richard Wagner, comenzando así con la programación de una de las primeras emisoras de radiodifusión en el mundo.

“Señoras y señores, la Sociedad Radio Argentina les presenta hoy el Festival Sacro de Ricardo Wagner, Parsifal, con la actuación del tenor Maestri, la soprano argentina Sara César, el barítono Rossi Morelli y los bajos Cirino y Poggi, todos bajo la dirección de Félix Weintgartner, secundados por el coro y orquesta del Teatro Constanzi de Roma”

La memorable transmisión de radio duró tres horas a partir de las 21 de aquel día y el Dr. Enrique Telémaco Susini fue –sin proponérselo- el primer locutor y conductor de radio del mundo.

Ashtar Sheran

Es una figura similar a una deidad dentro del New Age, o Nueva Era, se clasifica específicamente en los grupos llamados: Culto a los OVNI. La creación, o conocimiento, de este ser, se lo atribuye a George Van Tassel erróneamente, pero el primero en mencionarlo fue Eugenio Siragusa quien afirmó haber sido contactado por este supuesto extraterrestre para iniciar una misión de supuesta redención de la humanidad ante la inminencia del Apocalipsis bíblico.

Asthar Sheran es generalmente descrito como el comandante general de una confederación estelar encargada de vigilar la evolución cultural de las razas inteligentes de la Vía Láctea. Y según Giorgio Bongiovanni, un místico supuestamente estigmatizado, sigue las órdenes del creador del Universo, que sería el Dios judeocristiano. Su origen etimológico es "el creador" y por eso se puede identificarlo con el dios sumerio ENKI que supuestamente creó a los humanos para hacerlos esclavos y con el demonio de los gnósticos. Asthar Sheran es muy referido y mencionado en los círculos ufológicos, al punto que se ha convertido en una figura medianamente popular. Esto se da especialmente en Sudamérica, debido al trabajo de difusión de Giorgio Bongiovanni y su fundación Un Punto En El Infinito. Eugenio Siragusa afirmó que tuvo su primer contacto con Ashtar Sheran el 30 de abril de 1962. Se relata tal encuentro de esta manera:

"En aquel día tuvo de hecho el primer contacto directo con estos Seres provenientes de otros mundos. Se encontraba en su casa cuando sintió una llamada interior, se asomó a la ventana y vio uno de objetos voladores, sobre el volcán Etna. Subió en su Fiat 600 y emprendió la fuerte subida que lo llevó a la altura de 1.400 metros sobre el monte Sona-Manfré, cráter apagado en la ladera del volcán. Dejó el coche y empezó a caminar. Cuando alcanzó un cuarto de la subida, cerca de una encina, vio dos seres luminosos, de casi dos metros de altura; la emoción lo paralizó, pero como la primera vez, fue fulgurado por un rayo de luz que lo tranquilizó totalmente. Los dos "Seres de luz" estaban compuestos totalmente de energía, su piel era muy clara, casi transparente, los cabellos largos hasta la espalda, uno rubio y el otro moreno, los ojos grandes y bellísimos de diferentes colores. Vestían trajes adherentes, pulseras que ceñían las muñecas y los tobillos, debajo de los brazos llevaban un casco y emanaban una luz resplandeciente. Sus nombres eran Asthar Sheran e Itacar, seudónimo que dio Eugenio Siragusa con la finalidad de que nadie pudiese falsificar o manipular los mensajes que recibía de ellos"

Asthar Sheran significa "jefe santo" mientras que Itacar "Representante del planeta Masar o Marte". Eran seres solares, es decir, que habitaban en los astros y eran aquellos que lo habían preparado en estos diez largos años para confiarle una misión. Le revelaron además de ser aquellos, que hacía dos mil años habían acompañado a Jesús en su venida a la Tierra. La figura de Ashtar Sheran en las creencias de Giorgio Bongiovanni es la de un ángel al servicio del Dios judeocristiano; dichas creencias no comprenden a las demás doctrinas religiosas, como el budismo, el taoísmo y el hinduismo. Ashtar Sheran vendría a cumplir la misma función del arcángel Miguel en dichas creencias, solo que usaría una tecnología impensable para los humanos que entenderíamos como milagros.

Conozcamos algunos mensajes de Ashtar Sheran

"Somos los ángeles de ayer, o lo hemos dicho muchas veces, al servicio de Cristo, de la Madre Cósmica y de la inteligencia suprema que compenetra vuestro Adonay-Ra, todos los universos y todas las estrellas del cosmos"

"En Fátima, hace unos 90 años de vuestro tiempo, hemos "creado" el milagro del sol por voluntad y en la presencia de la madre cósmica Miriam"

"Mi nombre es Ashtar Sherán, soy un Comandante Espacial, y estoy al frente de la Nave-Estrella. El Comando Ashtar es una ramificación del Comando Intergaláctico con la misión específica de asistir a este planeta en crisis"

"Como la mayoría de los seres humanos encarnados pueden testificar ya, en un mundo de apariencia cada vez más convulsa conforme su línea del tiempo se acerca al disparador galáctico del solsticio de diciembre del 2012 y del equinoccio de marzo de 2013. Esto es así por la confluencia cada vez mayor de diferentes energías en su mundo que hacen crear múltiples escenarios y múltiples niveles de frecuencia donde cada uno de ustedes puede estar situado en un momento dado" 

"Podrán comprobar, como ya pueden ustedes ir viendo, la radicalidad de sus propuestas. Esta radicalidad desesperada en sus planes y acciones no es sino el indicativo de la contraparte del alto grado de despertar de la conciencia humana. Frente al mundo de libertad y de poder de la conciencia divina manifestándose a través de la mente, ellos oponen lo que llaman su nuevo orden mundial: un mundo controlado. La mente humana programada y el ser humano esclavizado a ser un simple robot, un simple clon de laboratorio. Esa es su apuesta por un mundo feliz que garantiza la continuidad de su dominio. Y no les quepa la menor duda, amados hermanos de la Tierra que toda la "agenda" de la oscuridad va encaminada hacia ese "mundo feliz" que ya fue descrito hace muchos años por uno de sus famosos escritores"

miércoles, 20 de agosto de 2014

The Breeze: An Appreciation of JJ Cale

A pedido de nuestros oyentes, comenzaremos a publicar el material musical exclusivo de EL ALFA Y LA OMEGA, el álbum elegido esta semana es el del músico británico Eric Clapton, publicado por la compañía discográfica Surfdog Records en julio de 2014. El álbum, acreditado a Eric Clapton & Friends, es un homenaje póstumo a su amigo y colaborador JJ Cale, quien falleció el 26 de julio de 2013 a los 74 años a causa de un infarto. El disco contó con la colaboración de músicos como Willie Nelson, Tom Petty, Mark Knopfler y John Mayer, entre otros. JJ Cale falleció a finales de julio de 2013 y a los amantes del blues rock y del llamado Sonido Tulsa nos dejó huérfanos. Ahora, Eric Clapton, quien un día afirmó que la persona viva que más admiraba era precisamente el guitarrista y compositor de Oklahoma, le rinde tributo a quien considera uno de sus maestros. Él fue quien escribió Cocaine y After Midnight, y juntos firmaron el extraordinario The Road to Escondido (Reprise, 2006), premio Grammy al mejor disco de blues contemporáneo dos años después.

The Breeze: An Appreciation of JJ Cale es eso mismo que nos dice su título, un tributo a uno de las grandes músicos y uno de los mejores guitarristas del siglo pasado. Eric Clapton & Friends incluye en su elenco de estrellas además de a Mano Lenta a Mark Knopfler, John Mayer, Tom Petty, Willie Nelson y Don White. Casi nada, y además cada uno de ellos eligieron sus temas favoritos de la carrera de JJ Cale, dando como resultado un álbum no solo imprescindible sino una joya que uno no se cansa de escuchar.

Lo mejor de este disco de 16 canciones que publica Surfdog-Universal Music no es solo la selección, también va a servir para que bastantes seguidores de estos artistas van a seguir la pista a las versiones originales de JJ Cale y se darán cuenta que era un genio. The Breeze: An Appreciation of JJ Cale se abre como no podía ser menos con Call me The Breeze, un clásico a todas luces del homenajeado y un ejemplo del Tulsa Sound, aquel influyente sonido que unía blues, rock y country. Músicos de esta ciudad como Don White, Jim Keltner, Jamie Oldaker, Jimmy ‘Junior’ Markham, Jim Karstein, Walt Richmond y David Teegarden también aparecen en los créditos de este álbum en el que los invitados acercan a su terreno el repertorio de Cale.

Eric Clapton es quizás el más estándar con los temas de JJ Cale, aportando su groove en Cajun Moon y Since You Said Goodbye, a dúo con Christine Lakeland en Crying Eyes. Pero sin embargo sus compañeros los llevan a su terreno. Tom Petty, el más rockero de todos, lo hace en Rock And Roll Records, un rock de preciosa factura, el blues rock I Got The Same Old Blues y la introspectiva The Old Man And me. Mark Knopfler hace suya Someday, una canción que casi podría firmar como suya al escuchar esas inconfundibles voz y guitarra, y parece que estamos viendo reír a JJ Cale mientras interpreta junto a Clapton y Don White otra joyita como es Train to Nowhere. Magnolia rezuma melancolía en la voz de John Mayer, a quien antes se puso en la piel de JJ Cale bordando ese blues titulado Lies junto a Eric Clapton, y casi al final saca su vena rockera en Don’t Wait. Willie Nelson eligió la balada Songbird. Es una delicia para los oídos esta versión que el veterano cantautor lleva a la frontera. Y no es menos delicada su rendición a Starbound, otra de las joyas de esta selección de eternas de JJ Cale, disfrutable cada vez que le damos al play.

Material gentileza de Jazz46
Para pedidos jazz46@redesdelsur.com

martes, 19 de agosto de 2014

¿Por qué san Pío X es el Patrono de los Catequistas?

Son muchos los caminos que llevan a ser catequista y, en todos los casos, suelen surgir muchas preguntas en torno a la tarea: ¿Lo podré hacer? ¿Lo podré hacer bien? ¿Estaré suficientemente formado? ¿Recibiré apoyo de la comunidad? Sin embargo al ir entrando en el maravilloso mundo de la catequesis, las preocupaciones van cambiando. Se comprende que lo más importante es transmitir con amor el mensaje de Jesús y compartir con los demás la experiencia del encuentro con Cristo. Así, el catequista se convierte, definitivamente, en una persona que cree y sigue a Jesucristo viviendo la alegría de ser su testigo. Lo escucha en la oración y en la lectura del evangelio y lo descubre en el discernimiento comunitario y en la vida cotidiana intentando ver a las personas, las cosas, las situaciones, tal y como él las vería hoy. El catequista se reconoce en búsqueda, en camino; no se cree ni dueño de la verdad ni el "maestro" que llega para esclarecer a los demás sino un instrumento que el mismo Jesús, presente en la comunidad, envía, sostiene y da fuerza para superar las oscuridades y dificultades. Es parte de la gran marcha de creyentes que han recorrido y aún recorren la historia. Marcha que fue iniciada por el pueblo de Israel y ha continuado en la Iglesia y, a través de ella, ha llegado hasta nosotros.

San Pío X, patrono y modelo: nacido en una familia pobre, humilde y numerosa, Giuseppe Melchiorre Sarto nació el 2 de junio de 1835 en Riese, Italia. En 1850 ingresó al seminario de Padua, y fue ordenado sacerdote el 18 de setiembre de 1858. Su primera labor pastoral la realizó en la parroquia de Tómbolo-Salzano, distinguiéndose, además de su gran caridad para con los necesitados, por sus ardorosas prédicas que atraían hasta los más alejados del mensaje del evangelio. En 1884 fue ordenado obispo para la diócesis de Mantua y en 1893, León XIII le concedió el capelo cardenalicio y lo trasladó a Venecia. En ningún momento cambió su modo de ser: sencillo, muy humilde, ejemplar en el amor a los más pobres. A los pocos años, al morir León XIII, fue elegido su sucesor y su "programa pontificio" no fue otro que el del Buen Pastor: alimentar, guiar y custodiar el "rebaño humano" y buscar a las ovejas pérdidas para atraerlas hacia Jesús. La preocupación de Pío X por la santidad de la Iglesia lo llevó a actualizar los seminarios y fundar numerosas bibliotecas eclesiásticas. También se lo recuerda por sus aportes a la música sagrada y a la liturgia y la reforma de la liturgia de las horas. Permitió la comunión diaria a todos los fieles y cambió la costumbre de la primera comunión: para que los niños pudieran recibirla a partir de los 7 años.

Impulsó la enseñanza del Catecismo porque sabía que apartar de la ignorancia religiosa era el inicio del camino para recuperar la fe que en muchos se iba debilitando y perdiendo. Promovió un nuevo Código de Derecho Canónico que terminó de redactarse en 1917, bajo el pontificado de S.S. Benedicto XV. Pío X impulsó una reforma de la curia romana, encomendó la revisión de la Vulgata a los benedictinos (1907), fundó el Pontificio Instituto Bíblico en Roma (1909) y dio inicio a la publicación de la llamada Acta Apostolicae Sedis (1909), que aún hoy es la publicación oficial que trae los documentos pontificios. Falleció el 20 de agosto de 1914, poco antes del estallido de la llamada "primera guerra mundial". El 14 de febrero de 1923 se introdujo su causa de beatificación y fue canonizado el 29 de Mayo de 1954. Indudablemente fue adoptado por la gente como patrono de los catequistas por su sencillez, sus raíces rurales que jamás dejó de lado y por su ardor misionero y evangelizador.

Juan Carlos Pisano

Cómo comenzó la Catequesis en la Iglesia – Primera Parte

Uno de los primeros problemas que se planteó la Iglesia al tener que ocuparse de la formación inicial de los que deseaban incorporarse a Ella por la recepción del bautismo. La respuesta a esta cuestión recibió, muy pronto, el nombre de catequesis. La palabra "catequesis" proviene del verbo griego KATEXEIN, que Pablo utilizaba para indicar la "enseñanza oral de la fe" (1Cor 14, 19; Gal 6, 6). Primero precedía la predicación de la palabra de Dios, y luego tenía lugar la explicación de esa palabra predicada. Más tarde se empleó en un sentido más técnico para significar la "formación cristiana previa a la recepción del bautismo". Así aparece en S. Justino como un periodo de instrucción y preparación para recibir el bautismo (1Apol., 1, 61). Anticipadamente se puede decir que el proceso de generación del catecismo se extiende desde la época apostólica hasta el siglo XVI; se justifica si reconocemos como modelo de catecismo el publicado en 1566 por el Papa San Pío V ejecutando la decisión del Concilio de Trento, que significó una de las reformas más importantes de la Iglesia en toda su historia. El Catecismo de Trento fue, en buena medida, inspirador de la obra evangelizadora de la Iglesia en los siglos siguientes, no sólo en Europa, sino análogamente, en América Latina.

Este Catecismo es propuesto por la autoridad de la Iglesia como la regla de la doctrina y el punto de referencia que debe inspirar la tarea catequística de la Iglesia en el futuro; no por cierto para un futuro prolongado indefinidamente ya que los catecismos no son eternos. Lo que intento sugerir es que tanto el Catecismo como el Compendio pueden representar la apertura de otro ciclo evangelizador y de difusión de la verdad análogo a aquel que se abrió con el Catecismo del Concilio de Trento; un ciclo que va de la catequesis al catecismo, pero que del catecismo vuelve a la catequesis, a la vida concreta de la Iglesia y al ejercicio de su tarea fundamental de educar a los creyentes en la fe. "Catequesis", "catecismo", "catecúmeno"; aquí nos encontramos con una familia de palabras, derivadas de una raíz de origen griego, que tiene un significado propiamente cristiano. Es verdad que los griegos la usaban en el lenguaje referido al teatro, pero a partir del Nuevo Testamento esa raíz, ese verbo KATEJÉO se ha convertido en un concepto típicamente cristiano; lo podríamos traducir "hacer resonar como un eco". En el Nuevo Testamento KATEJÉO se refiere a la enseñanza del mensaje de Cristo, a su transmisión, que es desde el principio una enseñanza oral: se hace resonar como un eco la Palabra de Dios, la proclamación del Evangelio. Desde ya podemos advertir que hay un parentesco muy interesante entre catequesis y evangelio, entre catequizar y evangelizar; se trata del anuncio del mensaje que  Dios nos dirige en Jesucristo.

La catequesis ha de ser, entonces, como un eco del Evangelio: la voz que resuena en la educación como discípulos de aquellos que por la fe han recibido el KÉRYGMA, la proclamación, el mensaje del Evangelio de Cristo. En el texto del Nuevo Testamento, sobre todo en los escritos de San Pablo y en los de San Lucas (tanto en su Evangelio como el libro de los Hechos de los Apóstoles) nos encontramos con el uso de esta palabra referida siempre a la enseñanza oral de la verdad cristiana. Dice Pablo en la primera carta los Corintios 14, 19: "prefiero pronunciar en la asamblea cinco palabras inteligibles para catequizar a los demás, que diez mil palabras en un lenguaje incomprensible". Se refiere el Apóstol al mensaje articulado de la doctrina de la fe, destinado a instruir a los creyentes, contrapuesto al balbuceo carismático que tanto apreciaban los corintios -con exageración e indebidamente- hasta ofuscar lo principal: la catequesis, por la cual los fieles debían acceder a la comprensión de la Palabra de Dios. Lucas, en el prólogo de su Evangelio declara que él se propone, con ese escrito en el cual ordena los acontecimientos de la vida de Jesús y su enseñanza, avalar la solidez de la doctrina que los primeros cristianos han recibido mediante la catequesis; podríamos traducir: "la doctrina en la cual ustedes han sido catequizados". En la Carta a los Gálatas 6, 6, San Pablo reconoce ya un estatuto eclesial para el catequista, que tiene su sitio señalado en la comunidad, de manera que establece "el que recibe la enseñanza de la palabra (el catecúmeno) que haga participar de todos sus bienes a aquel que lo catequiza". En estos pasajes aducidos queda claro ante todo que se trata, en el caso de la catequesis, de una enseñanza oral, y una enseñanza oral que muy pronto se entiende de un modo dialogal; en realidad,  siempre procede así la transmisión de la fe: un testigo autorizado transmite el mensaje de la verdad a aquel que la recibe y que la acepta por la gracia de la fe. Pero ese diálogo catequístico se concreta ritualmente en el diálogo o interrogatorio que precede al  bautismo.

Notemos, por tanto, que no hay catequesis sin un contenido, sin textos que la Iglesia comienza a redactar con un cuidado especial y que encomienda a la memoria de sus hijos. Así como en el Antiguo Testamento se encontraban profesiones de fe, fórmulas que el israelita piadoso debía recitar en determinadas circunstancias para manifestar su adhesión a la alianza con el Dios vivo, así también en el período constitutivo del Nuevo Testamento se van plasmando fórmulas que condensan los contenidos fundamentales de la fe cristiana. Se trata de "confesiones", que han sido incorporadas al texto del Nuevo Testamento. Algunos de esos contenidos son fácilmente reconocibles, por ejemplo,  en la primera Carta a los Corintios. En ella nos encontramos con dos formulaciones catequísticas de fe que son testimonio de la primera transmisión oral de la enseñanza cristiana: para nosotros no hay más Dios que el Padre, de quien todo procede y a quien nosotros estamos destinados, y un solo Señor Jesucristo por quien todo existe y por quien nosotros existimos (I Corintios 8, 6). Más adelante, en I Cor. 15, 3, dice San Pablo: les he transmitido lo que yo mismo recibí: Cristo murió por nuestros pecados conforme a la Escritura, fue sepultado y resucitó al tercer día de acuerdo con la Escritura, se apareció a Pedro y después a los doce. Lo mismo podríamos decir sobre el himno del capítulo segundo de la Carta a los Filipenses, o el himno de la primera Carta a Timoteo (cap. 3), y otros pasajes del Nuevo Testamento que representan las primeras formulaciones de la fe. En la generación que sigue a los apóstoles, la catequesis comienza a cobrar tal importancia que se convierte en una actividad principal de la Iglesia. A esta altura del desarrollo histórico, corresponde distinguir tres géneros en la transmisión de la fe. El primero es el kerigma, la proclamación del Evangelio y su mensaje; hoy nosotros hablaríamos de evangelización en un sentido estricto, a saber, la proposición del mensaje del Evangelio a aquellos que todavía no creen y por tanto no forman parte de la comunidad cristiana.

Segundo, la catequesis, que es la instrucción de aquellos que han creído, han adherido a la Palabra de Dios mediante la fe, y se preparan para recibir el Bautismo. También se llama catequesis a la instrucción que se dirige a aquellos que ya han recibido la gracia bautismal pero deben crecer en la fe y sobre todo entrar en la comprensión de los misterios (MISTAGOGIA). El tercer género es la enseñanza asidua que los pastores de la Iglesia ofrecen al pueblo de Dios especialmente en la celebración litúrgica; es lo que los Padres llamaban la homilía (hoy todavía nosotros damos el nombre de homilía a la instrucción dominical que el sacerdote ofrece en la celebración de la Misa).

Santa María Virgen Reina

"La Madre de Cristo es glorificada como Reina universal. La que en la anunciación se definió como esclava del Señor fue durante toda su vida terrena fiel a lo que este nombre expresa, confirmando así que era una verdadera "discípula" de Cristo, el cual subrayaba intensamente el carácter de servicio de su propia misión: el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos (Mt 20, 28). Por esto María ha sido la primera entre aquellos que, "sirviendo a Cristo también en los demás, conducen en humildad y paciencia a sus hermanos al Rey, cuyo servicio equivale a reinar" (Const. Lumen gentium, 36), y ha conseguido plenamente aquel "estado de libertad real", propio de los discípulos de Cristo: ¡servir quiere decir reinar! (...).  La gloria de servir no cesa de ser su exaltación real; asunta a los cielos, ella no termina aquel servicio suyo salvífico..."

El dogma de la Asunción, que celebramos el pasado 15 de agosto, nos lleva de modo natural a la fiesta que se celebra el 22 de agosto, la Realeza de María. Nuestra Señora subió al Cielo en cuerpo y alma para ser coronada por la Santísima Trinidad como Reina y Señora de la Creación: "terminado el decurso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria y fue ensalzada por el Señor como Reina universal con el fin de que se asemejase de forma más plena a su Hijo, Señor de señores (cfr. Apoc 19, 16) y vencedor del pecado y de la muerte". Esta verdad ha sido afirmada desde tiempos antiquísimos por la piedad de los fieles y enseñada por el Magisterio de la Iglesia. San Efrén pone en labios de María estas bellísimas palabras: "El Cielo me sostenga con sus brazos, porque soy más honrada que él mismo. Pues el Cielo fue tan sólo tu trono, no tu madre. Ahora bien, ¡cuánto más digna de honor y veneración es la Madre del rey que no su trono!".

Fue muy frecuente expresar este título de María mediante la costumbre de coronar las imágenes de la Santísima Virgen de forma canónica, por concesión expresa de los Papas. El arte cristiano, desde los primeros siglos, ha venido representando a María como Reina y emperatriz, sentada en trono real, con las insignias de la realeza y rodeada de ángeles. En ocasiones se la representa en el momento de ser coronada por su Hijo. La realeza de María está íntimamente relacionada con la de su Hijo. Jesucristo es Rey porque le compete una plena y completa potestad, tanto en el orden natural como en el sobrenatural; esta realeza, además de ser plena, es propia y absoluta. La realeza de María es plena y participada de la de su Hijo. Los términos Reina y Señora aplicadas a la Virgen no son una metáfora; con ellos designamos una verdadera preeminencia y una auténtica dignidad y potestad en los cielos y en la tierra. María, por ser Madre del Rey, es verdadera y propiamente Reina, encontrándose en la cima de la creación y siendo efectivamente la primera persona humana del universo. Ella, "bellísima y perfectísima, tiene tal plenitud de inocencia y santidad que no se puede concebir otra mayor después de Dios, y que fuera de Dios nadie podrá jamás comprender".

Los títulos de la realeza de María son su unión con Cristo como Madre -como le fue anunciado por el Ángel- y la asociación con su Hijo Rey en la obra redentora del mundo. Por el primer título, María es Madre Reina de un Rey que es Dios, lo cual la enaltece sobre las demás criaturas humanas; por el segundo, María Reina es dispensadora de los tesoros y bienes del Reino de Dios, en razón de su corredención. Esta fiesta de la Virgen fue instituida por Pío XII en 1954, respondiendo a la creencia unánime de toda la Tradición que ha reconocido desde siempre su dignidad de Reina, por ser Madre del Rey de reyes y Señor de señores. Santa María es una Reina sumamente accesible, pues todas las gracias nos vienen a través de su mediación maternal. La coronación de María como Reina de todo lo creado que contemplamos en el quinto misterio glorioso del Santo Rosario está íntimamente unida a su Asunción al Cielo en cuerpo y alma.

El reinado de María se ejerce diariamente en toda la tierra, distribuyendo a manos llenas la gracia y la misericordia del Señor. A Ella acudimos en cada jornada, pidiendo su protección; muchos cristianos los sábados le cantan o le rezan con devoción esa antiquísima oración: Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura, esperanza nuestra... Este reinado se ejerce en el Cielo sobre los ángeles y sobre todos los bienaventurados, quienes aumentan su gloria accidental "por las luces que María les comunica, por la alegría que experimentan ante su presencia, por todo cuanto hace por la salvación de las almas. Manifiesta a los santos y a los ángeles la voluntad de Cristo en orden a la extensión de su Reino". Nuestra Madre nos induce constantemente a pedir y a ofrecer sufragios por quienes todavía se purifican y esperan para entrar en el Cielo; presenta a Dios nuestras oraciones, lo que hace que aumenten su valor. Aplica en el nombre de su Hijo a estas almas el fruto de los méritos que Él nos alcanzó y el de sus propios méritos.

Nuestra Madre es una buena aliada para ayudar a las almas del Purgatorio y, si la tratamos mucho, Ella nos moverá a purificar nuestras faltas y pecados ya en esta vida y nos concederá poderla contemplar inmediatamente después de nuestra muerte, sin tener que pasar por ese lugar de espera y de purificación, porque ya habremos limpiado aquí nuestra alma de sus errores y flaquezas.

¿Qué era el Baphomet?

Es un supuesto ídolo o deidad cuyo culto se le atribuye a los Caballeros de la Orden del Temple. Su nombre apareció por primera vez cuando los templarios fueron enjuiciados por herejes. Durante el proceso muchos de los caballeros de la orden fueron sometidos a tortura, y confesaron numerosos actos heréticos. Entre ellos se incluyó la adoración a un ídolo de este nombre. Se cree que esta presunta deidad tenía una cabeza barbada y con pequeños cuernos. Esto explicaría por qué razón los templarios fueron acusados de herejes tras haber tomado contacto, en Tierra Santa, con los sarracenos y sus creencias. Se ha apuntado a que el nombre pudiera ser una variante local del nombre Mahoma. Los templarios acusados de herejes vivían en Occitania, cuya lengua local era el occitano. En las lenguas vecinas se usaron los términos Mahomet (francés) y Mafumet (catalán).

Esta hipótesis se apoya en que en el acta contra los templarios no se dan mayores explicaciones, apuntando a que era un término de uso habitual. 
La MASONERÍA, los ILUMNINATI y los ROSACRUCRES, han empleado este ídolo, identificado con el dios de la Luz. Otras fuentes más aventuradas destacan que esta cabeza (no ya una mera representación, sino una cabeza humana embalsamada) no era otra que la de Juan el Bautista. No ha faltado quien sostiene que la testa barbuda en cuestión correspondería a Jesucristo. Esto último estaría contradiciendo la creencia en la Resurrección. Suele relacionarse también el nombre BAPHOMET con la fusión de dos términos griegos cuyo significado aproximado es el de bautismo de sabiduría. BAPHOMET era el encargado en el purgatorio de los siete infiernos y de los diferentes demonios de los siete pecados capitales. En 1589, PETER BINSFELD asoció cada pecado capital con un demonio, que tentaba a la gente por medios asociados al pecado. Según "La Clasificación de los Demonios por Binsfield", es la siguiente:

Asmodeo: Lujuria
Belcebú: Gula
Mammon: Avaricia
Belfegor: Pereza
Satanás: Ira
Leviatán: Envidia
Lucifer: Soberbia


BAPHOMET, en el Tarot, esta imagen está asociada a las calamidades y se la denomina como el diablo. La religión judía prohíbe las representaciones divinas con cuerpo de naturaleza humana o animal, por tanto, empleaban figuras híbridas de animales y humanos, para representar figuras jerárquicas como el caso se los querubines. En la tradición hermética, el toro, el macho cabrío, el león, el águila, el perro, son parte de la simbología, que se ha conservado en Egipto y la India. En la alquimia, el macho cabrío, es el fuego y símbolo de la generación. La figura del BAPHOMET, tiene cabeza de macho cabrío con doble cornamenta y en medio de ella, una antorcha ardiente, que es la espiritualidad. Estos cuernos representan fuerza, potencia. La figura extiende los brazos uno hacia arriba y el otro hacia abajo, apuntando a una luna blanca y otra negra, respectivamente. Además tiene alas y pezuñas de cabra. En ocasiones se le representa con pechos femeninos. El pentáculo invertido representa la magia negra. Las letras en las puntas del mismo, significan el Leviatán. El rostro del macho cabrío representa la sexualidad y la vida. Fue el cristianismo el que atribuyó una identificación con el mal de esta figuraA partir de 1854, con la aparición de DOGMA Y RITUAL DE LA ALTA MAGIA, obra del célebre ocultista francés Eliphas Lévi, la figura de BAPHOMET ha sido, en gran medida, tergiversada. Desde entonces, su vinculación con el macho cabrío de los aquelarres, como así también Satanás u otros demonios menores ha sido inevitable.

martes, 12 de agosto de 2014

Cloud Nine

A pedido de nuestros oyentes, comenzaremos a publicar el material musical exclusivo de EL ALFA Y LA OMEGA, el álbum elegido esta semana es: Cloud Nine (Nube 9). Es un álbum de estudio de George Harrison grabado y publicado en 1987 tras cinco años alejado de su carrera musical. Con el éxito del single "Got My Mind Set On You", Cloud Nine supuso el regreso de Harrison como artista aclamado por la crítica y capaz de producir buenos discos. Fue su último álbum de estudio publicado en vida. A finales de 1986, después de un sustancial alejamiento de la música, Harrison decidió volver a grabar un álbum. En un intento por sacar un sonido más contemporáneo, a la par que de acuerdo son sus orígenes musicales, solicitó al líder de la Electric Light Orchestra, Jeff Lynne para que produjera el álbum. Tras haber compuesto suficiente material para un disco, Harrison entró de nuevo en el estudio de grabación de Friar Park el 5 de enero de 1987, dando comienzo al primer álbum de estudio en cinco años. En la portada del disco se lo ve a Harrison con su antigua Gretsch Duo Jet restaurada para la ocasión y que estaba guardada desde los comienzos de los Beatles.

Junto a Jeff Lynne y George Harrison, compañeros de gremio y amigos de la talla de Jim Keltner, Ringo Starr, Eric Clapton, Gary Wright y Elton John se unieron a la grabación, demostrando que tras una ruptura con el mundo de la música que, según palabras de Harrison, realmente necesitaba, se volvía a sentir estimulado y actualizado: por primera vez, en cinco años, 'quería' grabar un álbum sin sentirse presionado por contratos o sellos discográficos. Su entusiasmo tendría un resultado importante en la calidad de la música de Cloud Nine. Parte de la estrategia llevada a cabo por Harrison para su vuelta era dejarse ver de nuevo en los escenarios. Si bien el éxito de Cloud Nine no fue el suficiente para incitar a Harrison a iniciar una gira, sí decidió embarcarse en nuevos proyectos musicales. En la primavera de 1988, junto a Jeff Lynne, llamaría a Bob Dylan, Tom Petty y Roy Orbison para grabar la canción "Handle with Care" que acabaría derivando en el grupo The Traveling Wilburys y una gira por Japon con Eric Clapton y su grupo donde se aprecia que si bien su voz no tenía la fuerza de antaño, su guitarra slide era soberbia.

¿Qué es el Ébola?

El Ébola es una enfermedad infecciosa viral aguda que produce fiebre hemorrágica en humanos y primates (monos, gorilas y chimpancé), causada por el virus del Ébola, que se describió por primera vez en el año 1976 por el Dr. David Finkes, cuando se presentaron varios casos de fiebre hemorrágica en Zaire y Sudán. El nombre del virus se debe al río Ébola, geográficamente ubicado en Zaire. El virus del Ébola es uno de los dos miembros de una familia de virus de ARN (ácido ribonucleico) llamado Filoviridae. Existen cinco serotipos del virus del Ébola: Ébola-Zaire, Ébola-Sudán, Ébola-Costa de Marfil y Ébola-Bundibugyo. El quinto serotipo, el Ébola-Reston, ha causado enfermedad en los primates, pero no en humanos. Es una infección que se caracteriza por una alta tasa de mortalidad, que oscila entre el 50% y el 95% de los afectados. Debido a su naturaleza letal, este virus es considerado como un arma biológica.

Actualmente, se considera que las personas en riesgo de contraer fiebre hemorrágica por virus del Ébola son aquellas con antecedentes de viajes a África subsahariana, las personas que cuidan a los pacientes infectados, así como los trabajadores que se encuentran en contacto con primates infectados de origen africano. Países como Sudán y Zaire han registrado brotes en 1976, con 284 casos y 151 fallecidos, y 318 casos 280 defunciones respectivamente, Inglaterra para ese mismo año registro un solo caso sin fallecidos; en el año 1979 se produce un nuevo otro brote en Sudan con 34 casos y 22 fallecidos. Hacia la década de los 90 se presentan casos en Filipinas (3), Virginia y Texas (4), así mismo durante los años 1994 al 2000 Gabón registró el mayor número de casos, con más de 350 personas infectadas y alrededor de 280 fallecidos. En el año 2007 Uganda registra un nuevo brote de fiebre hemorrágica por virus del Ébola con 149 infectados y 37 muertos. Este mismo país decretó a principios de octubre de 2012 el fin del brote de fiebre hemorrágica del Ébola que se ha cobrado la vida de 17 personas, según datos de la OMS.

En marzo de 2014 se ha registrado el último brote, en Guinea Conakry, donde el número de afectados supera ya los mil y se ha extendido por Liberia, Sierra Leona y Mali. A día de hoy (agosto 2014), la OMS ha reconocido que el virus está fuera de control, debido sobre todo a la facilidad y rapidez que tiene para propagarse, por lo que están haciendo todo lo posible a nivel regional e internacional para intentar prevenir su expansión a otras fronteras. Asimismo, se está desaconsejando viajar -salvo casos de extrema necesidad- a las zonas de África Occidental más azotadas por este brote. El virus del Ébola está considerado como sumamente infectivo, debido a su alta tasa de mortalidad, la rapidez con la que provoca la muerte y las zonas remotas donde se producen las infecciones. Se transmite a los humanos a través del contacto con un animal huésped infectado vivo o muerto (monos, murciélagos, antílopes…) y se disemina de persona a persona por el contacto con la sangre, tejidos, secreciones y los fluidos corporales del sujeto infectado, y por el contacto con equipo médico contaminado, tales como agujas.

El período de incubación de esta enfermedad oscila entre dos y 21 días, después de los cuales ocurre el inicio de los síntomas del Ébola:

-Fiebre alta.
-Dolor de cabeza.
-Molestias en las articulaciones y dolores musculares.
-Dolor de garganta y debilidad generalizada.
-Diarrea, vómitos y dolor de estómago.
-Aparición de una erupción rojiza en la piel.
-Congestión conjuntival (ojos rojos).
-En algunos afectados pueden observarse hemorragias internas y externas.
-La razón por la cual algunas personas son capaces de recuperarse de Ébola y otros no sigue siendo un misterio para los científicos. Sin embargo, se sabe que los pacientes que fallecen, por lo general no han desarrollado una respuesta inmunológica significativa para el virus en el momento de la muerte.

En la actualidad no existe ningún medicamento dirigido a combatir el virus del Ébola, por lo tanto solo se puede realizar tratamiento sintomático o medidas de apoyo. Entre ellas tenemos: para la fiebre, administrar Acetaminofén, nunca tomar Aspirina (ácido acetilsalicílico) por el riesgo que existe de manifestaciones hemorrágicas; también se debe ingerir abundantes líquidos para evitar la deshidratación y guardar reposo en cama. Si el paciente tiene manifestaciones hemorrágicas requerirá la administración por vía endovenosa de líquidos, así como concentrado de plaquetas, factores de coagulación o de transfusiones de sangre si existen pérdidas importantes. Igualmente, dentro del tratamiento del Ébola, es necesario llevar un control estricto de los signos vitales como la frecuencia cardiaca, el pulso y la presión arterial con el fin de poder determinar cualquier signo indicativo de shock. El pronóstico de la fiebre hemorrágica por virus del Ébola es bastante malo, ya que se considera una patología potencialmente mortal. El período de tiempo que transcurre desde el inicio de los síntomas hasta la muerte varía entre 2 y 21 días. Se estima que la tasa de mortalidad por fallo de múltiples órganos y posterior shock hipovolémico va desde un 50 a un 90%, variando según el tipo de virus del Ébola que cause la infección.

En ciertos países africanos, al ocurrir un brote de Ébola se activan mecanismos de información y difusión de mensajes para reducir los riesgos de transmisión, los cuales deberán enfocarse en los siguientes aspectos:

-Disminuir el contacto con animales salvajes que pudieran estar infectados como simios, monos y algunos tipos de murciélagos. Evitar el consumo de carne cruda.
-Empleo de guantes y prendas protectoras para manipular animales.
-Utilizar guantes, mascarillas y batas especiales para disminuir el riesgo de transmisión de persona a persona como consecuencia del contacto estrecho con personas infectadas, en particular con sus líquidos corporales.
-Lavarse las manos frecuentemente, sobre todo después de visitar a familiares enfermos en el hospital, así como después de haber cuidado a enfermos en el hogar.
-Difundir mensajes de información a la población sobre las características de la enfermedad y de las medidas de control del brote, en particular la inhumación de cadáveres.
-Prevenir la infección del Ébola en los centros de salud: esto se refiere al uso de medidas de aislamiento y utilización de equipos necesarios (guantes, tapabocas, batas) para reducir el riesgo de transmisión desde los enfermos hacia el personal sanitario, como médicos, enfermeras, así como técnicos de laboratorio que manipulan sangre y otros líquidos corporales de los pacientes infectados con el virus.

La Asunción de María

Al término de su vida terrena, María Santísima, por singular privilegio, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria –gloria singularísima- del cielo. Mientras a todos los otros santos los glorifica Dios al término de su vida terrena en cuanto al alma (mediante la visión beatífica), y deben, por consiguiente, esperar al fin del mundo para ser glorificados también en cuanto al cuerpo, María Santísima –y solamente Ella- fue glorificada cuanto al cuerpo y cuanto al alma. La verdad de la Asunción no está explícitamente dicha en las Escrituras, pero sí figurada en el Protoevangelio, como lo desarrollan en el Concilio Vaticano I los 200 Padres que solicitaron el dogma. El dogma se apoya en la revelación indirecta de las Sagradas Escrituras, ya que todos los otros dogmas de María que exigen la Asunción tienen su apoyo en ellas.

La Maternidad Divina exige la Asunción porque la carne de Cristo es carne de María, dice un refrán teológico. No cabe pensar que el Hijo de Dios, Hijo de María, permitiera que su Madre sufra la corrupción. El prodigio de que su Cuerpo lo haya concebido y dado a luz en perfecta virginidad, supone –exige- la Asunción, y la exige la Inmaculada Concepción, porque un cuerpo que jamás tuvo pecado no puede corromperse, porque la corrupción y la muerte son consecuencias del pecado. El principio de la maternidad llena de misterio y de una virginidad admirable, lo enunciaron en el siglo II San Ignacio Mártir, San Justino, San Ireneo y en el siglo III Tertuliano, Orígenes, San Hipólito y San Gregorio Taumaturgo. Según este principio, el cuerpo de María, consagrado por altísimos misterios, no podía ser presa de la muerte. La preservación de la corrupción en el parto reclamaba la preservación de la corrupción de la tumba.

Los privilegios y prerrogativas de la Santísima Virgen comenzaron a estudiarse a partir del siglo IV. Cuando el emperador Constantino dio la libertad al Cristianismo en el Imperio Romano –con el Edicto de Milán-, cesó la persecución y la Iglesia se dedicó a su organización interior y a su expansión exterior. En ese ámbito surgió la herejía de Nestorio, que negaba la Divina Maternidad. Condenado el Patriarca y sus blasfemias, María Santísima resplandece en la Iglesia y en el mundo con una nueva luz celestial, admirando los hombres su más preciosa prerrogativa y el mayor de sus títulos: Madre de Dios. El enemigo quiso atacarla y no sólo fue vencido por Cristo y su Iglesia, sino que la Iglesia por voluntad de Cristo, y con su gracia comenzó a profundizar “las maravillas que Dios hizo en Ella” y entre ellas su gloriosa Asunción en cuerpo y alma a los cielos. El llamado pseudo Atanasio, dice en el año 373:

“Está la Reina, junto a su Hijo Rey, vestida con vestido dorado, es decir de incorrupción y de inmortalidad...”

San Epifanio fue considerado el primer teólogo de la Asunción, no por haberla expuesto propiamente sino porque tuvo la intuición del misterio. Velada la tradición primitiva sobre el tránsito de la Virgen, por los inescrutables secretos de Dios, por el razonamiento teológico, y la consideración de la incomparable dignidad de la Madre de Dios, se llega al siglo VII con testimonios explícitos de la tradición sobre la Asunción, tal como hoy lo creemos. Los testimonios de la Tradición son innumerables; hacia el siglo XIII se hizo sentencia común. Se destacaron en ensalzar la Asunción San Antonio de Padua, San Buenaventura, San Alberto Magno, Santo Tomás de Aquino, San Bernardino de Siena, San Vicente Ferrer, San Antonio de Florencia.

Sobre la muerte de María no hay datos concluyentes sean bíblicos o históricos ni del lugar (algunos señalan Éfeso o Jerusalén) ni del modo. La primera referencia oficial a la Asunción se halla en la liturgia oriental; en el siglo IV se celebraba la fiesta de "El Recuerdo de María" que conmemoraba la entrada al cielo de la Virgen María y donde se hacía referencia a su asunción. Esta fiesta en el siglo VI fue llamada la Dormitio o Dormición de María, donde se celebraba la muerte, resurrección y asunción de María. El emperador bizantino Mauricio decretó que la fiesta se celebrara el 15 de agosto en todo el imperio; conviene aclarar que sólo fijó una fecha, no “inventó” la fiesta, ya que esta se celebraba desde antes.

Los relatos apócrifos sobre la asunción de María aparecen aproximadamente desde el siglo IV y V. Siendo el más difundido y posiblemente uno de los más antiguos en el oriente bizantino el "Libro de San Juan Evangelista (el Teólogo)". Este y otros escritos apócrifos tuvieron gran influencia en diversas homilías y escritos de los oradores orientales, como por ejemplo Juan de Tesalónica, Juan de Damasco, San Andrés de Creta, San Germán de Constantinopla, entre otros. La influencia del libro llamado el Seudo-Jerónimo el cual ponía en duda si María fue asunta al cielo con o sin su cuerpo (aunque manteniendo la creencia en su incorrupción) hizo surgir la duda de si la asunción corporal estaba incluida en la celebración de la fiesta. A esto se sumó otro libro que gozó de fama entre los conventos y cabildos llamado el "Martirologio" del monje Usuardo (quien murió hacia el año 875) el cual alababa la reserva de la Iglesia de aquella época que preferiría no saber "el lugar donde por mandato divino se oculta este dignísimo templo del Espíritu Santo y nuestro señor el Dios".

En 1849 llegaron las primeras peticiones al Vaticano de parte de los obispos para que la Asunción se declarara como doctrina de fe, estas peticiones aumentaron conforme pasaron los años. Cuando el Papa Pío XII consultó al episcopado en 1946 por medio de la carta DEIPARAE VIRGINIS MARIAE, la afirmación de que fuera declarada dogma fue casi unánime. Así el 1 de noviembre de 1950 se publicó la bula MUNIFICENTISSIMUS DEUS en la cual el Papa, basado en la Tradición de la Iglesia Católica, tomando en cuenta los testimonios de la liturgia, la creencia de los fieles guiados por sus pastores, los testimonios de los Padres y Doctores de la Iglesia y por el consenso de los obispos del mundo como "Magisterio Viviente", declaraba como dogma de fe católica la doctrina de la Asunción de la Virgen María:

Por eso, después que una y otra vez hemos elevado a Dios nuestras preces suplicantes e invocado la luz del Espíritu de Verdad, para gloria de Dios omnipotente que otorgó su particular benevolencia a la Virgen María, para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte, para aumento de la gloria de la misma augusta Madre, y gozo y regocijo de toda la Iglesia, por la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo y nuestra, proclamamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado: 

“Que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrestre, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial”

Curiosidades en la vida del General Don José de san Martín

Su preparación militar básica, que sería fundamental para la independencia de 3 Estados del Imperio Español la realizó en España, es decir, que aunque se preparó en España por la causa libertadora de parte de América luchó contra los españoles. Luchó a favor de España en las Guerras Napoleónicas y durante la Guerra de Independencia Española, producida por la invasión de las tropas napoleónicas a España. Destacándose así en la Batalla de Bailén. Su plan de liberación hispanoamericana podría haber sido en base a un plan del inglés Naitland, sin embargo San Martín le agregó a este su capacidad y su excelente táctica militar y luchadora. Interesante es que San Martín no estuvo tanto tiempo en el país, muy poco de pequeño naciendo en Yapeyú, Provincia de Corrientes, y entre los años 1812 y 1818 más o menos. En 1812 llegó desde Inglaterra decidido a liberar Hispanoamérica, lo logró en 3 Estados, que es un logro muy grande, grandísimo y difícil. Llegó con Alvear y otros más. Curioso es que con ese Alvear estaría algo enemistado poco después, y que ese Alvear es el padre del primer Intendente de Capital Federal, Torcuato de Alvear, y el abuelo del Presidente radical Marcelo Torcuato de Alvear.

Algo que no se si se difunde tanto es que San Martín ocupó cargos ejecutivos o casi ejecutivos, no sólo luchó a favor de liberación de Estados. Fue Gobernador de Cuyo cerca de 1814, siendo enviado allí por el Director Supremo Gervasio Antonio Posadas, a su vez tío de Alvear. Gobernó con prosperidad y fomentando la industria, educación, agricultura, cultura, y equidad social. Similares logros obtuvo como Protector del Perú, cargo que asumió en 1821 poco después de declarar la independencia del Perú, y poco antes de finalizar sus Campañas Libertadoras. Otro dato interesante y lamentable en la historia sanmartiniana es el rechazo que tuvo por el Gobierno de Martín Rodríguez, cuyo Ministro de Gobierno era Bernardino Rivadavia, uno de los que más rechazó en público a San Martín. Tal rechazo fue que San Martín estuvo muy poco en Buenos Aires antes de retirarse a Europa. Si uno se pregunta ¿por qué este rechazo a San Martín? teniendo en cuenta sus logros, sus capacidades, su reconocimiento. Puede haber muchas de causas aunque es probable que se relacione con que San Martín fue uno de los líderes de la sublevación que derrocó al Primer Triunvirato, que tenía entre sus influyentes secretarios a Bernardino Rivadavia.

Es interesante y reconocedor que se sepa de las grandes colaboraciones que hizo Pueyrredón a San Martín mientras fue Director Supremo algunos años. Aunque la colaboración pudo, en ciertos aspectos, no ser la suficiente que pedía San Martín, según Pueyrredón mucho más no se podía hacer, no se podía mandar. Otro dato interesante es que a San Martín se le ofreció en forma seria que luche contra los caudillos del Litoral, incluso dicen que le ofrecieron ser Jefe de Estado de las Provincias Unidas del Río de la Plata. La primera propuesta no la habría aceptado porque no quería participar de las guerras civiles luchando contra argentinos, no deseaba hacerlo según dijo. El segundo ofrecimiento no se si está del todo reconocido, aunque podría ser cierto. Además antes de ir a Francia estuvo en Bruselas y en Inglaterra. En 1829 regresó al país aunque no bajó del buque que lo traía porque, enterado del derrocamiento y fusilamiento de Manuel Dorrego en manos de Juan Lavalle, aunque influido por Salvador María del Carril, no notó una situación política y social adecuada. Era uno de los años difíciles de la guerra civil. Más datos curiosos son que San Martín, estando en Francia, fue visitado por dos figuras históricas como Juan Bautista Alberti y Domingo Faustino Sarmiento, ambos de los más reconocidos opositores de Rosas en esos tiempos, sin embargo tuvieron el privilegio de ir a Francia y conocer a San Martín.

La Querella de las Imágenes

Con la llegada al poder de Bizancio de León III el Isáurico en el año 717 se abría un periodo distinto que se considera cerrado en 867 en que la dinastía Macedónica ocupó el trono imperial. En estos ciento cincuenta años el imperio ofrece un gran progreso en la propiedad y tiene tres asuntos importantes. Por un lado la guerra con los enemigos exteriores, muchos pueblos se disputaban zonas de Imperio Romano de Oriente, por otro, tuvo importancia la ampliación del ámbito político y cultural hacia las zonas búlgaras y eslavas y más tarde hacia la rusa. Finalmente se llevó a cabo la querella de las imágenes, es decir, las disputa entre los iconoclastas, defensores de su eliminación, y los llamados iconódulos, que las defendían e incluso las veneraban. El conflicto que se desarrolló en torno a las imágenes y su culto tuvo tres grandes etapas. El principio de toda esta historia comienza realmente en el año 726 cuando tuvo lugar el primer hecho simbólico, la retirada de la imagen de Cristo que remataba la puerta del palacio imperial y su posterior sustitución por una cruz. Este suceso fue continuado con la destrucción de más imágenes, mientras que los iconódulos, especialmente monjes, con Juan Damasceno a la cabeza, elaboraron las primeras argumentaciones teológicas que giraban en torno a que las representaciones pueden acercarnos a entrar en contacto espiritual con aquello que está escenificado.

Los papas se negaron en rotundo a aceptar los hechos de los iconoclastas lo que provocó un enfrentamiento con el emperador, que decidió segregar las diócesis bizantinas de Italia y la Iliria del patriarca de Roma para encandilarlas en el de Constantinopla. Esta circunstancia acentuó aún más las tradicionales buenas relaciones entre el emperador y el patriarca de Bizancio, que no eran del gusto de los monjes. La rivalidad entre los partidarios de una u otra tendencia tuvo su momento de máxima tensión en el reinado de Constantino V, que persiguió a los defensores de las imágenes, lo que significó la total ruptura con el papa. Este hecho provocó una separación clara de éste con Bizancio y un acercamiento con occidente, en especial con los francos. La muerte de este emperador puso punto y final al periodo más cruel contra con defensores de las imágenes. La presión empezó a remitir y con el Concilio de Nicea del año 787 y durante el periodo de la emperatriz Irene triunfó por fin la iconodulía. Pero atrás habían quedado sesenta años de rivalidades que habían dejado huella. Quizás los más beneficiados fueron los monjes, porque el papa continuó desconfiando del patriarca bizantino.

Por su parte la emperatriz Irene, iconódula, empezó a tener dificultades para mantenerse en el poder. Además el hecho de ser mujer no gustaba entre los bizantinos incluso Carlomagno proclamó desde occidente que el trono de Constantinopla estaba vacante. Estas posiciones contrarias a Irene se acrecentaron cuando cegó a su propio hijo en un arrebato de ira, por lo que Nicéforo subió al poder en 802. El nuevo emperador comenzó su mandato con aires bélicos, para empezar se mostró más duro con los monasterios, que estos años atrás habían recuperado su poderío y después aumentó el número de soldados campesinos para solventar los problemas con los búlgaros, pero éstos se organizaron mejor y atacaron la capital de Bizancio. La confusión creada fue aprovechada por León V el Armenio, que se hizo con el poder. Pretendió asumir las mismas tácticas que su homónimo León III sobre todo en la vuelta a la iconoclastia. En el año 815 se inicia una segunda etapa de destrucción de imágenes que durará hasta 843, aunque con menos virulencia que el periodo anterior. Mientras tanto se estaban creando en el imperio algunos grupos extremistas religiosos, como los paulicianos, que no sólo rechazaban las imágenes sino también la cruz, los sacramentos y la jerarquía eclesiástica. Estos problemas internos fueron aprovechados por los musulmanes, que irán ocupando posiciones más próximas, y por los venecianos, que conseguirán su independencia. 

No todo fue negativo para los bizantinos ya que entre los años 837 y 842, cuando se dictaron las últimas medidas iconoclastas, también se afianzó la autocracia imperial como definidora de la ley, se fortaleció la justicia pública, la capacidad recaudatoria, la circulación monetaria, y la actividad cultural. Estos años de auge se culminaron con la restauración del culto a las imágenes impuesto por la regente Teodora el primer domingo de cuaresma, día llamado desde aquel momento “domingo de la ortodoxia”. La voluntad de concordia que se quiso transmitir no acallaron los episodios de hostilidad entre los iconoclastas y los iconódulos. Los grupos populares podían disfrutar de nuevo del culto a las imágenes y los monjes mientras que los iconoclastas, especialmente los patriarcas, no podían olvidar el apoyo del papa a los iconódulos. El segundo periodo iconoclasta dejó un deterioro importante entre las Iglesias de Constantinopla y Roma, cada una de ellas más firme con su originalidad. Y la ruptura definitiva tuvo lugar cuando el papa Nicolás I y el patriarca Focio recibieron una excomunión recíproca en 867. Este cisma llevaba consigo mucho temas pero el principal seguía siendo la interpretación del Espíritu Santo, para los griegos procedía del Padre a través del Hijo y para los latinos procedía tanto del padre como del hijo.

Los nueve años que van entre 858 y 867, periodo de enfrentamiento más importante entre papado y patriarcado, fue fundamental para el imperio de Bizancio en otros aspectos. Por un lado el propio cisma religioso, por otro, la aparición amenazadora de naves rusas en las murallas de Constantinopla, también la actividad de misioneros del imperio en lugares como Bulgaria. Entre ellos hay que destacar a dos, que fueron a predicar el cristianismo en la Gran Moravia, entre los ríos Tisza y Danubio, llamados Cirilo y Metodio, que idearon una escritura de la lengua eslava, la glagolítica, que más tarde fue sustituida por el cirílico, aunque el propio Cirilo no fuera su inventor. Muy pronto supuso el instrumento principal que facilitó la traducción de las escrituras sagradas y los textos jurídicos a los idiomas de los pueblos que se habían ido asentando en la Europa más oriental. Los intentos de los misioneros de vincular la Gran Moravia con el cristianismo chocaron con la resistencia de los papas y obispos alemanes, que consideraban esa zona de influencia latina y germana. Así autoridades de la Gran Moravia expulsaron a los bizantinos y los rusos, serbios y búlgaros se iban aproximando a la influencia política, religiosa y cultural de Bizancio. Si la evangelización de la Iglesia griega no cuajaba entre los eslavos del este sí lo hacía entre los del sur y este.